Lunes XXVI del Tiempo Ordinario – Memoria de Santa Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Evangelio según san Lucas 9, 46 – 50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.

 

Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.

 

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de octubre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de octubre la trivia de la vida de los santos del #134 al #164. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Cuanto más leemos los Evangelios tanto más percibimos la intencionalidad de Jesús de afectar a las estructuras básicas de la persona, de transformar profundamente la manera como el hombre percibe la realidad, así como la manera concreta como entiende y vive la vida. Esas estructuras débiles están hechas, entre otras cosas, de exclusivismos y de ansia de poder. La enseñanza de Jesús tiene como objetivo fundamental reorientar esas fuerzas egoístas del corazón humano para convertirlas en acogida para el prójimo  y en fidelidad al amor y a su fuente: el Padre celestial.

 

Maestro, hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos“. Los Doce no han reaccionado a las palabras y acción de Jesús en la escena precedente (9,33b-37), donde les ponía al «niño» como ejemplo. Por única vez en este evangelio, toma la palabra Juan y es para interrumpir a Jesús, no para comentar su enseñanza anterior, introduciendo un tema diferente que desvía la atención. Llama a Jesús «Maestro», afirmando su vínculo con Él e implicando la aceptación de su enseñanza, aceptación que en realidad no existe, a juzgar por sus palabras. Juan, el autoritario (3,17: «el Trueno»), se hace portavoz de los Doce («hemos visto»), que comparten su actitud («se lo prohibimos»).

 

La enseñanza de Jesús, simplemente, ha sido ignorada; consistente en la necesidad de abrazar la pequeñez para poder recibirle a Él y a quien le ha enviado, ella se topa con la obsesionada búsqueda de privilegios por parte de la comunidad de discípulos. No están de ningún modo listos ni dispuestos a emprender el camino del Maestro que intenta hacerles comprender a profundidad. Juan representa a la parte dura del discipulado que no entiende la obra de salvación y liberación.

 

En su actitud exclusivista quieren impedir que la liberación siga adelante, por el solo hecho de que no son ellos sus impulsores. Ni hacen ni dejan hacer; es la actitud estéril de quien no comprende la amplitud en la que se mueve la vida y la fe. Es la actitud de todos los intransigentes que a lo largo de la historia se han considerado a sí mismos poseedores absolutos de la verdad y quieren controlar los dones de Dios.

 

Jesús, para desilusión de sus discípulos, sostiene que quien libera al débil, sea quien sea, está en los parámetros del Evangelio, ya que esto no depende del componente religioso sino de la actitud del corazón ante la necesidad del otro (v.39). Quien libera se conmueve ante el débil; quien mira desde la ideología se hace duro ante la necesidad del otro.

  

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de septiembre. #134 Santa

Nuestra Santa de la trivia del dia de hoy se le conoce como la “Pequeña Flor” (1873-1897). Esta humilde religiosa, que murió a la edad de 24 años, es doctora de la Iglesia por sus poderosos escritos y enseñanzas en la vida espiritual. Ella es más conocida por su ” forma de actuar”: hacer pequeñas cosas con gran amor. Sus hermanas religiosas a menudo la encontraban cantando mientras lavaba  los baños o realizaban otros trabajos serviciales. No podían entender cómo ella encontraba tanta alegría en la peor de las tareas. Ella respondió diciendo que ella hizo todo, incluso las tareas más humildes, con gran amor, pensando en nuestro Señor Jesús. Ella intencionalmente pasó tiempo con una hermana que le molestaba, para que pudiera crecer en virtud y santidad.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

 

 

 

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Domingo XXVI del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Evangelio según san Marcos 9, 38 – 43.45.47-48

En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: “Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos”. Pero Jesús le respondió: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor.

Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de septiembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes. ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de septiembre la trivia de la vida de los santos del #104 al #133. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

El Evangelio de hoy comienza con una escena que recuerda un momento similar en la historia de Israel, el episodio recordado en la Primera Lectura de hoy. Los setenta ancianos que reciben el Espíritu de Dios a través de Moisés prefiguran el ministerio de los apóstoles.

Al igual que Josué en la primera lectura, Juan comete el error de suponer que solo unos pocos se inspiran y confían para llevar a cabo los planes de Dios. El Espíritu sopla donde quiere (vea Juan 3: 8), y Dios desea otorgar Su Espíritu a todo el pueblo de Dios, en toda nación debajo del cielo (vea Hechos 2: 5, 38) porque todos, por la gracia del bautismo estamos llamados a ser profetas.

