Jueves XXII del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Lucas 5, 1-11

 

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de septiembre, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de septiembre la trivia de la vida de los santos del #104 al #133. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

En el Evangelio de hoy san Lucas nos dice que la gente escuchaba “la Palabra de Dios” (v.2). Con esta expresión nos quiere remitir al contexto eclesial para el que Lucas escribe su evangelio: se trata de una comunidad que vive su fe poniendo en el centro de ella precisamente “la Palabra de Dios”, esto es, Jesús como Palabra de revelación y la predicación apostólica al mismo tiempo. En evangelista san Lucas pone asimismo de relieve que Jesús “se sentó y estuvo enseñando” (v.3b): porque es Maestro y enseña con autoridad, también esta nota nos lleva a considerar el relato evangélico como íntimamente ligado a la vida de la primitiva comunidad cristiana, en la que era normal y continuo el paso de la evangelización a la catequesis, es decir, Jesús sigue enseñando a través de su Palabra en las Sagradas Escrituras y en cada Misa. ¿Lees la Biblia frecuentemente? ¿Cuándo vas a Misa tomas notas de lo que aprendes? ¿Preparas las lecturas antes de ir a Misa? ¿Participas en algún grupo bíblico? ¿En tu casa lees la Biblia con tu familia?

 

Puesto que tú lo dices, echaré las redes” (v. 5b): Lucas quiere resaltar aquí la autoridad de la Palabra de Jesús; más aún, la suprema autoridad que ésta encarna. Sabemos, en efecto, que toda palabra que sale de la boca de Jesús está dotada -no sólo para los apóstoles, sino también para la cada uno de nosotros- de una particular autoridad: “¡Qué palabra la de este hombre! Manda con autoridad y poder…” (4,36).

Dejaron todo y lo siguieron” (v.11): esta expresión nos recuerda que quien abre su corazón, escucha su Palabra y confía en Dios deja su pasado para cambia su vida y seguir a Jesús teniendo una vida nueva y diferente. El seguimiento de Jesús implica un radicalismo no sólo en la opción personal, sino también en la decisión de separarse de todo lo que de un modo u otro pueda disminuir la fuerza de la adhesión a Jesús. ¿Qué necesitas quitar de tu vida que te estorba para seguir a Jesús?

 

No temas; desde ahora serás pescador de hombres” La vocación de Pedro y de los primeros discípulos se puede parecer a nuestra experiencia de nuestra vocación. Vemos primero, un paso de la decepción a la confianza: un experto pescador como Pedro sabe que después de ciertas noches de pesca no se puede esperar gran cosa. Sin embargo, Pedro da crédito a la Palabra de Jesús y se confía a su eficacia. Nuestra confianza debe estar puesta en Jesús, no en nuestra sabiduría y experiencia, sino en su persona y su palabra. No debemos tener miedo, sino confianza, porque vino para darnos vida y vida en abundancia, una vida plena y total. No una vida mediocre, por eso recalca que “cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían”, así es la vida de quien confía en Dios. Pero “es necesario renacer de nuevo” (Jn 3,7), es decir, tener una vida en Jesús. ¿Eres real y plenamente feliz en tu vida? ¡Ten una vida nueva!  No busques una vida buena sino plena.

 

¿Qué tipo de vida quieres tener hoy? ¿Qué debes hacer para tener ese tipo de vida?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de septiembre. #109

 

El santo de la trivia del día de hoy nació en Egipto, Alejandría, en el año 295. Su nombre significa “inmortal”. Fue obispo de Alejandría (Egipto). Principal opositor al arrianismo y Padre de la Ortodoxia. Aclamado doctor de la Iglesia en el año 1568 por el Papa Pió V. Su fiesta se celebra el 2 de mayo.
Arrio, clérigo de Alejandría, propagaba la herejía de que Cristo no era Dios por naturaleza. El santo de la trivia de hoy para enfrentarlo se celebró el primero de los concilios ecuménicos, en Nicea, ciudad del Asia Menor. Nuestro santo, que era entonces diácono, acompañó a este concilio a Alejandro, obispo de Alejandría. Con doctrina recta y gran valor sostuvo la verdad católica y refutó a los herejes. El concilió excomulgó a Arrio y condenó su doctrina arriana.

Pocos meses después de terminado el concilio murió san Alejandro y nuestro santo fue elegido patriarca de Alejandría. Los arrianos no dejaron de perseguirlo hasta que lo desterraron de la ciudad e incluso de Oriente. Cuando la autoridad civil quiso obligarlo a que recibiera de nuevo a Arrio en la Iglesia a pesar de que este se mantenía en la herejía, nuestro santo, cumpliendo con gran valor su deber, rechazó tal propuesta y perseveró en su negativa, a pesar de que el emperador Constantino, en 336, lo desterró a Tréveris.

Durante dos años permaneció nuestro santo en esta ciudad, al cabo de los cuales, al morir Constantino, pudo regresar a Alejandría entre el júbilo de la población. Inmediatamente renovó con energía la lucha contra los arrianos y por segunda vez, en 342, sufrió el destierro que lo condujo a Roma.

Ocho años más tarde se encontraba de nuevo en Alejandría con la satisfacción de haber mantenido en alto la verdad de la doctrina católica. Pero sus adversarios enviaron un batallón para prenderlo. Providencialmente, Atanasio logró escapar y refugiarse en el desierto de Egipto, donde le dieron asilo durante seis años los anacoretas, hasta que pudo volver a reintegrarse a su sede episcopal; pero a los cuatros meses tuvo que huir de nuevo. Después de un cuarto retorno, se vio obligado, en el año 362, a huir por quinta vez. Finalmente, pasada aquella furia, pudo vivir en paz en su sede. Falleció el 2 de mayo del año 373. Escribió numerosas obras.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

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