Sábado XXXI del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 16, 9-15

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?

No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de noviembre la trivia de la vida de los santos del #165 al #194. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Al terminar la parábola anterior (administrador astuto, Lc 16, 1-8) toma Jesús la palabra y explica su enseñanza, en primer lugar, encontramos una referencia explícita a la muerte (“cuando ustedes mueran”),  al momento de que cada uno de nosotros  muera el dinero perderá su valor porque se nos quitará la administración de todos nuestros bienes, perderemos toda posibilidad de negociar y alcanzar el cielo con los dones que hemos recibido (v. 9). En segundo lugar, se nos dirige una invitación a la fidelidad frente al peligro de la deshonestidad: “El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes.” (vv. 10ss). Se trata de un discurso sapiencial mediante el que Jesús se preocupa de pedirnos nuestra adhesión libre y gozosa al ideal de la pobreza evangélica. En efecto, la caridad si no se conjuga con la pobreza, difícilmente asume los caracteres del ideal evangélico.

 

Jesús enuncia además una verdad apodíctica: “Ningún criado puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará a otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. En resumen, no pueden  servir a Dios y al dinero” (v. 13). No hay escapatoria, no hay alternativa posible para el verdadero discípulo de Jesús. Amar al primero es odiar al segundo y, sobre todo, se traduce de manera espontánea en servicio, porque un amor que no se vuelva servicial no es un amor verdadero. Jesús lo demostró con su vida antes de enunciarlo con sus palabras. Por último, frente a los fariseos, que se consideran “hombres de bien ante la gente” (v. 15), Jesús nos invita a la humildad para ser auténticos discípulos misioneros suyos. La caridad, el servicio y la humildad no pueden separarse porque amar es servir y hay que servir con humildad.

 

¿Eres fiel y cuidadoso en las cosas pequeñas que Dios te ha confiado  para que te confíe también las grandes?

¿Está Dios ocupando el lugar Principal en nuestra vida, o hay algo o alguien más ocupando el lugar que le corresponde?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre. #174 

 

El significado del nombre de Nuestro santo de la trivia del día significa: “el que está consagrado al Señor”, nació en Riva del Piamonte, Italia, en 1842. Era hijo de un campesino y desde niño manifestó deseos de ser sacerdote. San Juan Bosco empezó a preparar a algunos jóvenes para el sacerdocio, con objeto de que le ayudaran en su trabajo en favor de los niños abandonados de Turín, entonces el párroco de nuestro santo se lo recomendó a San Juan Bosco. En el primer encuentro que tuvieron los dos, se sintió muy impresionado por la evidente santidad de este pequeño, quien ingresó en octubre de 1854 en el Oratorio de San Francisco de Sales de Turín, a los doce años de edad.

 

Uno de los recuerdos imborrables que dejó nuestro pequeño santo en el Oratorio fue el grupo que organizó en él. Se llamaba la Compañía de María Inmaculada. Sin contar los ejercicios de piedad, el grupo ayudó a Don Bosco en trabajos tan necesarios como la limpieza de los pisos y el cuidado de los niños difíciles. En 1859, cuando Don Bosco decidió fundar la Congregación de los Salesianos, organizó una reunión; entre los veintidós presentes se hallaban todos los iniciadores de la Compañía de la Inmaculada Concepción, excepto nuestro santo, quien había partido a la casa del Padre celestial dos años antes.

 

Poco después de su llegada al Oratorio, nuestro pequeño santo tuvo oportunidad de impedir que dos chicos se peleasen a pedradas. Presentándoles su pequeño crucifijo, les dijo: “Antes de empezar, mirad a Cristo y decid: ‘Jesucristo, que era inocente, murió perdonando a sus verdugos; yo soy un pecador y voy a ofender a Cristo tratando de vengarme deliberadamente’. Después podéis empezar arrojando vuestra primera piedra contra mí”. Los dos bribonzuelos quedaron avergonzados.  Fue fiel en las cosas pequeñas y alcanzo la más grande: EL CIELO.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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