Jueves XXXII del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 17, 20-25

 

Preguntado por los fariseos, cuando el Reino de Dios vendría,

Jesús les contestó:

“La venida del Reino de Dios no se puede observar,

y nadie va a anunciar: “Mira, aquí está”, o “Allí está”.

Porque he aquí, el reino de Dios está entre ustedes”.

Entonces dijo a sus discípulos:

“El día vendrá cuando anheles ver

uno de los días del Hijo del Hombre, pero no lo verás.

Habrá aquellos quienes te dirán,

“Mira, ahí está El”, o “Mira, aquí está El.”

No te salgas, no corras en su persecución.

Porque así como los relámpagos

y se ilumina el cielo de un lado a otro,

así estará el Hijo del Hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho y sea rechazado por esta generación.”

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de noviembre la trivia de la vida de los santos del #165 al #194. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Estamos en la semana 32va del Tiempo Ordinario y a medida que nos acercamos al final del año litúrgico (solo quedan 2 semanas y media antes de comenzar el Adviento), las lecturas nos llevan a contemplar los tiempos finales. Estamos frente al llamado “pequeño discurso escatológico” (el más extenso se encuentra en el capítulo 21 de Lucas). Una pregunta de los fariseos es la que motiva esta breve, aunque intensa, enseñanza de Jesús. La pregunta se refiere al tiempo en que vendrá el Reino de Dios: no es difícil entrever la miopía espiritual y el interés egoísta con el que formulan tal pregunta. Pero Jesús no da una respuesta exacta: no ha venido a satisfacer nuestras curiosidades. Responde, en primer lugar, de modo negativo; seguro para prevenir nuestras ilusiones, aunque también para educarnos en el discernimiento de las situaciones o personas que podrían hipnotizar nuestra atención y desviar nuestra fe y confianza en Él. Por eso se presenta como el verdadero Maestro: el que nos pone en guardia contra las posibles desviaciones, pero, sobre todo, el que indica a cada uno el Camino que ha venido a proponer y por el que cada uno de nosotros estamos llamados a caminar junto con Él y no solos.

 

Los fariseos le preguntan a Jesús cuándo vendrá el Reino de Dios. Hoy nos hacemos las mismas preguntas, ¿no? Buscamos señales. Queremos saber la fecha exacta del fin del mundo. Queremos estar preparados para ese día. Pero Jesús nos invita como Maestro a estar preparados todos los días.

 

Jesús es la Palabra de Dios hecha carne, el Creador del universo que se ha encarnado, y estaba entre ellos pero ellos no lo reconocieron. Ellos literalmente tenían a Emmanuel, Dios con nosotros, viviendo en medio de ellos. Sin embargo, ellos lo rechazaron porque estaban buscando signos prodigiosos. Sin embargo, “el Reino de Dios está entre ustedes”, es decir, Dios está con nosotros y entre nosotros. Jesús quiere que como sus discípulos concentremos nuestra atención en el deseo que alberga todo creyente de “ver uno solo de los días del hijo del hombre” (v. 22): de este modo quiere encender Jesús en todos nosotros el deseo del encuentro que colmará plenamente nuestras expectativas. Jesús resalta un carácter histórico, dice que “antes es preciso que sufra mucho y sea rechazado por esta generación” (v.25). Porque quiere formar el corazón de sus discípulos, Jesús nos está anunciando que antes de su segunda venida (escatológica) debe tener lugar su Pascua: sólo quien acepta ir hasta Jerusalén, para compartir con Jesús su pascua, se prepara de manera adecuada para el encuentro final con su Salvador, no hay Gloria sin Pasión, no hay resurrección sin muerte, ni transformación sin conversión.

 

Para el verdadero discípulo de Jesús, la vida está compuesta de certezas y de expectativas: Él mismo nos ha educado para vivir así. Por un lado, está el presente, que nos ofrece múltiples ocasiones para saborear los dones de Dios, sobre todo porque éstos nos hacen revivir un pasado lleno de Dios y de sus obras maravillosas. Por otro, está el futuro, que, desde la perspectiva cristiana, no es tanto objeto de nuestras previsiones o deseos como “lugar” de una nueva y definitiva manifestación de Dios. Es el futuro de Dios que irrumpe en el presente del hombre y así enciende en el corazón de este último una luz nueva que ilumina el camino y deja entrever la meta.

