Miércoles XXX del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”

Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’. Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.

Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Gracias por sus oraciones por nuestro retiro del fin de semana “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10, 51) de este fin de semana pasado. Animo a todos los participantes a tener una relación más fuerte con Dios y ser auténticos discípulos misioneros de su amor. Mantengámonos unidos en oración y no dejemos de leer la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica. Recemos el rosario y visitemos el Santísimo todos los días.

 

Después de haber exhortado a los cónyuges a vivir su relación matrimonial en conformidad con su identidad cristiana (cf. Ef 5, 22-33), el apóstol Pablo se dirige a los hijos y a los padres. También a ellos les dirige la invitación al mutuo respeto en la común obediencia a Cristo (cf. Ef 5, 21).

 

Hoy en la primera lectura (Ef 6, 1-9) san Pablo a los hijos les recuerda el mandamiento mosaico: “Honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20, 12ª). La obediencia a los padres tiene que ver con la relación con Dios, el cual liga a esta relación su bendición, expresada en términos de fecundidad, según la doctrina de la retribución temporal (v. 3; cf. Ex 20, 12b).

 

¿Atiendes a tus padres y sus necesidades como Dios manda?

 

Padres, no exasperen a sus hijos; más bien fórmenlos y corríjanlos, para educarlos bien, como el Señor quiere.” A los padres les ha sido confiada la tarea de educar a los hijos, y la deben de llevar a cabo con mansedumbre y premura, no siguiendo sus propios intereses, sino como servidores de la obra de Dios (v. 4): en él debe inspirarse y orientarse la acción educadora. La relación con el Señor y la obediencia a su voluntad califican, pues, las relaciones entre padres e hijos, iluminando y corroborando la paciente y suave firmeza de unos y el respeto de los otros.

 

¿Verdaderamente educas a tus hijos para el bien como el señor quiere?

¿Educas a tus hijos con tu ejemplo o esta responsabilidad se lo dejas a la escuela o al gobierno?

 

También las relaciones entre esclavos y amos reciben una nueva luz del anuncio cristiano, “Esclavos, obedezcan a sus amos de este mundo con docilidad, respeto y sencillez de corazón, como a Cristo; no sólo cuando los están mirando, ni sólo para quedar bien con ellos, sino como esclavos de Cristo.” Se trata de relaciones de personas sometidas todas ellas al mismo “Señor”  (v.9b), que, sin favoritismo alguno, reconoce y aprecia el bien realizado por cada uno, no la situación social que tiene (v. 8). Tanto para los esclavos como para los amos vale la misma Palabra de Jesús: “Les aseguro que cuanto hicieron a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt 25, 40). Por eso el esclavo, cuando obedece a su amo, obedece a Cristo, con un corazón animado por la caridad, exento de arrogancia y autoritarismo (v. 9a).

 

Para mí un punto importante es que hay que realizar todo “no sólo cuando los están mirando, ni sólo para quedar bien con ellos,”  sino cumplir de corazón la voluntad de Dios y servirle “de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, recordando que cada uno, sea esclavo o libre, será recompensado por el Señor, según el bien que haya hecho.”

 

¿Haces las cosas para que te vean los demás o por agradar a Dios?

 

El pasaje evangélico de hoy comienza una nueva etapa en el viaje hacia Jerusalén, marcada por la anotación-sumario del paso de Jesús por los pueblos y aldeas y su incesante enseñanza (v.22). La pregunta que abre la nueva sección tiene que ver con los que formarán parte del Reino de Dios (v. 230. Jesús no da una respuesta directa sobre el número de los que se salvarán, sino que nos exhorta a estar preparados y a mostrarse solícitos en la acogida del Reino que viene.

 

Se trata de la urgencia ineludible de comprometernos con todo nuestro ser, de concentrar todas nuestras fuerzas, como haríamos si tuviéramos que pasar por una parte estrecha (v. 24). “Hoy” es el momento oportuno para este compromiso, un compromiso que no hemos de aplazar: la salvación es el don de Dios al que nos adherimos haciendo el bien, no simplemente reivindicando vínculos de familiaridad con Jesús (vv. 25ss).

 

La imagen del banquete escatológico, en el que participan todos los pueblos de la tierra (v. 29), manifiesta la salvación ofrecida a todos los hombres y acogida por muchos paganos. Así éstos, los “últimos” en recibir el anuncio del Evangelio, serán los “primeros” en entrar en el Reino de Dios, mientras que Israel, primero en escuchar el anuncio, se verá excluido si no lo acoge (v. 30). La salvación no es cuestión de pertenencia étnica, sino de fe en Jesús.  No es el ser el hijo de Abrahán lo que asegura la participación en el Reino (v. 28), sino la realización de las obras de Abrahán (cf. Jn 8, 39), el cual, con la esperanza de la redención futura (cf. 8,56), tuvo fe y por esa fe fue reconocido como justo (cf. Sant 2, 23).

 

¿De verdad lo que más te preocupa es tu salvación y la de tu familia?

