Viernes XXIX del Tiempo Ordinario

LUCAS 12:54-59

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo”.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Si hasta aquí el tono de la carta era el de un admirado asombro contemplativo, desde esta perícopa (pasaje) en adelante (Ef 4, 1-6) prevalece el tono de la exhortación. Pablo se presenta como “prisionero por amor al Señor” (v.1), cuya autoridad deriva no sólo de ser apóstol, sino de haber aceptado también las “cadenas” (6,20), obedeciendo lo que puede exigir la vocación cristiana. Su invitación no obedece a situaciones particulares de los destinatarios, sino que va dirigida al cristiano en cuanto tal, sin que importe la condición sociopolítica y temporal a la que pertenezca. Responde, por consiguiente, también a nuestras condiciones y a las exigencias de nuestros días. Se trata, ante todo, de la invitación, a dar una respuesta plena y coherente a la belleza y nobleza de la vocación que acaba de describir. Es interesante señalar que las cualidades de una vida comprometida con la realización de esta vocación están ordenadas a la unidad. La humildad, la amabilidad, la paciencia, la aceptación recíproca y cordial (v.2), son elementos absolutamente necesarios para hacer este camino que es, a renglón seguido, obra de unificación perseguida por el Espíritu, en cada uno de nosotros y en todos los miembros, en todos los ámbitos: el personal, el comunitario y el eclesial.

 

El apóstol insiste en este fascinante tema del “uno”, pero, a diferencia de los filósofos neoplatónicos, lo hace en clave trinitaria. Uno es “el cuerpo” místico (la Iglesia), una es “la esperanza” -Horizonte de luz abierto en nosotros por la llamada-, uno es “el bautismo” y una “la fe”; uno es, a continuación, “el Señor” Jesús, uno es “el espíritu” y uno solo “el Padre de todos”, fuente de amor que obra en todos y por medio de todos. La unidad en la Trinidad es fundamento y exigencia de la unidad visible, práctica a la que deben tener los cristianos bajo todos los cielos y en cualquier época.

 

Jesús reprocha vigorosamente a la gente de su tiempo que sepa interpretar los signos meteorológicos anunciadores del buen tiempo y del malo, pero esté muy lejos de comprender el signo por excelencia de su tiempo, que es Él mismo, el Unigénito enviado por el Padre para la salvación de todos, el Mesías esperado por todos los pueblos y por todos los tiempos para nuestra salvación.

 

Comprender el tiempo que se está viviendo significa comprender las intenciones de Dios, que, en cada tiempo, especialmente por el misterio de la Iglesia y de sus sacramentos, hace actual el misterio de Jesús con toda su eficacia de salvación.

 

Ser capaz de prever a partir de un determinado elemento meteorológico -por ejemplo, a partir del viento del sur- que hará calor comporta una atención específica e interesada. Ahora bien, si el corazón no presta atención a atisbar la importancia del tiempo como tiempo para ejercitar la justicia y la caridad dentro de las propias relaciones personales, se corre un gran riesgo. Es una invitación a reconciliarnos de inmediato y a fondo con aquellos con los que no estamos en paz, porque, si nos dejamos atrapar en el remolino de la falta de perdón, no saldremos ilesos porque nos lastimamos y herimos a los demás. El no reconciliarnos con los demás, con Dios y con nosotros mismos es parecido a tomar un veneno y creer que a los demás les hace daño y no a quien se lo está tomando, porque la falta de reconciliación es un veneno que guardamos en el corazón y mata nuestra alma. Es como si Jesús dijera que el signo del tiempo por excelencia, que es Jesús, es signo de salvación, pero sólo para quien se compromete con una vida reconciliada: de paz, de justicia y bondad.

  

Jesús probablemente nos diría las mismas cosas hoy. A pesar de que nuestra habilidad para predecir el clima ha mejorado, todavía perdemos los signos de los tiempos. Analicemos la historia,  veamos que los más grandes imperios han caído cuando la moralidad decayó. Estamos siguiendo el mismo camino y la mayoría de las personas no se dan cuenta o no quieren reconocerlo.

