Viernes XIX del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Mateo 19, 3 – 12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerle una trampa: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”

 

Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?’ De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.

 

Pero ellos replicaron: “Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”

 

Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.

 

Entonces le dijeron sus discípulos: “Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. Pero Jesús les dijo: “No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”.

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Reto Trivia Vida de los Santos del mes de agosto, cada día publicaré la vida de un santo y deberás de enviar tus respuestas del mes correspondiente al correo electrónico penriquegarcia@gmail.com del 1º  al 5 de cada mes.  Los resultados se publicaran el día 10 de cada mes.  ¿Aceptas el Reto de la Trivia de la Vida de los Santos? Para el mes de agosto la trivia de la vida de los santos del #73 al #103. ¡ESPERO SUS RESPUESTAS!

 

Aparece en la primera lectura de hoy una comparación que es muy fuerte pero que deja muy clara su enseñanza. Ezequiel acude una vez más a la comparación del amor entre Dios y el pueblo con el amor propio de la pareja. Como siempre en estos casos, Dios es el novio o esposo, y el pueblo es la novia.

 

Lo nuevo esta vez es que esa imagen del amor de pareja se desarrolla con bastante detalle en las palabras del profeta Ezequiel y se prolonga a la historia pasada del pueblo de Dios. Es decir, ese pueblo, que hoy es como una mujer infiel que es ingrata. Cuando ella era “niña” fue rescatada, amada y cuidada por el mismo que luego la desposó.

 

Podríamos decir que Ezequiel enlaza dos dimensiones del divino: es paternal y providencial, por una parte; es apasionado y nos ha elegido, por otra. O también podemos hablar del amor “creador” y del amor “salvador” de Dios. Y el problema viene cuando nosotros utilizamos lo que él nos da como creación y don, y lo ponemos al servicio del pecado. En el lenguaje poético y fuerte de Ezequiel eso equivale a lo que hizo la mujer aquella: usó la belleza que venía de Dios para prostituirse.

 

El texto que oímos en la misa es significativamente más largo que toda la comparación que hace Ezequiel como está en el libro de la Biblia que lleva su nombre. El texto de la misa es más corto no sólo por razón de brevedad sino también porque las imágenes del profeta son muy explícitas, sobre todo cuando quiere mostrar lo absurdo del pecado cometido, a saber, acudir a los ídolos. Básicamente lo que él dice es que a las prostitutas les pagan mientras que el pueblo de Dios ha sido tan obtuso y pervertido que es como una prostituta que pagara para que la usaran. Este es un lenguaje muy rudo, que sin embargo puede despertarnos del letargo y hacernos ver qué cosa es en realidad el pecado.

 

En el Evangelio de hoy al escucharlo nos reta y nos invita a reflexionar sobre la importancia del matrimonio y lo sagrado que es, pero siempre tenemos que tener su fundamento en Dios. Creo que la mayoría de nosotros ha sido afectada por el divorcio, ya sea personalmente o a través de alguna persona en nuestra familia o amistades.

 

Jesús recalca que Moisés permitió el divorcio debido a la “dureza del corazón, pero al principio no era así.” El vínculo matrimonial es algo muy sagrado para Jesús, y por lo tanto también para la Iglesia. ¿Por qué? San Pablo les dice a los esposos: “Amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia” (Efesios 5, 25). Jesús ama a la Iglesia hasta el punto de morir por ella y dar su vida por ella. Lo importante no solo es morir sino dar su vida para que ella sea plena y llena de gracia.

 

Aquí en la tierra el vínculo de los esposos en el matrimonio es el símbolo de la unidad entre Cristo y la Iglesia. Es un signo del amor y la fidelidad de Dios y su pueblo como en la primera lectura, por ello Jesús está tratando de mostrarnos lo sagrado de esta alianza. Por desgracia y desafortunadamente, vivimos en un mundo quebrantado y nuestras mejores intenciones no siempre salen como esperábamos o planeábamos. Pero tenemos una gran noticia: ¡Tenemos un Dios misericordioso que siempre nos recibe con los brazos abiertos y nos ama para reparar nuestras caídas y faltas!

 

Recordemos que en la Iglesia no hay divorcio sino anulación matrimonial, esto significa que el matrimonio por alguna causa no fue valido. Además, “el que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio.” Algunas personas no están de acuerdo con esta enseñanza en la Iglesia, pero Jesús es muy claro en el Evangelio de hoy que si alguien se divorcia y se casa nuevamente, comete adulterio. La Iglesia no inventó esto: ¡Jesús lo dice!

 

Algo muy importante: “En el divorcio no hay ganadores. Todos sufren.” No quiero decir que permitamos un matrimonio abusivo, dañino y enfermizo. Estoy diciendo que no debemos tomar a la ligera nuestros votos matrimoniales y que debemos cuidar lo que es sagrado: el amor de la pareja. Alimentarlo con palabras, detalles, actos de sacrificio, regalos, tiempo juntos, hacer cosas juntos que les ayuden a realizarse como pareja, darse tiempo para orar, vivir en gracia de Dios.