¿Qué estás haciendo para hacer la voluntad de Dios y obtener su salvación?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre. #164 Santo 

Nuestro santo de la trivia de hoy era un exponente de una noble familia flamenca. Nació en 1118 en Épinoy, en la región francesa de Artois (Artesia), quedó inmediatamente huérfano, pues el padre murió poco antes de su nacimiento, y la madre en el momento del parto. Una vez mayor se enteró de este triste hecho, comenzó a sufrir de sentimiento de culpa por la muerte de su madre y a estar constantemente abatido por una fuerte depresión. No le quedó más que entregarse a la Divina Misericordia y, siendo ya adulto, iniciar una serie de peregrinaciones penitenciales que le permitieran superar sus dificultades y escrúpulos. Decidió establecerse en Sebourg, en el distrito de Valenciennes, en la Francia nororiental, y aquí emprendió la actividad de pastor. Pronto se difundió por los alrededores su fama de santidad, y algunas voces le atribuían el don de la bilocación (estar en dos partes al mismo tiempo).

 

Fue visto asistiendo a misa, y a la vez llevando a pastar a las ovejas. Transcurridos seis años reemprendió su peregrinaje y, después de haber estado en Roma al menos nueve veces, fue aquejado de una grave hernia que lo obligó a vivir en una celda expresamente edificada contra el muro de una iglesia de Sebourg. La participación en la misa le era facilitada por una ventanilla oblicua que conectaba los dos lados. En tales condiciones sobrevivió, según la tradición, agonizando durante cuarenta años, entre atroces sufrimientos, alimentándose de pan y agua. La leyenda narra que, ocurrido un incendio que destruyó gran parte de la iglesia y de su celda, nuestro santo fue encontrado arrodillado entre las cenizas.
Pero en el 1189 llegó también para él la hora de la muerte y su culto se difundió inmediatamente en los alrededores. Su tumba fue hecha en la iglesia de Sebourg y se convirtió en meta de incesantes peregrinaciones.

 

Venerado como patrono de los pastores y del pastoreo, es también invocado contra la hernia, la nefritis, los cólicos renales y la depresión.

 

Oremos por los enfermos de depresión, hernias, cólicos renales y nefritis. Pidamos su intercesión para que sanen.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

 

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Martes XXX del Tiempo ordinario

EFESIOS 5:21-33

Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.

Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.

Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.

Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Este es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

En una palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Gracias por sus oraciones por nuestro retiro del fin de semana “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10, 51) de este fin de semana pasado. Los participantes quieren tener una relación más fuerte con Dios y ser auténticos discípulos misioneros de su Palabra a través del testimonio en su familia y sirviendo en su comunidad. Los invitamos a participar y que ayuden en los siguientes retiros. ¿Cómo se puede hacer eso?  Primero necesitas vivir el retiro y después seguir formándote a través de las reuniones mensuales. Mantengámonos unidos en oración y no dejemos de leer la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica.

 

Esta es una lectura que a menudo se malinterpreta. “Las esposas deben estar sometidas a sus esposos…”. Muchas personas lo malinterpretan como anticuados o pasados de moda o peor aún, para su conveniencia. Debemos leer el pasaje en su totalidad.

 

San Pablo exhorta, “Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia.” ¿Cómo amó Cristo a la Iglesia? Cristo la amo hasta dar su vida por ella y morir por su Esposa. Es decir, Él murió por ti y por mí. Los maridos están llamados a dar sus vidas por su esposa.

 

San Pablo llama a los cónyuges a dar sus vidas el uno por el otro. “Hermanos y hermanas: Sométanse el uno al otro por respeto a Cristo”. El amor “no busca su propio interés” es una de mis líneas favoritas de 1 Corintios 13: 5. El amor no es egoísta. El amor no se trata de mí. Si cualquiera de los cónyuges busca su propio interés, el matrimonio no va a florecer. Sin embargo, si ambas partes buscan lo mejor para el otro  sin esperar nada a cambio (definición de amor de Santo Tomás de Aquino),  se cumplen las necesidades de cada uno. Lo que das vuelve a ti, sobre todo con amor.

 

Las parejas que asistieron al retiro este fin de semana me contaron cómo aprendieron que solamente sanando sus heridas personales pueden entregarse con un amor pleno a su pareja e hijos. Este es un proceso que requiere dejar la soberbia, el egoísmo y quitar todos los pretextos para darle un tiempo a Cristo para que transforme toda tu vida con humildad, conciencia, auto reflexión y deseo de ser amado para poder amar.
Como hombre consagrado, esto también tiene un gran significado para mí. La Iglesia es mi esposa. Yo también estoy llamado a dar mi vida por mi esposa, la Iglesia. Esta vida no se trata de mis propios intereses, mi tiempo, mis deseos, etc. No soy un solterón que busca únicamente sus intereses. Estoy casado y comprometido con mi pueblo. Doy cada día mi vida por la Iglesia, mi cónyuge, dando generosamente mi tiempo y talentos. Sacrifico mis propios deseos para satisfacer las necesidades de mi cónyuge. Cuanto más generoso soy con mi cónyuge, más satisfecho me siento como sacerdote. Recuerda que lo que das se te devuelve 100 veces más. Y si quieres cosechar debes sembrar.

