Lunes V semana de pascua (20 de Mayo, 2019).

Evangelio según san Juan 14, 21-26.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.

Entonces le dijo Judas (no el Iscariote): “Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?” Le respondió Jesús: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.

Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho”.

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Hoy en la primera lectura del libro de Hechos de los Apóstoles (Hch 14, 5-18) vemos que Pablo y Bernabé proclamaron la Buena Nueva de Jesucristo sin miedo en toda la región. El anuncio del Evangelio provocó en judíos como en gentiles de la ciudad de Iconio el deseo de apedrearlos, tanto que ellos huyeron. Es claro que el nombre de Jesús puede causar diferentes reacciones en los demás,  positivas y negativas, esto depende de como le abramos nuestro corazón a Dios. Pero aprendemos de Pablo y Bernabé que aunque sus vidas estaban en peligro no dudaron en continuar predicando el Evangelio y actuando en nombre de Jesús. Vemos como Pablo sanó a un paralítico, cojo de nacimiento. Pablo vio la fe del hombre y le dijo, “Levántate y ponte derecho sobre tus pies.” El Espíritu Santo actúa a través de Pablo, pero la gente que no conocía a Dios pensaba que Pablo y Bernabé eran dioses que habían venido en forma de ellos, y querían ofrecerles sacrificios de animales en su honor. A veces asi  nos pasa ponemos a otras personas o cosas en lugar de Dios cuando no lo conocemos.

¿Tu fe esta puesta en Dios o en las personas?

Pablo y Bernabé  les dijeron “¿por qué hacen semejante cosa? Nosotros somos hombres mortales, lo mismo que ustedes. Les predicamos el Evangelio que los hará dejar los falsos dioses y convertirse al Dios vivo.” Nosotros también a menudo tenemos la tentación de poner nuestra fe en las personas y no en Jesús. Algunas personas ponen su fe en los lectores de la mano, psíquicos y horóscopos. Algunos idolatran a estrellas de cine, atletas y estrellas de rock. Algunos le dan el crédito a la buena suerte por las bendiciones en sus vidas. Otros en alguna persona o en ciertos ritos. Pero se les olvida que todo lo bueno viene de Jesús y que en Él debemos poner nuestra mirada para no hundirnos en el mundo.

¿Ponemos nuestra fe última en las personas y las cosas y no en Dios?

El centro de interés del fragmento es la auto-revelación de Jesús, solicitada por una pregunta anterior del apóstol Judas de Santiago. El Maestro había anunciado anteriormente a los discípulos que ya se había manifestado a ellos, aunque de un modo espiritual. Sin embargo, esas palabras no habían sido comprendidas por los suyos, que pensaban en una manifestación gloriosa y mesiánica delante de todos. Jesús se sirve de la pregunta del apóstol (v. 22) “”Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?” para plantear de nuevo el tema de la presencia de Dios en la vida del creyente (v. 23) “Le respondió Jesús: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada.” Sólo quien ama está en condiciones de observar la Palabra de Jesús y de acoger su manifestación espiritual e interior. Quien observa la Palabra (los mandamientos) y los pone en práctica será amado por Él  y por el Padre.

Jesús promete enviar al Espíritu Santo para inspirar, fortalecer y defender a sus seguidores. Hablando a sus discípulos la noche antes de morir, Jesús les dice que Él y su Padre enviarán otro defensor (Parakletos). La palabra paráclito viene de kaleo(llamar) y para (para, o en nombre de) designa algo así como un defensor o un abogado, alguien que abogará en nombre de otro, ofreciendo apoyo y aliento. Esto me recuerda cuando era niño y alguien me pegaba o me quitaba mis cosas, a veces era uno o varios. Pero como yo no podía ganarles a ellos, buscaba un amigo más fuerte que me ayudará para vencer a mis enemigos. ¡Y siempre ganábamos! Lo mismo quiere hacer Jesús, enviarnos a alguien que nos “haga los paros” o nos ayude contra las tentaciones, los enemigos (mundo, demonio, carne, pecado) y que siempre ganemos.

Jesús partirá físicamente de este mundo, pero Él y su Padre enviarán al Espíritu como amigo, defensor que nos ayude a vencer a nuestro enemigo. Alguien que nos apoyará, un Defensor que nos inspirará a lo largo de los siglos. Cuando la Virgen María concibió al Mesías, fue por obra del Espíritu Santo, cuando  los mártires iban a la muerte, fueron ayudados por el Espíritu Santo; cuando los misioneros fueron a proclamar la fe a tierras hostiles, fue el Espíritu Santo quien abogó por ellos; cuando Miguel Ángel pintó el techo de la Capilla Sixtina, fue el Espíritu Santo quien lo inspiró y ayudó; cuando Santo Tomás de Aquino escribió sus obras maestras teológicas, fue a instancias del Espíritu Santo; y cuando se reunieron los obispos y el papa en el Concilio Vaticano II, fue por obra del Espíritu Santo. Recuérdalo nuestra vida puede cambiar por la ayuda del Espíritu Santo.

¿Qué es lo que el Espíritu Santo nos pide que hagamos hoy para cambiar nuestra vida?

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

En Cristo y Santa María de Guadalupe

Padre Enrique García Elizalde

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