Dios escoge para realizar su misión a las personas que menos esperamos a los ojos del mundo. Porque Dios se fija en lo que hay en el corazón del hombre y no en las apariencias externas, por ejemplo escogió a David un pequeño niño para pelear con Goliat un guerrero. A todos nosotros Dios nos está llamando a realizar las tares más humildes, como dar una vaso de agua fresca, por el bien de su nombre y la causa de su reino.

Juan cree que está protegiendo la pureza del nombre del Señor. Pero, realmente, él solo está protegiendo su propio privilegio y estatus. Es revelador que los Apóstoles quieren cerrar el ministerio de un exorcista. La autoridad para expulsar demonios y espíritus inmundos era uno de los poderes específicos confiados a los Doce (ver Marcos 3: 14-15; 6: 7, 13).

Los mandamientos del Señor alegran el corazón, proclamamos en el Salmo de hoy. A menudo, como Josué y Juan, quizás sin darse cuenta, cubrimos nuestros defectos y miedos bajo la apariencia de nuestro deseo de defender a Cristo o su Iglesia.

Pero como Jesús dice hoy, en lugar de preocuparnos por quién es un verdadero cristiano y quién no, debemos asegurarnos de que nosotros mismos estamos llevando una vida digna de nuestro llamado como discípulos (véase Efesios 1: 4).

¿Los consejos que damos, o el ejemplo de nuestras acciones, dan escándalo, causando que otros duden o pierdan la fe? ¿Hacemos lo que hacemos con motivos con doble intención en lugar de buscar solo la voluntad del Padre? ¿Estamos viviendo, como advierte la Epístola de este domingo, por nuestro propio lujo y placer, y descuidando a nuestros vecinos?

 

Necesitamos seguir meditando sobre Su Ley, como cantamos en el Salmo de hoy. Necesitamos orar por la gracia para detectar nuestras fallas y superarlas.

 

 

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de septiembre. #133

El siglo IV después de Cristo, que tuvo su momento importante en el 380 con el edicto del emperador Teodosio que ordenaba que la fe cristiana tenía que ser adoptada por todos los pueblos del imperio, está repleto de grandes personajes de santos: Atanasio, Hilario, Ambrosio, Agustín, Crisóstomo, Basilio y nuestro santo del día de hoy.

Nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340; estudió en Roma y allí fue bautizado. Su espíritu es enciclopédico: su obra literaria nos revela al filósofo, al retórico, al gramático, al dialéctico, capaz de pensar y escribir en latín, en griego, en hebreo; escritor rico, puro y robusto al mismo tiempo. A él se debe la traducción al latín del Antiguo y del Nuevo Testamento, que llegó a ser, con el titulo de Vulgata, la Biblia oficial del cristianismo.

Nuestro santo es de una personalidad fortísima: en cualquier parte a donde va suscita entusiasmos o polémicas. En Roma fustiga los vicios y las hipocresías y también preconiza nuevas formas de vida religiosa, atrayendo a ellas a algunas mujeres influyentes de Roma, que después lo siguen en la vida eremítica de Belén.

La huída de la sociedad de este desterrado voluntario se debió a su deseo de paz interior, no siempre duradero, porque de vez en cuando reaparecía con algún nuevo libro. Los rugidos de este “león del desierto” se hacían oír en Oriente y en Occidente. Sus violencias verbales iban para todos. Tuvo palabras duras para Ambrosio, para Basilio y hasta para su amigo Agustín que tuvo que pasar varios tragos amargos. Lo prueba la correspondencia entre los dos grandes doctores de la Iglesia, que se conservan casi en su totalidad. Pero sabía suavizar sus intemperancias de carácter cuando el polemista pasaba a ser director de almas.

Cuando terminaba un libro, iba a visitar a las monjas que llevaban vida ascética en un monasterio no lejos del suyo. El las escuchaba, contestando sus preguntas. Estas mujeres inteligentes y vivas fueron un filtro para sus explosiones menos oportunas y él les pagaba con el apoyo y el alimento de una cultura espiritual y bíblica. Este hombre extraordinario era consciente de sus limitaciones y de sus propias faltas. Las remediaba dándose golpes de pecho con una piedra. Pero también se daba cuenta de sus méritos, tan es así que la larga lista de los hombres ilustres, de los que hizo un breve pero precioso resumen (el De viris illustribus) termina con un capítulo dedicado a él mismo. Murió a los 72 años, en el 420, en Belén.

Su frase más popular es “Quien desconoce la biblia desconoce a Cristo”

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 Padre Enrique Garcia Elizalde