 

He aprendido mucho de mis padres  desde que era niño y de joven. Los vi trabajar largas horas y sacrificar sus propios deseos para que nuestra familia pudiera tener una vida mejor. Me han enseñado cómo luchar por lo que vale la pena y amas, tu familia y tus ideales. Ellos han luchado trabajando arduamente, con integridad y sacrificio, pero sobre todo con su ejemplo de amor.

Me mostraron que el amor todo lo puede, porque Dios es Amor y si tienes a Dios todo lo puedes (Cfr. Fil 4,13) porque para Dios no hay nada imposible. No es fácil amar, pero es una tarea diaria. El matrimonio es la prueba de amor más grande, el divorcio es la muestra de egoísmo más palpable de no saber amar verdaderamente.

 

Por último, nuestra meta es el cielo. Las metas del matrimonio incluyen ayudar a tu cónyuge a llegar al cielo, y si Dios te bendice con hijos, ayudarles a llegar al cielo también. Lo mismo es cierto para los sacerdotes. Mi primer pensamiento en la mañana y a lo largo del día debe ser: “¿Cómo puedo ayudar a mi esposo/a y a mis hijos llegar al cielo?”

 

¿Soy egoísta o he buscado lo mejor para mi cónyuge (esposo/a) y mis hijos?

¿Soy generoso al compartir mis dones y talentos con mi familia y quienes me rodean?

¿Sacrifico mis deseos por el bien de mi cónyuge e hijos?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre. #163 Santa 

Gianna Beretta Molla

 

Nuestra santa nació en Magenta (provincia de Milán) el día 4 de octubre de 1922. Desde su tierna infancia, acoge el don de la fe y la educación cristiana que recibe de sus padres. Considera la vida como un don maravilloso de Dios, confiándose plenamente a la Providencia, y convencida de la necesidad y de la eficacia de la oración.

Durante los años de Liceo y de Universidad, en los que se dedica con diligencia a los estudios, traduce su fe en fruto generoso de apostolado en la Acción católica y en la Sociedad de San Vicente de Paúl, dedicándose a los jóvenes y al servicio caritativo con los ancianos y necesitados. Habiendo obtenido el título de Doctor en Medicina y Cirugía en 1949 en la Universidad de Pavía, abre en 1950 un ambulatorio de consulta en Mésero, municipio vecino a Magenta. En 1952 se especializa en Pediatría en la Universidad de Milán. En la práctica de la medicina, presta una atención particular a las madres, a los niños, a los ancianos y a los pobres.

Su trabajo profesional, que considera como una «misión», no le impide el dedicarse más y más a la Acción católica, intensificando su apostolado entre las jovencitas.

Se dedica también a sus deportes favoritos, el esquí y el alpinismo, encontrando en ellos una ocasión para expresar su alegría de vivir, recreándose ante el encanto de la creación.

Se interroga sobre su porvenir, reza y pide oraciones, para conocer la voluntad de Dios. Llega a la conclusión de que Dios la llama al matrimonio. Llena de entusiasmo, se entrega a esta vocación, con voluntad firme y decidida de formar una familia verdaderamente cristiana.

Conoce al ingeniero Pietro Molla. Comienza el período de noviazgo, tiempo de gozo y alegría, de profundización en la vida espiritual, de oración y de acción de gracias al Señor. El día 24 de septiembre de 1955, nuestra santa contrae matrimonio en Magenta, en la Basílica de S. Martín. Los nuevos esposos se sienten felices. En noviembre de 1956, ella da a luz a su primer hijo, Pierluigi. En diciembre de 1957 viene al mundo Mariolina y en julio de 1959, Laura. Nuestra santa armoniza con simplicidad y equilibrio, los deberes de madre, de esposa, de médico y la alegría de vivir.

En septiembre de 1961, al cumplirse el segundo mes de embarazo, es presa del sufrimiento. El diagnóstico: un tumor en el útero. Se hace necesaria una intervención quirúrgica. Antes de ser intervenida, suplica al cirujano que salve, a toda costa, la vida que lleva en su seno, y se confía a la oración y a la Providencia. Se salva la vida de la criatura. Ella da gracias al Señor y pasa los siete meses antes del parto con incomparable fuerza de ánimo y con plena dedicación a sus deberes de madre y de médico. Se estremece al pensar que la criatura pueda nacer enferma, y pide al Señor que no suceda tal cosa.

Algunos días antes del parto, confiando siempre en la Providencia, está dispuesta a dar su vida para salvar la de la criatura: «Si hay que decidir entre mi vida y la del niño, no dudéis; elegid -lo exijo- la suya. Salvadlo».

La mañana del 21 de abril de 1962 da a luz a Gianna Emanuela. El día 28 de abril, también por la mañana, entre indecibles dolores y repitiendo la jaculatoria «Jesús, te amo; Jesús, te amo», muere santamente. Tenía 39 años.

Sus funerales fueron una gran manifestación llena de emoción profunda, de fe y de oración.