 

Esto mismo es cierto para nosotros como sacerdotes, religiosos y consagrados. Como sabemos, ha habido abuso sexual de parte de los sacerdotes. Esto es vergonzoso para todos nosotros, sacerdotes y laicos católicos.  Yo de manera personal experimento una gran tristeza por las víctimas y les pido perdón en nombre de todos los sacerdotes que los han ofendido y de manera personal por aquellos a quienes he lastimado o no les he dado ejemplo de santidad y entrega a mi vocación.

 

Reflexiono y me doy cuenta que estoy enojado porque la Iglesia que amo está manchada por los pecados de una minoría y eso lastima a todo su cuerpo. Creo que este es un llamado a una mayor santidad para todos nosotros para recuperar la confianza que se ha roto tan severamente. Las palabras del Arzobispo de Detroit, Mons. Vigneron sonaban con sinceridad y mucha verdad:

 

“Incluso con nuestras oraciones renovadas y apoyo para nuestros sacerdotes y diáconos dedicados, noto la tentación de desesperar entre algunos sobre si las cosas pueden cambiar. Sin embargo, sabemos que la reforma solo puede suceder cuando la esperanza vive. Debemos avanzar con la convicción de que Dios no abandonará su Iglesia. Él la quiere purificada, limpiada de estos pecados y traída a una nueva vida. San Juan Pablo II concluyó su discurso de 2002 con estas palabras de aliento:

 

‘Debemos estar seguros de que este tiempo de prueba traerá una purificación de toda la comunidad católica, una purificación que se necesita con urgencia para que la Iglesia predique con mayor eficacia el Evangelio de Jesucristo en toda su fuerza liberadora’. Donde el pecado crece, la gracia abunda mucho más. Tanto dolor, tanta tristeza debe conducir a un sacerdocio más santo, a un episcopado más santo y a una Iglesia más santa.’

 

La Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo puede purificarse. No perdamos la esperanza, por algo pasan las cosas. El Espíritu Santo nos guiará a través de estos tiempos difíciles pero necesitamos poner nuestra mirada en el Padre a través de Jesucristo.

 

Jesús sabe que esta enseñanza es muy difícil de entender. Él dice, “Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”. Seguir a Jesús no es fácil, pero Él nos creó y sabe lo que es mejor para nosotros.

 

Tenemos tres opciones en la vida, todas con el mismo objetivo: ¡SER SANTOS!

1) Estar casado.

2) Ser sacerdote, religioso  o consagrado.

3) Vivir la vida soltera consagrada.

 

Estas son bellas vocaciones a las que Dios nos llama, y desea que nos levantemos al desafío con la ayuda de su gracia. El miércoles, celebramos la Asunción de María, que nos mostró las alturas a las cuales los seres humanos pueden levantarse cuando cooperamos con la gracia de Dios. Que todos nos esforcemos por la santidad. Logramos esto a través de un encuentro personal con Jesucristo y viviendo una vida de santidad a través de todos los dones que Jesús nos da en su Iglesia: Sacramentos, Escrituras, oración y comunidad.

 

¿Cómo estoy viviendo mi vocación?

¿Estoy siendo fiel a los votos que he tomado?

¿Estoy dispuesto a vivir una vida de sacrificio amoroso por el bien de los demás?

 

Reto Trivia Vida de los Santos del mes de agosto. #89 Santa

 

Nuestra santa nació en Montefalco en el año de 1268. Sus padres eran Damiano e Iacopa Vengente, que tuvieron 4 hijos en total. Su hermana mayor, Giovanna, de 20 años, y su amiga Andreola, establecieron una Ermita, en donde se dedicaron a una vida de oración y de sacrificio. La primera candidata fue nuestra santa.

 

El ejemplo de sus padres, quienes tenían una gran devoción al Señor y a su Madre, y el de su hermana y compañera, contribuyeron a que se desarrollara en ella el deseo de amar y servir al Señor a través de una vida de oración. Es el ejemplo de su familia lo que la llevo a amar totalmente a Dios y buscar la santidad, se entregó a la oración y a la penitencia, ayunaba con frecuencia. Ella practicó la estricta obediencia.

 

Ella entro al Convento a los diez años de edad, y se levantó una gran persecución contra ellas, no sólo por parte de laicos, sino también por los franciscanos del lugar, que decían que la ciudad era muy pequeña para tener otra comunidad pidiendo limosna. Con la Ermita teniendo el techo a medio hacer, pasando frío y hambre, la pequeña Comunidad era sostenida por su fe y llamado, que resultaba ser más fuerte que la persecución de la gente. Nuestra santa pasaba de ocho a diez horas diarias en oración, y por las noches caía de rodillas rezando el Padre Nuestro.

