Martes XXI del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: “Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios”.

Entonces Jesús le dijo: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.

Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el señor se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.

Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que me ordenaste, y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ “.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de noviembre la trivia de la vida de los santos del #165 al #194. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

La liturgia nos presenta hoy una de las páginas más intensas y más bellas de todo el Nuevo Testamento, la carta a los Filipenses (2, 5-11). Con bastante probabilidad, Pablo se hace testigo de una tradición anterior a él que había acuñado un himno cristológico de importancia fundamental. El himno está introducido por una exhortación apostólica que nos invita a hacer nuestros “los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús” (v.5). No se trata de una vaga recomendación, sino de una indicación autorizada para caminar siguiendo el ejemplo de Jesús, es decir, a vivir como Él vivió. A continuación viene el himno cristológico, que la liturgia pone de relieve con mucha frecuencia. El carácter ejemplar de Cristo se fundamenta aquí en “su misterio”, y éste, a su vez, ilumina la vida de cada cristiano.

 

El himno se subdivide en dos partes. Los vv.6-8 describen la “katabasi”, o también conocido como “kenosis” o sea, el abajamiento o anonadamiento de Jesús, es decir, que siendo Dios no se aferró a su condición divina y se hizo hombre, “tomó la condición de esclavo” y se humilló “hasta la muerte, y una muerte de cruz”. Que era una de las muertes más crueles.  Los vv.9-11 describen, en cambio, la “anábasi”, o sea, la elevación de Jesús por obra de Dios Padre, que lo resucitó y “le dio el nombre que está por encima de todo nombre”, digno de adoración en el cielo y en la tierra, un nombre que debe ser proclamado a todo el mundo: “Jesucristo es el Señor” (v.11ª). El misterio de Cristo está sintetizado de una manera lineal y completa: la fe de cada cristiano encuentra aquí su centro y su síntesis gracias a la mediación de Pablo, que se hizo no sólo evangelizador, sino también -e incluso antes- discípulo y testigo de este misterio.

 

¿Qué debo hacer para a ejemplo de Jesús(“kabatasi” o “Kenosis”), dar amor hasta vaciarse a sí mismo por amor al otro?

¿Me tomo tiempo cada día para adorar y alabar a Jesús por lo que hizo en la cruz por mí y honrarlo como “Mi Señor”?

En el Evangelio de hoy, el paso de una comida común a la imagen del banquete mesiánico es bastante lógico y espontáneo para el evangelista Lucas: por ello establece un nexo entre la parábola precedente (leída en el fragmento de ayer) y la de hoy insertando entre ambas la expresión: “Dichoso el que pueda participar en el banquete del Reino de Dios” (v.15). Esta exclamación tiene por objeto la participación en la comunión con Dios en el tiempo de la “resurrección de los justos”: la dimensión escatológica de nuestra fe y de nuestra experiencia religiosa es más que evidente.

 

Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno…Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas…otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.” La parábola contempla diferentes invitaciones y otros tantos rechazos por parte de aquellos que, por no haber percibido la novedad de la presencia de Jesús, no sienten ninguna necesidad de salvación: y se sustraen así al beneficio de un don maravilloso. Algunos exégetas explican que esta parábola esbozada la historia de la salvación: casi podría decirse que cada invitación y cada rechazo corresponden a  las invitaciones de Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por salvarnos.

 

¿Qué pretextos pones en tu vida diaria para ir al banquete del Señor (la Eucaristía)?

 

La ‘cima’ de la parábola debe ser situada ciertamente en la expresión que pone Lucas en boca del Señor de la casa “Sal de prisa a las plazas y calles de la ciudad y trae aquí a los pobres y a los lisiados, a los ciegos y a los cojos” (v.21). Es como decir, que en el banquete mesiánico participarán los excluidos (los pecadores que aceptaron la invitación de convertirse al Señor) y serán excluidos de él, en cambio, los que tenían derecho (los que fueron invitados y han puesto pretextos). La ley que caracteriza a la nueva alianza aparece confirmada una vez más; se afirma de nuevo la complacencia del Padre; la finalidad primera y central de la enseñanza y de la presencia de Jesús entre nosotros encuentran aquí una afirmación renovada.

 

Me fascina la repuesta del Señor al ser informado por el criado de que “todavía hay lugar”: “el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ “. ¡Siempre hay lugar en el corazón de Dios para aquel que quiere aceptar su invitación y Él no se cansa de insistirnos de invitarnos a su casa y a participar con Él del banquete que tiene preparado para nosotros!

 

¿Cuantas veces haz rechazado la invitación al banquete?

¿Estás listo para aceptar la invitación del Señor o tienes “algo que hacer”?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de noviembre. #170 SANTA

 

Nuestra santa de la trivia del día de hoy así como Santa Inés, Santa Cecilia y Santa Lucía, ella también decidió conservarse siempre pura y virgen, por amor a Dios.

 

En tiempos de la persecución del tirano emperador Decio, el gobernador Quinciano se propuso enamorar a la santa, pero ella le declara que se ha consagrado a Cristo. Para hacerle perder la fe y la pureza el gobernador la hace llevar a una casa de mujeres de mala vida y estarse allá un mes, pero nada ni nadie logran hacerla quebrantar el juramento de virginidad y de pureza que le ha hecho a Dios. Allí, en esta peligrosa situación, nuestra santa repetía las palabras del Salmo 16: “Señor Dios: defiéndeme como a las pupilas de tus ojos. A la sombra de tus alas escóndeme de los malvados que me atacan, de los enemigos mortales que asaltan.”

 

El gobernador le manda destrozar el pecho a machetazos y azotarla cruelmente. Pero esa noche se le aparece el apóstol San Pedro y la anima a sufrir por Cristo y la cura de sus heridas.

 

Al encontrarla curada al día siguiente, el tirano le pregunta: ¿Quién te ha curado? Ella responde: “He sido curada por el poder de Jesucristo”. El malvado le grita: ¿Cómo te atreves a nombrar a Cristo, si eso está prohibido? Y la joven le responde: “Yo no puedo dejar de hablar de Aquél a quien más fuertemente amo en mi corazón”.

 

Entonces el perseguidor la mandó echar sobre llamas y brasas ardientes, y ella mientras se quemaba iba diciendo en su oración: “Oh Señor, Creador mío: gracias porque desde la cuna me has protegido siempre. Gracias porque me has apartado del amor a lo mundano y de lo que es malo y dañoso. Gracias por la paciencia que me has concedido para sufrir. Recibe ahora en tus brazos mi alma”. Y diciendo esto expiró el 5 de febrero del año 251.

 

Desde los antiguos siglos los cristianos le han tenido una gran devoción a nuestra Santa y muchísimos y muchísimas le han rezado con fe para obtener que ella les consiga el don de lograr dominar el fuego de la propia concupiscencia o inclinación a la sensualidad.

 

¿Cuidas tus ojos y tus pensamientos de todo aquello que ataca a la pureza de tu alma y te puede llevar a la  perdición y condenación?

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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