El papa Pablo VI definió a nuestra santa: «una joven madre de la diócesis de Milán que, por dar la vida a su hija, sacrificaba, con meditada inmolación, la propia». Es evidente, en las palabras del Santo Padre, la referencia cristológica al Calvario y a la Eucaristía.

S.S. Juan Pablo II la canonizó el 16 de mayo de 2004.

Patrona de los partos difíciles y en contra del aborto.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

Lunes XXX del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 13, 10-17

Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: “Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado”.

Entonces el Señor dijo: “¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?”

Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Gracias por sus oraciones por nuestro retiro del fin de semana “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10, 51) de este fin de semana pasado. He recibido muchos comentarios de parte de los participantes acerca del retiro. Ellos quieren tener una relación más fuerte con Dios y ser auténticos discípulos misioneros de su Palabra a través del testimonio en su familia. Los invitamos a participar y que ayuden en los siguientes retiros. Primero necesitamos ser preparados para poder servir mejor. Mantengámonos unidos en oración y no dejemos de leer la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica.

 

Jesús está en marcha hacia Jerusalén (cf. Lc 9,51), lugar donde tuvo comienzo su manifestación (cf. 2,22ss; 2,41ss) y donde se consumará su misión salvífica (cf.13, 33; 19,28ss). Lucas sitúa en el interior de este gran viaje las enseñanzas de Jesús a sus discípulos. Estos están llamados a recorrer de nuevo su mismo camino, volviendo a partir de Jerusalén (cf.24,47; Hch 1,8).

 

El milagro de la curación de la mujer encorvada sólo lo narra Lucas. La curación realizada en sábado presenta la ocasión de afirmar el aspecto central del mensaje evangélico: el amor de Dios revelado por Jesús libera al hombre de las estrecheces de una ley que, entregada para asegurar la libertad, había terminado por hacerlo esclavo. Se trata de un amor gratuito, como la curación de esta mujer, que no la había pedido (v.12). La ley del sábado, convertida durante el período postexílico en el fulcro de la religiosidad judía, había perdido la motivación originaria del tiempo sagrado por la comunión con Dios. La casuística rabínica había asimilado ciertas acciones, como las de llevar a cabo curaciones, a la prohibición de realizar cualquier trabajo, una prohibición sólo derogable en caso de peligro para la supervivencia. Jesús, con su gesto gratuito, afirma que el sábado está al servicio de la vida: para quien ama a Dios, no hacer el bien equivale a hacer el mal. Y, efectivamente, es un “mal” el desdén del jefe de la sinagoga (v.14), así como los pensamientos rencorosos, fácilmente adivinables, de los adversarios de Jesús, para quienes el anuncio del Reino de Dios se resuelve en vergüenza y confusión (v.17ª).

 

Jesús cuya palabra realiza lo que dice y cuyos gesto son sencillos (v.13) en comparación con los de los taumaturgos orientales, se presenta como el libertador del espíritu maligno -considerado como origen del mal- que deforma la imagen divina del hombre, (cf. Gn1, 26ss) haciéndolo esclavo, incapaz de levantar la mirada a su Creador (cf. Sal  121,1; 123,1). El hombre, restituido a la dignidad de la revelación vital con Dios, está nuevamente colmado de alegría y, viviendo en plenitud su existencia, da gloria a su Señor y Salvador, exaltando su maravilloso obrar (vv.13b.17b).

 

¡Esta mujer “había sido lisiada por un espíritu” durante dieciocho años! Probablemente ella pensó que eso nunca cambiaría. Sin embargo, después de un encuentro con Jesús, ella fue sanada de inmediato y su vida nunca fue la misma.

 

El enemigo nos engaña con muchas mentiras y las creemos por muchos años. Entre ellas: “Tengo que vivir con ciertos pecados toda mi vida. Debo ser perfecto para ganarme el amor de Dios. Mi vida no puede cambiar.” Recordemos que para Jesús no hay nada imposible y Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Con el poder de la gracia de Dios, he venido a disipar las mentiras y creer la Verdad, que todo es posible con Dios. He visto milagros en mi propia vida y en la vida de otros. En el pasado retiro Dios sanó a muchas personas con su poder. Lo podía ver y estaba sorprendido como Dios actuó de manera inmediata solamente en dos días.

 

Me preguntaba: “¿Por qué Dios no sana a todos?” Creo que Dios siempre está trabajando en nuestra salvación, y cada cruz que llevamos está destinada a santificarnos y guiarnos más cerca de Él. Todos vamos a morir físicamente en algún momento, por lo que sabemos que la curación física no es la meta última. Incluso aquellas personas que Jesús sanó en las Escrituras eventualmente murieron, incluyendo a Lázaro que fue resucitado de entre los muertos. El principal deseo de Jesús es sanarnos integralmente, lo que nos prepara para el cielo.

 

¿Cómo nos acercamos al Señor para ser sanados?

1) Acércate con fe en que Él puede sanar cualquier cosa. Si no crees, pídele a Jesús que incremente tu fe.

2) Ven al Señor con humildad y confianza en la oración diaria, en el confesionario.

