Sábado 34 del Tiempo Ordinario (1-Dic-2018)

Evangelio según san Lucas 21:34-36

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.

 

====================

 

Pido disculpas por no haber publicado antes, pero gracias a Dios ya me puse al corriente el día de hoy. Me encomiendo a sus oraciones y gracias por su paciencia y apoyo.

 

Hoy es la víspera de Año Nuevo en la Iglesia Católica. Mañana comienza el Adviento y el nuevo año litúrgico. Al finalizar el año litúrgico actual, la Iglesia quiere que nos enfoquemos una vez más en estar preparados para la venida de Jesús. Por eso en el Evangelio de hoy Jesús pone dos aspectos que son de relieve en esta parte final del “discurso escatológico”: negativamente, pone en guardia contra el debilitamiento interior; positivamente, invita a tener ánimo y fuerza en vistas al testimonio. Ahora bien, la intención primaria de Jesús es preparar a sus discípulos para la lucha espiritual que no dejará de caracterizar su experiencia histórica. En las palabras de Jesús podemos intuir que, si han de ser temibles los ataques del exterior, no lo serán menos las debilidades interiores. La fidelidad al Evangelio exige vigilancia sobre nosotros mismos: “estén alerta, para que los vicios, la embriaguez”,  y fuerza de resistencia con “las preocupaciones de esta vida.” ¿Cómo te estas preparando para la batalla y salir victorioso?

 

“Velen, pues, y hagan oración todo el tiempo” (v.36): en esta doble invitación vemos sintetizadas las actitudes necesarias -más aún, indispensables- para quien pretenda considerarse discípulo de Jesús. Estas dos actitudes, bien consideradas, no tienen que ver sólo con la vida personal, sino también con la vida comunitaria; son, sobre todo, el indicador de una expectativa y una esperanza que deben consumarse todavía. Con la certeza de que todos deberemos comparecer “ante el Hijo del hombre” (v.36), nos indica Jesús la necesidad de preceder en algunas opciones decisivas, sin las cuales seria incierto nuestro camino. En primer lugar, vigilancia: ésta implica un examen crítico del tiempo en el que vivimos, de lo que hacemos y discernimiento con los criterios del Evangelio. En segundo lugar, renuncia: a fin de prepararnos para el encuentro con el Señor, para mantenernos en una actitud de pureza interior y exterior, y no mostrarnos indulgentes con las seducciones del mundo y del Maligno.

 

¿A que necesitas renunciar para ser fiel al Señor?

¿Tu oración es constante y tienes una relación profunda que permites que el Señor transforme todas las áreas de tu vida?
Es fácil perder nuestro enfoque en la vida. El mundo nos ofrece tantas comodidades y estamos ocupados con nuestras tareas diarias: trabajo, labores de  limpieza de la casa, comida, deportes, una vida ajetreada y desorbitante. Todas estas pueden ser cosas muy buenas, pero no olvidemos lo más importante: nuestra relación con Jesús y la vida eterna.

“Estén alerta”, advierte Jesús. Cada uno de nosotros tendrá que “presentarse ante el Hijo del Hombre” tarde o temprano. ¿Qué significa estar vigilante? Trato de estar vigilante acerca de vivir en el estado de gracia. Me confieso regularmente, al menos una vez al mes, para humillarme ante el Señor y recibir Su gracia. También trato de estar atento a la hora de tomar decisiones virtuosas a lo largo del día. Me pregunto: “¿Cuál es la mejor decisión que puedo tomar en este momento?”

Jesús nos advierte que la vida es desafiante. Necesitamos orar para que podamos “escapar de todo lo que ha de suceder”. Estamos constantemente siendo bombardeados con tentaciones, pequeñas y grandes, todos los días. Escoge la mejor opción en el momento presente y podrás vivir en la gracia de Dios. Cuando vivimos en la gracia de Dios, encontramos paz y gozo, y no tememos la venida del Señor porque estaremos listos esperando a nuestro amigo y salvador.
Haz una lista de tus metas espirituales para este nuevo año litúrgico.
1) ¿En qué áreas necesito crecer?
2) ¿Qué puedo hacer para ser la mejor versión de mí mismo y tener paz?
3) ¿Qué debo hacer para fortalecer mi fe?
¡Que tengan un feliz día y un feliz año litúrgico nuevo!

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s