 

Cuando ella tenía 20 años entró en el desierto perseguida por todo tipo de tentaciones. Sentía que Dios la había abandonado. Esta tortura duró once años de su vida, a través de los cuales estuvo sin la asistencia espiritual que ella desesperadamente ansiaba, cargando el peso de sus sentimientos de inseguridad en el corazón.

 

A los 23 años  las monjas unánimemente la escogieron como abadesa. Ella dirigía personalmente e incesantemente a las hermanas en sus necesidades espirituales y corporales. Decía: “¿Quien enseña al alma sino Dios? No hay mejor instrucción para el mundo que la que viene de Dios”.

 

Las ayudaba a reconocer la voz del Espíritu y a discernir quién tenía el poder en sus vidas. Pero cuando era necesario, corregía y amonestaba a las hermanas, haciéndolas conscientes de los peligros a sus almas. Velaba por todas, aún a costa de su salud.

 

Debido a su amor y cuidado genuino, Clara atraía al Monasterio a sacerdotes, teólogos, obispos, jueces, santos y pecadores. Nunca descuidó sus responsabilidades hacia las hermanas dentro del Monasterio por su apostolado con aquellos fuera del claustro. 0Ella tenía un amor muy grande por los pobres y perseguidos. Así como era amorosa, generosa y entregada, asimismo era firme. Testigos afirman que tenía el don de bilocación.

 

El año de 1294 fue un año decisivo en la vida de nuestra santa. En la fiesta de la Epifanía, después de haber hecho una confesión general delante de todas las hermanas, cayó en éxtasis y permaneció así por varias semanas. Ellas la mantenían con vida dándole agua de azúcar.

 

Ella decía: “Si Dios no me protegiera, sería la peor mujer en el mundo”. Ella oraba para que todo aquel que conociera, experimentara a Nuestro Señor Jesucristo profundamente en su corazón. Oraba, sufría y ardía de pasión, como lo hizo Cristo, porque le había entregado totalmente a Él su vida.

 

Debido a las penitencias de tantos años, su cuerpo comenzó a debilitarse, y en julio de 1308, ya no pudo levantarse más de su cama. El demonio la atacaba incansablemente tratando de hacerla sentir que ella era indigna de Dios, que Dios no la encontraba agradable y que se había equivocado en todo lo dicho y hecho, llevando así a la perdición a muchas almas. Pero con la fortaleza del Señor y su fe, no cedió a las insinuaciones de Satanás.

 

Murió el Sábado 17 de Agosto de 1308 a las nueve de la mañana. Las monjas inmediatamente prepararon el cuerpo de Clara, para que todos pudieran verla. Primero le quitaron el corazón y lo pusieron en una caja floreada de madera.

 

La Misa funeral fue celebrada el 18 de Agosto. Esa noche, las hermanas abrieron el corazón de Clara para prepararlo y ponerlo en un relicario. Asombrosamente, las palabras de Clara se hicieron vida: delante de ellas estaban las marcas de la Pasión de Jesús.

 

Dentro del corazón se veía la forma perfecta de Jesús Crucificado con la corona de espinas en la cabeza y la herida de la lanza en el costado. Además, hechos de ligamentos o tendones, los flagelos aparecían con las puntas mostrando las bolas de metal para desgarrar la carne y los huesos del Señor. La noticia de este milagro se propagó inmediatamente. Otro hallazgo fue el de 3 piedras dentro de su vejiga del tamaño de una nuez. El cuerpo de Clara producía tal fragancia, que no pudieron enterrarla. Su cuerpo, después de 700 años, nunca se ha descompuesto.

 

En la Iglesia de la Santa Cruz en Montefalco se conserva hasta hoy el cuerpo incorrupto de Santa Clara. Se pueden contemplar las reliquias de su corazón con las marcas de la Pasión y las tres piedritas de la vejiga.

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique García Elizalde

 

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Un comentario en “Viernes XIX del Tiempo Ordinario

  1. Maria de Jesus Rios Gonzalez dijo:

    Padre,lo dice en la biblia que difícil es seguir a Jesús pero quiero ser honesta desde que usted nos manda el evangelio no hay un día que me dice la palabra de Dios hoy. Gracias por darme la palabra de Dios y sus palabras me ayudan a ver en donde fallo. Que Dios lo siga guiando y bendiciendo siempre… Gracias

    El vie., 17 de ago. de 2018 10:37, Fr. Enrique Garcia escribió:

    > egarcia1975 posted: “Evangelio según san Mateo 19, 3 – 12 En aquel tiempo, > se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerle una > trampa: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por > cualquier motivo?” Jesús les respondió: “¿No han leído” >

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