3) Pedir la curación. Se específico. Busca, pide y toca. Pide a otros que oren contigo y también por ti.

4) Ríndete a la voluntad de Dios. Confía en que el plan de Dios es siempre el mejor.

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre. #162 San

 

Nuestro santo de la trivia de hoy nació en la ciudad de Dant, Polonia, en el año 1397. Siendo todavía muy joven se ordenó sacerdote y fue nombrado profesor de la Universidad de Cracovia. Pero la envidia de algunos de sus compañeros terminó por conseguir que lo nombraran párroco de un pueblo lejano. Tiempo después recuperó el puesto de profesor en la Universidad de Cracovia y durante muchos años enseñó clases sobre Sagradas Escrituras. Su fama llegó a ser sumamente grande. En las discusiones repetía lo que decía San Agustín: “Combatimos el pecado pero amamos al pecador. Atacamos el error, pero no queremos violencia contra nadie, la violencia siempre hace daño, en cambio la paciencia y la bondad abren las puertas de los corazones”.

 

Cuando predicaba acerca del pecado lloraba al recordar la ingratitud de los pecadores hacia Dios, y la gente al verlo llorar se conmovía y cambiaba de conducta.

 

A sus alumnos les repetía estos consejos: “Cuídense de ofender, que después es difícil hacer olvidar la ofensa. Eviten murmurar, porque después resulta muy difícil devolver la fama que se ha quitado”. Fueron centenares los sacerdotes formados espiritualmente por él, y la gente lo llegó a llamar “el padre de los pobres” por sus muchas obras de caridad con los más desvalidos.

 

Murió el 24 de diciembre de 1473. En su sepulcro se obraron muchos milagros y por su intercesión se consiguieron admirables favores. Su fiesta se celebra el 23 de diciembre.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

 

DOMINGO XXX Tiempo Ordinario – CICLO B

Evangelio según san Marcos 10:46-52

 

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

 

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 Bartimeo

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Gracias por sus oraciones por nuestro retiro del fin de semana “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10, 51) de este fin de semana pasado. Los participantes salieron llenos de la Fuerza del Espíritu Santo, fortalecidos en su relación con Dios y con deseos de ser auténticos discípulos misioneros del Señor. Vamos a ofrecer otros retiros para que puedan asistir e invitar a otros.

 

El pasaje evangélico de este domingo nos permite ver y comprender cómo el seguimiento auténtico es un don del mismo Jesús a sus discípulos.

 

“…al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna…” Los doce acompañan a Jesús y lo siguen en el camino, pero ellos van en un camino  equivocado del poder al buscar los puestos a la izquierda y a la derecha (de egoísmo mesiánico, de triunfo inmediato y de imposición del “reino” sobre los enemigos). Frente a ellos, presenta el Evangelista Marcos a un auténtico discípulo: un ciego (Bartimeo) que ha visto a Jesús como mesías de la misericordia y quiere alcanzar la vista para seguirlo por el camino de la entrega. El texto es una clara catequesis del auténtico discipulado, en oposición a la actitud de los dos discípulos del pasaje precedente.

 

Jericó no es la meta definitiva pero tienen que pasar por ahí, está en el camino: “al salir de Jericó”. Estamos llegando al final del camino a Jerusalén. Antes había sido la curación de un ciego (Mc 8, 22-26). Aquel ciego era figura del discípulo. Entonces se nos dijo que Jesús tuvo que imponerle las manos dos veces; tras la primera sólo veía confusamente (“Veo a los hombres como árboles que caminan…”). No es fácil dar la vista nítida al discípulo. Esto se hace patente a lo largo de los tres anuncios de la pasión, en los que los discípulos no sólo no comprenden la misión sacrificial del Hijo del Hombre, sino que la rechazan vigorosamente.

 

También ahora, el último episodio antes de entrar en Jerusalén, nos habla de un ciego, símbolo de la ceguera del discípulo. Jericó era considerada una ciudad de confort por el clima (un oasis fertilísimo) y por la situación política.

 

En la mente de Marcos es la ciudad de lo mundano, del disfrute de la vida; el último reducto antes de llegar a Jerusalén. Según el relato de Marcos, Jesús no se detiene en ella: “llegan a Jericó…Y cuando salían de Jericó”. Jesús, que va hablando del seguimiento y de la renuncia, no se detiene en la ciudad del bienestar. Les quiere enseñar que la comodidad obstruye el verdadero seguimiento del discípulo misionero.

 

Jesús va acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. En estas circunstancias, aparece un ciego, del que no se nos ofrece el nombre propio, sino el de su padre: es el hijo de Timeo (en arameo, bartimeo). Posiblemente, el nombre patronímico arameo remita a la tradición histórica y no haya que buscar ningún simbolismo en él. Pero, dado que se trata de un personaje que no vuelve a aparecer en todo el Nuevo Testamento, ni en la tradición del cristianismo primitivo, puede tratarse de un nombre simbólico, creado por el mismo evangelista. En este caso, el nombre significaría: “hijo de lo impuro”.