 

Dios está lejos de nuestra vida pública – gobierno, escuelas, lugares de trabajo, amigos. No hemos defendido la verdad y hemos permitido que el relativismo y la minoría de las voces cambien la sociedad – casi siempre a favor de una posición en contra de Dios. Ahora en muchos países lo que era incorrecto e ilegal hemos permitido que lo hagan legal: el aborto (asesinar inocentes), el matrimonio del mismo sexo, las drogas, la miseria humana, la explotación del ser humano en cualquier sentido (pornografía, trata de blancas, etc.) Ahora se protegen más los derechos de los animales que de los no-nacidos. Desde el momento de la concepción debemos ser respetados y amados, y que quede bien claro que Dios y la Iglesia aman a la gente de diferente preferencia sexual por el hecho de ser hijos de Dios. Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Está creciendo el individualismo y egoísmo que lleva a las personas a vivir fuera del matrimonio o divorcios, mostrando su incapacidad de amar, formar un hogar para sus hijos, donde la violencia familiar de todo tipo crece. Países  donde hay ricos más ricos y pobres en condiciones de miseria extrema, donde sus gobernantes se preocupan por tener más propiedades y no por tener una conciencia tranquila ante Dios. Cada día hay más gente sin oportunidades de trabajo o posibilidades de salir adelante por la ambición egoísta y desordenada de los esclavos del poder.
Cada día la vida familiar está siendo más atacada. Los signos están a nuestro alrededor y le hemos dado la espalda a Dios y habrá consecuencias.  Cuanto más nos alejamos de Dios, más vamos a ver la división, la hostilidad, la guerra y la violencia.
 

Necesitamos formar nuestra conciencia de acuerdo a Cristo, a Su Iglesia y a la dignidad verdadera de la persona. Sí, hemos visto el lado humano y pecaminoso de la Iglesia, pero eso no significa que debamos abandonar la Iglesia. El diablo sabe que cuando formamos correctamente nuestra conciencia y estamos unidos a Cristo y a su Iglesia no tendrá poder sobre nosotros. Él está tratando de destruir la verdadera formación de nuestras conciencias, porque así somos presa fácil de sus mentiras y falacias de felicidad que nos hacen más esclavos del pecado y nos alejan de la felicidad.

 

¿Qué signos ves? ¿Estás formando tu conciencia de acuerdo a Cristo, a la Iglesia y a la verdad? ¿Qué harás hoy para hacer la diferencia en el mundo?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre. #159

Nuestro santo del día de la trivia de hoy aparece último en la lista de los doce Apóstoles de Jesucristo (Mt 10,3; Mc 3,18). No sabemos cuando ni como entró a formar parte de los discípulos.  Su nombre significa: “alabanzas sean dadas a Dios“.  Y su segundo nombre conoce le conoce quiere decir: “valiente para proclamar su fe

Conocido como “el hermano de Santiago”, era probablemente el hermano de Santiago el Menor, se lo menciona así por la notoriedad de Santiago en la Iglesia primitiva “¿No es éste -se preguntan maravillados los habitantes de Nazaret, ante la fama que acompaña a Jesús- el carpintero . . . el hermano de Santiago y de …?”.

Después de la Ultima Cena, cuando Cristo prometió que se manifestaría a quienes le escuchasen, Judas le preguntó porqué no se manifestaba a todos. Cristo le contestó que El y su Padre visitarían a todos los que le amasen: “Vendremos a él y haremos en él nuestra morada” (Juan, 14, 22-23). No sabemos nada de la vida de nuestro santo después de la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo.

Se le atribuye una de las epístolas canónicas, que tiene muchos rasgos comunes con la segunda epístola de San Pedro. No está dirigida a ninguna persona ni iglesia particular y exhorta a los cristianos a “luchar valientemente por la fe que ha sido dada a los santos. Porque algunos en el secreto de su corazón son…hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Señor Dios en ocasión de riña y niegan al único soberano regulador, nuestro Señor Jesucristo”. Es una severa amonestación contra los falsos maestros y una invitación a conservar la pureza de la fe. Termina su carta con esta bella oración: “Sea gloria eterna a Nuestro Señor Jesucristo, que es capaz de conservarnos libres de pecados, y sin mancha en el alma y con gran alegría”.

Es uno de los santos más populares a causa de los numerosos favores celestiales que consigue a sus devotos que le rezan con fe, especialmente en cuanto a conseguir empleo o casa.

Según la tradición occidental, tal como aparece en la liturgia romana, se reunió en Mesopotamia con San Simón y que ambos predicaron varios años en Persia y ahí fueron martirizados. Según dice la antigua tradición, a San Simón lo mataron aserrándolo por la mitad, y a nuestro santo le cortaron la cabeza con una hacha y por eso lo pintan con una hacha en la mano. Por ello, la Iglesia de occidente los celebra juntos, en tanto que la Iglesia de oriente separa sus respectivas fiestas.

El verdadero devoto de nuestro santo patrono de las causas difíciles debe cuidarse de no caer ciertos abusos, como “novenas milagrosas” que ofrecen grandes recompensas económicas con la condición de que se hagan copias de ella y sean enviadas a un número de personas.  Esta novena raya en la superstición y está centrada más en interés económico que en la búsqueda de la santidad. La verdadera devoción consiste en imitar las virtudes y ser discípulo misionero de Cristo.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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