LunesXXXIII del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 18, 35-43

En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”

Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Él le contestó: “Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”.

Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de noviembre la trivia de la vida de los santos del #165 al #194. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

A medida que nos acercamos al final del año litúrgico, las lecturas a menudo hablan sobre la Segunda Venida de Cristo y que debemos estar listos para su venida. El último libro de la Biblia es también el que acompaña la última parte de nuestro año litúrgico. Se trata del “apocalipsis”, como solemos llamarlo, o también “revelación”. Una palabra sobre el conjunto de la historia humana, pronunciada en el contexto doloroso de la persecución. Este libro empieza con una serie de mensajes de Jesucristo a las comunidades cristianas de la época. Esto tiene sentido, porque si el conjunto de la historia humana debe comparecer ante Cristo, los que han sido elegidos por Cristo deben, antes que nadie, escuchar su voz majestuosa y verdadera. En efecto, si algún privilegio tiene el cristiano es que su Juez de mañana es hoy su Salvador. La palabra que hoy le corrige mañana no le castiga.

 

Las primeras comunidades de la época son llamadas aquí “iglesias”. Los mensajes que recoge el Apocalipsis no se dirigen a todas estas iglesias, sino sólo a un conjunto de ellas, localizadas en lo que se llamaba Asia Menor y que hoy corresponde a Turquía. Hoy, por ejemplo, hemos oído el mensaje que le dirige a la iglesia de Éfeso (Ap 1, 1-4; 2, 1-5) y le alaba: “Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu paciencia; sé que no puedes soportar a los     malvados, que pusiste a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo, y descubriste que eran unos mentirosos. Eres tenaz, has sufrido por mí y no te has rendido a la fatiga.”

 

Aunque al mismo tiempo le reprocha: “Pero tengo en contra tuya que ya no tienes el mismo amor que al principio. Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes.” El Señor espera de nosotros cada día un amor más grande, quiere una relación más profunda con nosotros, no quiere “fans” sino “discípulos”, no “siervos” sino amigos. No quiere “fanáticos” sino “apóstoles” de su amor. Nos invita a ser parte de su misión transformadora pero hay que empezar por nosotros mismos “recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve”  a levantarte. Cuando los tiempos se ponen difíciles, los “fans o fanáticos” tiran la toalla rápidamente. Los “seguidores-discípulos” son aquellos que están comprometidos, ellos invierten su vida en la oración, leen la Biblia, estudian la fe y comparten su fe con los demás. Incluso si no son perfectos, los “seguidores-discípulos” están comprometidos en la batalla.

 

¿Eres un “fan-fanático” o “seguidor-discípulo” de Jesús?

 

El Señor también les dice que ellos “perdieron el amor” que tenían al principio. O se han vuelto perezosos en la vida espiritual o el pecado los ha alejado de Dios y de su amor. El Señor los llama al arrepentimiento y a comenzar de nuevo. El gran peligro es vivir una vida en pecado o tibias para Dios. Y Jesús lo sabe, y quiere que sepamos que lo sabe, porque su palabra tiene la virtud de encender de nuevo en nosotros el amor que tuvo su comienzo en su propio corazón.

 

El evangelio de hoy nos ayuda a tomar la actitud de corazón que nos ayudará a renovar nuestro amor por Cristo. El ciego de Jericó estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Jericó es conocida como la ciudad de las palmeras (Dt 34, 3; Jue 3, 13), campamento de los israelitas en Sitim (Nm 22, 1; 26, 3), lugar donde los israelitas retornaron de la esclavitud en Egipto, dirigidos por Josué, el sucesor de Moisés. Hay una gran variedad de cultivos y árboles frutales. Aquí también se encuentran el Palacio y el Parque Balsámico.” (ver Jericó en Wikipedia). Es decir, este hombre ha caído en la comodidad y en la mediocridad de una vida de estar a expensas de lo que otros le den (limosnas, lo que sobra) y no ofrendas o sacrificios (dar lo de uno, lo que merece esfuerzo y trabajo). Este hombre está a un lado del camino (no adentro ni afuera), es decir, una vida tibia. Pero al escuchar sobre Jesús comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” No le importa que los otros lo quieran callar, él se puso a gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
La conversión empieza cuando empezamos a escuchar sobre Jesús y su palabra, le reconocemos como quien en realidad es, imploramos su misericordia, nos deshacemos de lo que nos estorba para seguirlo y  nos acercamos a Él para ser transformados, “¿Qué quieres que haga por ti?” Él le contestó: “Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”. Jesús siempre quiere que estemos completamente sanos en nuestra vida, es decir, tener una vida plena y no a medias, tibia o mediocre.  “Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios,” eso quiere Dios que hagamos, que lo sigamos y no seamos meros espectadores- fans- aficionados, sino seguidores-discípulos-misioneros.

 

¿Me he vuelto tibio o frío en mi fe?
¿Necesito hacer algo diferente para reavivar el fuego en mi corazón?
¿Necesito arrepentirme de mis pecados y confesarme?
 Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre. #183   San 

 

Nuestro santo de la trivia del día de hoy es muy querido para los franceses y muy popular en todo el mundo. Nació en Hungría, pero sus padres se fueron a vivir a Italia. Era hijo de un veterano del ejército, y por tanto, a los 15 años, vestía ya el uniforme militar.

Una noche vio en sueños que Jesucristo se le presentaba vestido con el medio manto que él había regalado a un pobre y oyó que le decía: “Martín, hoy me cubriste con tu manto”.

Luego de esta visión, renunció a las armas y decidió seguir a Cristo en una milicia más noble. De inmediato, se fue a Poitiers, donde era Obispo el gran sabio San Hilario. Él lo recibió como discípulo y se encargó de instruirlo.

Como nuestro santo sentía un gran deseo de dedicarse a la oración y a la meditación, San Hilario le cedió unas tierras en un sitio muy solitario. Allá fue con varios amigos, fundando el primer Convento o Monasterio que hubo en Francia.

En esa soledad estuvo diez años dedicado a orar, a hacer sacrificios y a estudiar las Sagradas Escrituras.

En Tours fundó otro Convento, contando pronto con 80 monjes. Gracias a los milagros, la dedicación y la piedad del nuevo Obispo, rápidamente desapareció el paganismo en esa región.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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