Viernes XXVI del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 10, 13 – 16

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo”.

 

Luego, Jesús dijo a sus discípulos: “El que los escucha a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado”.

==============================

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Quiero invitarlos a celebrar conmigo un año más de vida y agradecerle a Dios por todas sus bendiciones, especialmente por ustedes mis amigos, por estar conmigo y acompañarme en mi vida y ser mi razón de ser sacerdote y entregar mi vida cada día por cada uno de ustedes. La Misa será el domingo 14 del presente a las 4:30 pm en la Iglesia de San Bonifacio en Waukee, Iowa. Al terminar tendremos una convivencia para toda la familia. Todos son bienvenidos y gracias por sus oraciones y amistad. Si gustan traer algún platillo para compartir.

 

¿Cuándo?: 14 de octubre iniciando con la celebración de la Eucaristía a las 4:30pm

 

¿Dónde?:  Iglesia de San Bonifacio (1200 Warrior Lane, Waukee, IA)

Despues de la misa habrá una pequeña convivencia, todos son bienvenidos y si así lo desean pueden traer un platillo para compartir.
!GRACIAS POR SUS ORACIONES Y SU AMISTAD!

 

En el Evangelio de hoy, Cristo no tuvo éxito en su primera misión en las ciudades donde hizo muchos milagros por ello da una severa advertencia a la gente de las ciudades de Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm. Estas ciudades eran en general judías, el pueblo escogido de Dios, y sin embargo se apartaron del Señor. No reconocieron la presencia de Dios en medio de ellos. Jesús hizo referencia a Tiro y a Sidón, dos ciudades gentiles al norte de Israel en el actual Líbano. Jesús dijo que estas ciudades paganas se habrían arrepentido si lo hubieran oído predicar. De hecho, hay historias en la Escritura donde los paganos creían en Jesús mientras los judíos se negaban a creer.

 

Además esto nos enseña que la conversión no depende sólo de predicaciones maravillosas, testimonios de vida y hechos prodigiosos. Estas tres cosas las tenía Jesús, pero no pudo cosechar las conversiones que hubiera querido por la dureza de corazón de sus oyentes. Esto nos enseña que debemos de dar lo mejor de nosotros mismos y hacerlo todo para gloria de Dios, el triunfo está en ello mismo, y no el logro exterior, en la reacción o en la aprobación de los demás.

 

Recordemos que todo lo que hacemos debe darle gloria a Dios y deberíamos agradarlo a Él y no a los demás. Nuestra fe está puesta en Él, por eso es nuestra responsabilidad alimentarla con la oración, la lectura de la Palabra de Dios, el estudio del Catecismo, pero sobre todo practicar las actitudes y mandatos de Jesús. Aunque a veces no sintamos nada, no dejemos de orar, porque la oración no es acerca de sentir, sino de creer, confiar, ser fiel y saber que Dios está con nosotros y nos ama. El enemigo quiere que te sientas solo, que no ores, que caigas en la rutina, te quiere mantener ocupado para que no hables con Jesús y le abras tu corazón. Incluso algunos de los santos más grandes como San Juan de la Cruz, San Francisco de Asís, el Padre Pio de Pietrechina, Santa Teresa de Calcuta, y muchos otros han pasado por este desierto espiritual pero todos ellos no han dejado de orar, de visitar el Santísimo, de acercarse a la confesión y de alimentarse con su Cuerpo y su Sangre. Cuando le abres tu corazón a Jesús, médico de cuerpo y almas, Él  sana tus heridas más profundas y te dará la paz y la felicidad que tanto anhelas.

 

Lo puedo decir por experiencia, en algunas ocasiones he experimentado ese desierto o desolación espiritual y es cuando Dios está más cerca de mí y no me ha abandonado, me lo ha mostrado de muchas formas, en su momento sentía que estaba solo y sin fuerzas, pero en realidad Él era quien me sostenía y me preparo para algo mucho mejor, me pedía que confiara en Él y no en mis fuerzas, en sus planes y no en los míos. Recuerdo cuando llegue a este país (USA) así me sentía, ahora me doy cuenta que preparo mi corazón para algo mucho mejor: ser totalmente para Él y para entregar mi vida por mis hermanos, por cada persona que me necesite. No fue fácil, es más, la vida es difícil, pero es mucho más difícil sin Cristo.

 

Ahora muchas personas han enfatizado la misericordia de Dios pero ellos olvidan su justicia. A veces hasta dicen que todos van al cielo sin importar lo que hagan, sin embargo, si leemos hoy con atención las palabras de Jesús, vemos que la falta de fe tiene consecuencias. Hay consecuencias al ser duros de corazón, pensar que lo sabemos todo y que somos mejores que los demás. Jesús nos llama a ser humildes, a reconocernos como pecadores, pedir su misericordia y volvernos a Él con fe, cambiando nuestra vida con su gracia y amor, para amar a los demás como Él nos ama, sin esperar nada a cambio sino por el hecho de agradar a Él y dar lo que tenemos. Recuerda que cada quien ofrece y da lo que tiene.

