Martes XXXIV del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 21, 5-11

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”

Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de noviembre la trivia de la vida de los santos del #165 al #194. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Estamos ante el segundo “discurso escatológico” (cf. Lc 17, 20-37) del evangelio de Lucas: es señal de que para este evangelista la perspectiva del fin del mundo y de la vida futura caracteriza de una manera profunda la espiritualidad cristiana. Las preguntas iniciales, “¿Cuándo será eso?” “¿Cuál será la señal de que esas cosas están a punto de suceder?” (v.7), son como dos pistas de búsqueda para comprender el mensaje que Jesús quiere transmitir.

 

Por otra parte, el hecho de que este discurso haya sido pronunciado ante el templo, tiene una razón de ser. Jesús predice en su respuesta el final del templo de Jerusalén y, en cierto modo, de todo lo que esté simboliza (v.6). Anuncia el final de un mundo que se concreta en esta catástrofe, del mismo modo que se concretará en muchas otras. No pretende decir que el fin del mundo esté cerca, pero sí desea recordar que todo lo que pertenece a este mundo tendrá un fin y que ante este fin debemos reflexionar con plena conciencia, dejándonos iluminar por su enseñanza.

 

Lo que debemos hacer mientras esperamos su retorno está expresado con claridad en lo que afirma Jesús con respecto a los falsos profetas y a los falsos mesías (v.8). Jesús nos invita al discernimiento de las personas y de los acontecimientos, a tener el valor de tomar o dejar de asumir el riesgo de optar siempre y de todos modos por los valores que él nos ha entregado en su Evangelio. Son muchos los que, tanto hoy como ayer, anuncian el fin como algo inminente, más para intimidar y aterrorizar que para iluminar e infundir valor. Las palabras de Jesús van al lado opuesto, incluso cuando anuncia el fin, se preocupa por iluminar y confortar a sus discípulos.

 

Imagínate que estás visitando el templo o santuario más majestuoso sobre la tierra y estás boquiabierto mientras contemplas su belleza y la inmensidad de la construcción. Entonces vienen a tu mente las palabras de Jesús, “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”. Las palabras del Señor anuncian la devastación del hermoso templo, reconstruido con tanto esfuerzo por Herodes, no quedará “piedra sobre piedra”. Estas son las palabras que Jesús dijo a los que admiraban la belleza del templo. En otras palabras, nos quiere enseñar que las cosas materiales son temporales a pesar de que parezcan tan magníficas, asombrosas e inspiradores, algún día se desmoronará y no durarán para siempre. Podemos construir fortalezas a nuestro alrededor y acumular fortunas, pero estas cosas se desmoronarán algún día. Lo material se derrumbará o se quedará atrás. Las únicas cosas que perduran para la eternidad son las relaciones y amistades – con Dios y con los demás.

 

Estamos terminando el año litúrgico y debemos revisar ¿Qué nos preocupa más: las cosas materiales o los bienes eternos? ¿Mi relación con Dios o las cosas materiales? ¿Admiro las cosas de este mundo o los dones y bienes que Dios me ha dado?

 

Dios nos da una nueva oportunidad cada día, especialmente para este próximo Adviento, que comienza el domingo, nos invita a que nos enfoquemos en nuestras relaciones. Comencemos enfocándonos en nuestra relación con la Santísima Trinidad. Esta relación cumplirá tus deseos más profundos en la tierra y te preparará para la gloria y la alegría eterna. Pasa tiempo en oración diaria, asiste si es posible a Misa todos los días, pasa tiempo de calidad con las personas que amas y te aman. La siguiente frase de mi amigo el Padre Burke me gusta mucho: “No te preocupes por escribir cientos de tarjetas Navideñas y comprar el regalo perfecto, mejor pasa una hora o una comida con esas personas especiales. Dales el regalo de tu tiempo y tu presencia, si es posible.”

 

Intenta simplificar tu vida y enfócate en lo verdadero, permite que la verdadera alegría del Evangelio llene tu vida y tu corazón de lo que vale la pena para la vida eterna.

 

El evangelio de hoy no es una invitación al pánico sino a poner nuestra confianza y esperanza en Cristo y percibir los “signos de los tiempos”. El Señor da por adelantado las señales, para que nadie pierda la confianza en Él. La fidelidad a su palabra no depende del tamaño de nuestro miedo o de los problemas sino de su infinito amor por nosotros.

 

¿Trato de llenar el vacío en mi corazón con cosas materiales?

¿Cómo es mi relación con Dios?

¿Las cosas de esta vida me quitan mi paz o busco mi relación con Dios?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre. #191 San

 

Nuestro santo de la trivia del día de hoy su fiesta se celebra el 9 de octubre. Llegó a Francia hacia el año 250 ó 270 desde Italia con seis compañeros con el fin de evangelizarla. Fue el primer obispo de París, y apóstol de las Galias.
Fundó en Francia muchas iglesias y fue martirizado en el 272, junto con Rústico y Eleuterio, durante la persecución de Valeriano.
Según la tradición, tras ser decapitado, nuestro santo anduvo durante seis kilómetros con su cabeza bajo el brazo, atravesando Montmartre, por el camino que, más tarde, sería conocido como calle de los Mártires. Al término de su trayecto, entregó su cabeza a una piadosa mujer descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla, y después se desplomó. En ese punto exacto se edificó una basílica en su honor. La ciudad se llama actualmente Saint-Denis.
La devoción a nuestro santo fue creciendo poco a poco hasta ser muy popular en la antigüedad.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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