 

Si “Bartimeo” es “el hijo de lo impuro”, su situación de ceguera puede ser resultado de la opresión en la que el código de la pureza mantiene a la generalidad de la población. Este código, que se había logrado imponer frente al de la misericordia (que impulsaron sin éxito algunos profetas) sostenía que los pecadores (que eran la mayoría de los pobladores de Israel) permanecían alejados de Dios por la impureza del pecado, y que la única manera de ser perdonados era someterse a una serie de ritos purificatorios (por supuesto, gestionada por la clase sacerdotal, que de ello obtenía sus ganancias) que había que renovar constantemente, pues constante era la transgresión de los mandamientos divinos.

 

Para Marcos, creer semejante aberración constituye la más honda de las cegueras, pues, simplemente, hace perder de vista por completo el rostro amoroso de Dios; a través de su único hijo: Jesús (Dios salva), que es siempre salvación para los pobres; su misericordia, que le lleva siempre a perdonar al pecador arrepentido del cual espera la conversión.

 

Bartimeo es símbolo de todo hombre que vive en el desconocimiento del verdadero Dios, el del amor, y por ello permanece en las tinieblas. Marginado del ritmo de la vida (“permanecía sentado al borde del camino”), se ve obligado a depender de los demás para garantizar su subsistencia (“pidiendo limosna”). Como símbolo de la incomprensión de los discípulos, la ceguera de Bartimeo es expresión de la resistencia a aceptar el camino de la entrega, que pasa por el sufrimiento y por la muerte, como camino de la vida, de la liberación y del encuentro pleno con Dios. Aterrado ante la posibilidad de su propio fracaso, el discípulo permanece “al borde del camino”, en lugar de hacerlo suyo, obedeciendo la invitación del Maestro: “el que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga” (Mc 8, 34). No puede, por esto mismo, ver las necesidades de los otros como prioridad en su vida, obsesionado como está por sus propias necesidades, a cuya satisfacción dedica toda su actividad (“pidiendo limosna”).

 

Las dos son caras de una misma moneda: la pobreza desesperada del que vive sin Dios, que es lo mismo que vivir sin sentido, sin amor, sin horizonte, sin esperanzas, y, por ello, incapaz de ser sensible ante la pobreza de otros. Veamos ahora lo que el evangelio sugiere en estas circunstancias, que son, de entrada, comunes a todos los hombres.

 

“Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”…” Al oír… Todo comienza siempre de la misma manera. Oímos a otros hablar de Jesús, nunca llegamos a Él directamente, y lo que los otros nos dicen puede, o bien dejarnos indiferentes, o bien suscitar en nosotros la esperanza. ¿De qué depende una u otra reacción? En el fondo, es un misterio. Según la tradición católica, la propia inclinación al pecado (la concupiscencia) puede “ensordecer” el alma, en tanto que la inclina permanentemente hacia el placer, de modo que la palabra escuchada se quede sólo en el nivel más exterior de la persona. No se está dispuesto a cambiar, lo cual suele ser displacentero, por lo que Jesús no tiene ninguna oportunidad con nosotros. Por increíble que parezca, estamos apegados al mal, y no queremos saber de nada ni de nadie que pudiese atentar contra nuestro apego y egocentrismo. Porque el mal, aun conocido como tal, provoca siempre un determinado placer en el pecador.

 

Sin embargo, siempre existe la otra posibilidad, porque incluso los más grandes pecadores conservan un umbral de libertad desde el cual es posible atreverse a considerar la posibilidad de un cambio de vida. No sé qué resulte más misterioso, si el apego de quienes se resisten al cambio, aun teniendo a Cristo delante, o la inesperada apertura a la gracia de quienes vivían apegados al pecado.

 

El caso es que oír lo que otros nos dicen de Cristo puede, aunque no siempre, de hecho, lo consiga, movernos hacia Él, despertar una poderosa atracción, hasta entonces desconocida, inquietarnos como nadie lo había hecho… Si eso sucede, nada podrá evitar que quedemos atrapados en las redes de su amor, como nada impide que el díptero se mueva hacia la luz una vez que la descubre.

 

Eso es precisamente lo que sucede a Bartimeo: comenzó a gritar el nombre de Jesús. Quizás no haya una oración más bella que esta, la de solo gritar su nombre: “Jesús, hijo de David, ten compasión de mí”. Es interesante el título. No lo llama: “Hijo de Dios”, “salvador del mundo”, “mesías esperado”, sino “hijo de David”, lo que acentúa una de las dos naturalezas, la humana. Es desde allí, desde la carne compartida (Encarnación) que puede comprender a ese hombre que está a la orilla del camino. La esperanza surge al contemplar la libertad plena en una naturaleza igual a la nuestra. No sabemos lo que los hombres le habían dicho sobre Jesús, pero una cosa le ha quedado clara al ciego de nuestro relato: ese es uno como él, vinculado a la raza por su distinguido antepasado y, al mismo tiempo, es totalmente distinto a él. Bartimeo se sabe ciego, pero intuye que Jesús es la luz misma; se sabe postrado a la orilla del camino, pero hay uno, tan hombre como él, que es “el camino, la verdad y la vida”; su vida, hasta ahora atrapada en un callejón sin salida, se muestra cargada de posibilidades, con las que nunca había siquiera soñado, con tan sólo haber oído hablar de Él. Descubre a Cristo, a la vez semejante y totalmente distinto, como el único puente que podría hacerle llegar al extremo opuesto del lugar que hasta ahora ha ocupado en el universo: el de la obscuridad. Por primera vez en su vida, ve como posible la experiencia de la luz. Y no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad. Por eso grita sin importarle que los otros lo quieran callar.