 

¿Confío en Jesús aun cuando no siento Su presencia o cuando tengo un desierto espiritual?
¿Confío en que Él es siempre fiel a su promesa de estar conmigo hasta el final de los tiempos?

¿Veo la necesidad de alimentar mi fe y agradarle solamente a Jesús?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de septiembre. #138

 

Nuestra santa de la trivia del día de hoy, fue apóstol de la Divina Misericordia, forma parte del círculo de santos de la Iglesia más conocidos. A través de ella el Señor Jesús transmite al mundo el gran mensaje de la Divina Misericordia y presenta el modelo de la perfección cristiana basada sobre la confianza en Dios y la actitud de caridad hacia el prójimo.

 

Nació en el año 1905 en la aldea de Glogowiec, cerca de Lodz, fue la tercera de diez hermanos. Desde pequeña se destacó por el amor a la oración, laboriosidad, obediencia y sensibilidad ante la pobreza humana. Su educación escolar duró apenas tres años. Al cumplir 16 años abandonó la casa familiar para trabajar de empleada doméstica en casas de familias acomodadas.

 

Ya desde los 7 años sentía en su alma la llamada a la vida religiosa, pero ante la negativa de los padres para su entrada en el convento, intentó apagar dentro de sí la voz de la vocación divina. A los 20 años entró en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, donde vivió 13 años cumpliendo los deberes de cocinera, jardinera y portera. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y callada, pero a la vez natural, llena de amor benévolo y desinteresado al prójimo. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios. Desde niña había deseado ser una gran santa y, en consecuencia, caminó hacia este fin colaborando con Jesús en la obra de salvar a las almas perdidas, hasta ofrecerse como sacrificio por los pecadores. Los años de su vida conventual estuvieron marcados, pues, por el estigma del sufrimiento y las extraordinarias gracias místicas.

 

Su espiritualidad se basa en el misterio de la Divina Misericordia, que ella meditaba en la Palabra de Dios y contemplaba en lo cotidiano de su vida. El conocimiento y la contemplación del misterio de la Divina Misericordia desarrollaban en ella una actitud de confianza de niño hacia Dios y la caridad hacia el prójimo. Oh Jesús mío —escribió— cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo glorificarlo. Que tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la otra. (Diario 1242). Su vida espiritual se caracterizó por el amor a la Eucaristía y por una profunda devoción a la Madre de la Divina Misericordia.

 

Los años de su vida en el convento abundaron en gracias extraordinarias: revelaciones, visiones, estigmas ocultos, la participación en la Pasión del Señor, el don de bilocación, los dones de leer en las almas humanas, de profecía y de desposorios místicos. Un contacto vivo con Dios, con la Santísima Madre, con ángeles, santos y almas del purgatorio: todo el mundo extraordinario no era para ella menos real que el mundo que percibía a través de los sentidos. Colmada de tantas gracias extraordinarias sabía, sin embargo, que no son éstas las que determinan la santidad. En el Diario escribió: Ni gracias, ni revelaciones, ni éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hace perfecta, sino la comunión interior de mi alma con Dios. Estos dones son solamente un adorno del alma, pero no constituyen ni la sustancia ni la perfección. Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios (Diario 1107).

 

Su misión consiste en 3 tareas:

– Acercar y proclamar al mundo la verdad revelada en la Sagrada Escritura sobre el amor misericordioso de Dios a cada persona.

– Alcanzar la misericordia de Dios para el mundo entero, y especialmente para los pecadores, por ejemplo a través de la práctica de las nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, presentadas por el Señor Jesús: la imagen de la Divina Misericordia con la inscripción: Jesús, en ti confío, la fiesta de la Divina Misericordia, el primer domingo después de la Pascua de Resurrección, la coronilla a la Divina Misericordia y la oración a la hora de la Misericordia (las tres de la tarde).

– La tercera tarea es inspirar un movimiento apostólico de la Divina Misericordia que ha de proclamar y alcanzar la misericordia de Dios para el mundo y aspirar a la perfección cristiana.

Murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, con apenas 33 años. La fama de la santidad de su vida iba creciendo junto con la propagación de la devoción a la Divina Misericordia y a medida de las gracias alcanzadas por su intercesión. Entre los años 1965-67 en Cracovia fue llevado a cabo el proceso informativo sobre su vida y sus virtudes y en 1968 se abrió en Roma el proceso de beatificación, concluido en diciembre de 1992. El 18 de abril de 1993, en la Plaza de San Pedro de Roma, el Santo Padre Juan Pablo II la beatificó. Sus reliquias yacen en el santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Łagiewniki.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

 

 

Anuncios