Martes IV de Pascua, (14 de Mayo) Fiesta de San Matías Apóstol

Fiesta de san Matías, Apóstol

Evangelio según San Juan 15, 9-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos, que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros’’.

 

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Hoy 14 de mayo celebramos la fiesta de San Matías, el apóstol que fue quien reemplazó a Judas. En la primera lectura (Hch 1, 15-17. 20-26)  Pedro es quien preside esta reunión donde cerca de 120 personas están presentes y escuchan de parte de Pedro que les anuncia que se tenía que cumplir la Escritura sobre Judas el traidor. Muchas cosas y muchas voluntades intervinieron en el proceso religioso y en el juicio civil contra Jesús. Pedro descubre que todas esas “causas segundas” han ayudado a que se realice el plan de Dios. Pedro es sobre quien Jesús construye Su Iglesia y desde el principio muestra su calidad de líder, él fue el primer Papa (del latín “papá” o “padre”) de la Iglesia y provee para ella lo que le necesita.

El episodio de hoy, en que se trata de buscar quién debía reemplazar a Judas Iscariote en el grupo de los Doce, nos enseña varias cosas sobre cómo obraron los apóstoles buscando primero la voluntad de Dios. Dios es más grande que nuestras traiciones y sabe sacar bienes de los males. Dios escribe derecho en renglones torcidos. ¿Cuáles fueron sus criterios para el reemplazo de Judas?

1) Conservar la intención de Cristo. Pedro conserva el criterio de Jesús, es decir, el respeto por el número de los Doce. Así que, con el fin de mantener el número perfecto de Doce Apóstoles, representando las doce tribus de Israel, discernieron quién reemplazaría a Judas.  Los Doce, ese grupo más cercano al Mesías y testigo de su mensaje. Pedro respeta la decisión y la conserva con la intención de su fundador y con toda su fuerza de significado.

2) Dios es quien elige y los apóstoles no eligen propiamente hablando. El relato es muy preciso: oraron diciendo: “Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, señala a cuál de estos dos has elegido…”. Así como saben que el pasado está en manos de la sabiduría de Dios que sacará bienes de los males, así están convencidos de que el futuro pertenece a Dios, y por eso no quieren imponer su decisión sino buscar la decisión de Dios.

3) La oración es esencial en esta decisión, “Presentaron a dos: a José, apellidado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías”. ¿Quiénes fueron los que “presentaron” a estos dos “candidatos”? Obviamente, los miembros de la comunidad, es decir, esos cerca de ciento veinte hermanos de que habla el relato al principio. El punto de partida de la oración es lo que nosotros conocemos y lo que a nosotros nos preocupa; pero el desenlace de la oración es lo que no conocemos y sólo Dios conoce; lo que no encontramos y que sólo Él puede darnos. La oración nos tiene que llevar a descubrir la voluntad de Dios y hacer su santa voluntad, no la nuestra. No hacemos oración para que Dios haga lo que le pedimos, sino para hacer su voluntad.

4) Criterios teológicos: Tenía que ser un hombre que estaba con ellos desde el bautismo de Juan hasta que el Señor ascendió al cielo, tenía que ser un testigo de la resurrección y tenía que ser elegido por el Espíritu Santo.

5) La clave del éxito: la permanecía en el amor y cumplir los mandamientos. Eso nos lo dice en el Evangelio de hoy. “Jesús dijo a sus discípulos: ‘Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.” La unidad la logramos a través de la Oración, lectura de las Sagradas Escrituras (Estudio), vivencia de los sacramentos, comunión con la Iglesia y su fundador, el amor y cumplimiento de los mandamientos (Acción).

Matías fue elegido y se convirtió en uno de los Doce Apóstoles. Luego Matías continuó la misión dada a los Doce – de bautizar y hacer discípulos de todas las naciones. A lo largo de los siglos, la Iglesia continúa añadiendo a los apóstoles para que la misión de Jesús continúe aquí en la tierra. Pero esta misión no es sólo para el Papa, los obispos y sacerdotes. Todos están llamados a ser un discípulo (uno que sigue) y un apóstol (uno que es enviado). Estamos llamados a continuar la misión de Cristo en la tierra. Puede que no hayamos presenciado el bautismo de Juan o escuchado la enseñanza de primera mano de Jesús o visto Su resurrección. Sin embargo, hemos sido bautizados y participamos de su mismo bautismo (morir al pecado), debemos ser testigos de su resurrección (cambio de vida) y Dios nos ha elegido, nos habla a través de la Escritura y el Espíritu Santo nos guía desde el interior de nuestros corazones.

 

Cuando nos dejamos transformar por Cristo y aceptamos su llamado de ser no solo discípulos sino apóstoles, entonces el fuego del amor de Cristo arde en nuestros corazones, tenemos el deseo de hacer discípulos de todas las naciones. ¡Hay tanta alegría al traer a otras personas a Cristo y la salvación!

 

¿Te consideras un discípulo, un seguidor cercano de Cristo?

¿Te consideras un apóstol, uno que es enviado a compartir la Buena Nueva?

¿Estás dispuesto a ir a donde el Señor te envíe a una misión?

 

Todos estamos llamados dentro de la Iglesia, como San Matías, para ocupar un ministerio (servicio) de quienes nos han precedido para que el mundo llegue a conocer a Jesucristo. Tú eres las manos y los pies de Dios para que llegue su Evangelio a todas partes.

 

¡San Matías, ruega por nosotros!

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 En Cristo y Santa María de Guadalupe

  Padre Enrique García-Elizalde

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