 

¡Qué bien ha sabido Bartimeo llamar a la puerta de la compasión! ¿Qué hay que mueva con mayor fuerza el corazón de Dios que su infinita compasión por nosotros? ¿No es eso lo que imploramos al inicio de cada celebración eucarística: “Kyrie eléison”, “Señor, ten piedad de nosotros”? ¿No es esa compasión suya lo único que necesitamos para salir de todas nuestras esclavitudes y sanar todos nuestros dolores? Fíjense cómo la salvación no depende de obra alguna, Bartimeo no tiene méritos; es su sola miseria, puesta al descubierto, lo que pone en movimiento la obra salvífica de Dios. Quizás su único mérito sea no haber olvidado cómo gritar y no importarle lo que los otros piensan de él, sino únicamente buscar llamar la atención de Jesús.

 

“Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”…” “Jesús se detuvo…” Jesús no puede seguir de largo cuando hay un hombre gritando su nombre. Hay una fuerza más poderosa que cualquier otra cosa, que ejerce auténtico poder sobre el mismísimo hijo de Dios: la fuerza de un corazón que grita compasión. ¡Ah, si los hombres fuéramos siempre conscientes de este enorme poder que nuestra oración tiene sobre la divinidad! No haríamos más que gritar al cielo y confiar, gritar y esperar, gritar y sabernos ya atendidos por Dios y que hemos comenzando a sanar.

 

“Maestro, que pueda ver”. Dado que la ceguera era símbolo de la incapacidad para descubrir en el camino de la entrega el de la verdadera liberación, la petición: “que pueda ver”, significa: “Haz, Señor, que comprenda cómo el amor gratuito, generoso, hasta el sacrificio, puede ser para mí y para los otros el camino de la verdadera libertad”.

 

Cada vez que sintamos incomodos ante el sacrificio, la renuncia a nosotros mismos, ante el perdonar a nuestro enemigo, no olvidemos hacer la petición de Bartimeo: “Maestro, que pueda ver” porque la comodidad y le mediocridad me han segado. Recordemos que debemos morir, como el grano de trigo, para dar fruto. Pidamos de la mano del ciego Bartimeo: “Maestro, que pueda ver”. Ante cualquier situación difícil debemos suplicar “Maestro, que pueda ver” y que todo suceda para el bien de los que te aman (Cfr. Rm 8, 28).

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre. #161 Santa

Nuestra Santa  de la trivia del día de hoy, vivió en la ciudad que hoy es Bremen. Es la primera mujer habitante de la ciudad conocida por su nombre.

Ella vivió a principios del siglo XI y nació en la familia Immedinger. Los Immedingers eran la nobleza sajona descendiente del legendario rey Widuking, que luchó contra Charlemange.

El padre de ella era un conde y su hermano un obispo (Meinwerk de Paderborn). Ella se casó con Liudger, el hijo de un duque sajón. Su matrimonio resultó en un hijo, un niño llamado Imad. Se convertiría en obispo de Paderborn en 1051.

Se dice que ella tenía un temperamento violento cuando era joven. Su esposo visitó Rusia en 1011, cayó enfermo y murió. Tras esta tragedia, ella se refugió en la fe. Su temperamento se volvió suave. Ella fue una gran benefactora de iglesias, estableciendo muchas parroquias pequeñas. Su preocupación por los pobres era legendaria.

Después de su muerte, fue enterrada en una tumba en la catedral de Bremen. Años más tardes su tumba fue abierta y su cuerpo se había convertido en polvo excepto su mano derecha, con la cual solía dar regalos. Su mano intacta fue enviada a la abadía de St. Ludger en Werden.

Fue venerada como una santa después de su muerte. Tiene dos días festivos conocidos, el 3 de diciembre, que es la fecha registrada de su muerte en 1038 y el 19 de abril.

Si tienes un mal carácter pídele a nuestra santa del día para que interceda por ti ante Dios y transforme tu carácter en suave y amable.

¿Tal vez necesitas pedirle a ella por alguien que tenga mal carácter?

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

 

Sábado XXIX del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas  13, 1-9

En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.

Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ “.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Gracias por sus oraciones por nuestro retiro del fin de semana “¿Qué quieres que haga por ti?” (Mc 10, 51) de este fin de semana pasado. Fue un tiempo bendecido estar con los hermanos, reflexionar sobre nuestra relación con Dios y ser inspirados para regresar a nuestras labores en la viña de Dios con la fuerza del Espíritu Santo.