 

Toda la esperanza cristiana se encuentra aquí: no es fruto de nuestra inteligencia, sino don de la bondad de Dios. Jesús vino al mundo para dar a cada hombre y a cada mujer de buena voluntad esta lámpara (su gracia) preciosa que nos hace más clarividentes para esperar su venida como las vírgenes prudentes. El verdadero discípulo misionero, al resplandor de esta luz, puede y debe discernir los signos de los tiempos, puede y debe reconocer las “huellas” de la presencia de Dios en medio de nosotros, puede y debe desmantelar los falsos mesianismos y reconocer la presencia del verdadero Mesías: “No te salgas, no corras en su persecución”. Muchas personas corren para seguir oradores interesantes que les dicen lo que quieren oír. O cuando alguien nos dice que el mundo se va a acabar en una fecha determinada corremos a las tiendas para abastecernos de alimentos y agua. Nos desesperamos cuando vemos las noticias y vemos los asesinatos, guerras y falta total de respeto por la vida humana. Esta advertencia nos pone en guardia contra cierta impaciencia en el querer discernir de inmediato lo que sólo puede ser reconocido a medio o largo plazo. Al mismo tiempo, nos pone en guardia contra una debilidad nuestra congénita, a saber: la de querer llegar a la meta sin aceptar antes las necesarias fatigas del camino emprendido.

 

Jesús nos dice: “No temas.” Él nos pide que pongamos toda nuestra confianza en Él. Él prometió que nunca nos abandonaría; que Él estaría con nosotros hasta el fin del mundo. Él ganó la victoria y nos invita a vivir una vida de gracia, seguir sus pasos y vivir en su amor pasando por la pasión con la gracia del Espíritu Santo que hemos recibido en nuestro bautismo, para alcanzar la gloria que tiene preparada para aquellos que han hecho su voluntad.

 

No estamos destinados a saber cuándo vendrá el fin del mundo. Estamos llamados a vivir nuestras vidas fortalecidas por el Espíritu Santo para que el Reino de Dios sea más evidente en este mundo. Si viviéramos cada día como si fuera el último, estaríamos listos para la venida del Señor en cualquier momento. No habría nada que temer.

 

¿Estás dispuesto a pasar por la pasión del Señor para alcanzar su gloria?

¿Estás en constante discernimiento de su voluntad en tu vida a través de la oración, lectura de la Palabra de Dios, dirección espiritual y diálogo con el Espíritu Santo?

¿Estás cooperando con la voluntad de Dios para hacer de este mundo un mejor lugar?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre. #179 San 

 

Nuestro santo de la trivia del día de hoy nació en Baviera (1206), Alemania, el hijo mayor de un poderoso conde militar. Cuando era joven, fue enviado a estudiar a la Universidad de Padua, donde conoció y entró en la recién fundada orden dominicana como un fraile mendicante, abandonando su herencia contra los deseos de su familia.

 

Fue el primer dominicano en obtener una maestría en teología y fue enviado como profesor a la Universidad de París (que en ese momento era el centro intelectual de Europa) antes de lanzar una casa de estudios dominicana en Colonia. Introdujo las obras de Aristóteles en el pensamiento occidental que permitió a su estudiante más brillante, Santo Tomás de Aquino, sintetizar la fe católica con la razón humana, es decir, las verdades establecidas a través de la filosofía.

 

Nuestro santo fue un reconocido erudito y pionero en el campo de las ciencias naturales, manteniendo su propio laboratorio para experimentos científicos. Es conocido como uno de los más grandes pensadores de su época, llamado por sus contemporáneos “el maestro de todo lo que hay que saber” por escribir una enciclopedia de todo el conocimiento humano hasta ese momento en la historia. Nuestro santo también fue uno de los predicadores más famosos de su época y sirvió como teólogo papal en Roma. Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1931 por el Papa Pío XI.

 

Nuestro santo es el santo patrono de los científicos y filósofos. Su fiesta es el 15 de noviembre.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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