 

Jesús está muy atento a la vida, a la historia. En efecto, la ocasión de la enseñanza que ofrece aquí se la brinda una doble noticia de sucesos (vv. 2.4). Pilato ha hecho matar a unos galileos mientras ofrecían sacrificios en el templo. Es probable que la causa que desencadenó esa orden fuera la oposición de los galileos a su disposición de usar los fondos del tesoro del templo para construir un acueducto.

 

De esta noticia y de la otra, referente a la muerte de dieciocho personas por el desplome de la torre de Siloé, extrae Jesús dos consideraciones importantes: en primer lugar, el hecho de que urge siempre, de todos modos, convertirse (vv 3.5). De lo contrario, el punto de llegada es la perdición. No hay escapatoria. Mientras leía este pasaje del Evangelio, me pregunte ¿con qué frecuencia señalamos a otros como “pecadores” con el fin de quitar el enfoque de nosotros mismos? Es una manera de justificar nuestro propio comportamiento pensando, “Por lo menos no soy tan malo como él / ella.” Pero dos cosas pueden suceder: 1) llevarnos a la desesperación si vemos a los demás como mejores que nosotros. 2) Llevarnos a la complacencia si vemos a los demás como peores que nosotros.

 

Otra cosa importante es que Dios no es un “castigador” que esté esperando un fallo nuestro para castigarnos. Sería, pues, necio por nuestra parte “interpretar” los hechos calamitosos de la existencia -la nuestra y la de los otros- en clave de castigo divino. Jesús se refirió a dos grupos distintos (Galileos y personas de Siloé) que murieron. Muchas personas pensaban que murieron a causa de su pecado. Sin embargo, Jesús vuelve a dirigir su enfoque. “¡Si ustedes no se arrepienten, todos perecerán como ellos lo hicieron!” En otras palabras, no se preocupen por los demás; preocúpense de ustedes mismos. Cambien su vida, arrepiéntanse y crean en el Evangelio. El arrepentimiento es uno de los principales mensajes de Jesús. Él nos llama a alejarnos de todo lo que nos separa de Dios, especialmente el pecado. No esperen hasta que sea demasiado tarde. El tiempo de la vida es el que es. No sabemos cuándo acabará el nuestro. En consecuencia, siempre es tiempo de “dar fruto” de buenas obras, precisamente mientras tengamos tiempo.

 

La otra pequeña parábola, la del hombre que busca frutos en la higuera que ha plantado en su viña, completa la enseñanza sobre la conversión, manifestando otro aspecto importantísimo: la paciencia de Dios, su inmensa misericordia y su voluntad de salvación. Ciertamente, la higuera alude a Israel, que se muestra infructuoso en su constante alejamiento de Dios (cf. Is 5,1-7; Jr 8,13). Pero la prolongación del plazo para cortarla y los amorosos cuidados (“déjala todavía este año; yo la cavaré y le echaré abono”: v.8) expresan la mediación salvífica llevada a cabo por Jesús y por su intercesión ante el Padre: no sólo por Israel, sino por todos nosotros.

 

Jesús no quiere que perezcamos en nuestro pecado. Él quiere darnos oportunidad de vivir con Él por toda la eternidad. Él es paciente con nosotros y quiere cultivar la tierra de nuestra alma, para que dé frutos abundantes. Pero a veces somos tercos en nuestras formas. Permanecemos en nuestro pecado y creemos que tenemos una eternidad para cambiar nuestras vidas. No esperes hasta que sea demasiado tarde. Cambia tu vida, arrepiéntete y cree en el Evangelio. Nunca te arrepentirás de entregar tu vida a Jesús. Sin embargo, te arrepentirás si no lo haces.

 

¿Señalo los pecados de los demás para ocultar mis propios pecados?

¿Cuándo fue la última vez que confesé mis pecados y no los de los otros?

¿En qué parte de mi corazón necesito permitirle al Señor que trabaje?

¿Estoy dando frutos abundantes?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre. #160

Nuestro santo de la trivia del día de hoy fue un actor romano del siglo III. Fue mártir. Según una tradición muy antigua nuestro santo, mientras representaba una comedia ante el emperador Diocleciano, se le ocurrió parodiar el bautismo, que había presenciado unos días antes. Pero se produjo un milagro, y nada más recibir el agua, mientras realizaba la comedia se convirtió al cristianismo. Fue torturado y decapitado por el Prefecto del pretorio Plauciano en el año 286.

 

Su festividad se celebra el día 26 de agosto. Es el patrón de la localidad de Arrecife (Canarias), de Sangenjo (Galicia) y de Gines (Andalucía).

 

Nuestro santo es considerado el santo patrono de los actores, abogados, payasos, humoristas, conversos al catolicismo, bailarines, epilépticos, músicos, impresores, taquígrafistas, y las víctimas de la tortura.​

 

El dramaturgo español Lope de Vega le consagró su comedia Lo fingido verdadero, luego refundida por Antonio Martínez de Meneses, Jerónimo de Cáncer y Pedro Rosete en El mejor representante, San Ginés.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde