27º Domingo del Tiempo Ordinario (6 de octubre de 2019)

Evangelio según san Lucas  17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería.

¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra en seguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “.

 

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Domingo 27 C

 

El tema de hoy en la liturgia de la Palabra es la Fe. La primera lectura del libro del profeta Habacuc (Hab 1, 2-3; 2, 2-4) nos invita a confiar en las promesas de Dios. “¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio, sin que me escuches…sin que vengas a salvarme?” ¿Alguna vez te has sentido como el profeta Habacuc? Hay momentos en nuestras vidas en que sentimos que Dios no está escuchando ninguna de nuestras oraciones. Habacuc estaba escribiendo antes del exilio en Babilonia y todo lo que vio fue violencia, destrucción y miseria a su alrededor. Dios le dijo a Habacuc que tuviera fe. Le dijo que escribiera la visión y esperara el cumplimiento de las promesas de Dios. Puede haber parecido imposible para Habacuc y para cualquiera que viva durante esos tiempos, pero Dios produciría algo grandioso en esta terrible situación. “El imprudente no tiene integridad; pero el justo, por su fe, vivirá.” En otras palabras, ten fe en lo que Dios puede hacer.

 

San Pablo quien fue un hombre de fe se dirige a Timoteo (2 Tm 1, 6-8. 13-14) y le dice: “Te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación.” Es decir, lo invita a poner su fe en Dios y a no avergonzarse de “dar testimonio de nuestro Señor”, sino compartir con él los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios.  Le pide que conforme su predicación a la sólida doctrina que recibió de Pablo “acerca de la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo, que habita en nosotros.” La fe y la fe nos va a llevar a hacer todo por amor a Cristo.

 

Estas lecturas se complementan con el Evangelio hoy, “Si tienes fe del tamaño de una semilla de mostaza, le dirías a este árbol frondoso: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y te obedecería”. Las lecturas de este domingo nos hablan sobre la importancia de la fe. Nos alientan a confiar en Dios, incluso cuando los tiempos son difíciles, incluso cuando la situación parece imposible.

 

Lo que la traducción pone como “árbol frondoso”, en el original griego es el sykáminos (Morus alba), un árbol de la familia de las moras, presente en toda la cuenca mediterránea, que puede llegar a los 15 m. de altura. La biblia de los Setenta (la primera versión de la biblia hebrea al griego) la traduce con otra especie, el sicómoro (Ficus sycomorus), un enorme árbol de hasta 20 m. de altura por 6 m. de ancho, que fue muy frecuente en la antigüedad en el norte de África, en Líbano, en Palestina, perteneciente a la familia de las higueras y cultivado en Egipto desde el año 3000 a.C. Cualquiera de las dos especies a las que hubiese hecho referencia Jesús, se trata de una hipérbole retórica por contraste con la diminuta semilla de mostaza. Arrancar un árbol de esos resulta, simplemente, imposible a las solas fuerzas humanas. ¡Ah, pero si tuvieran una fe pequeña al menos…!

 

No se trata de añadir algo a la fe, sino de que esta sea una fe activa; es decir, lo que la hace potente no es un aumento en cantidad, sino en calidad. La fe se vuelve poderosa cuando es auténtica, aunque sea pequeña. La fe es auténtica y activa, cuando es un proceso que lleva a practicar lo que surgen de la relación con el Señor. La fe se tiene que poner en obras sino es una fe muerta. Lo que ayuda a crecer en la fe es la oración, cuanto más contemplativa es mejor, pero no basta. No crea que solo orando tendrá fe; es necesario cambiar en algo, por pequeño que parezca el impacto de nuestras acciones, el mundo que nos rodea.

 

Si miramos más de cerca en nuestras situaciones personales, estoy seguro de que cada uno de nosotros puede señalar situaciones que parecían imposibles. Podemos estar clamando a Dios como Habacuc ahora: “¿Hasta cuándo, Señor? ¡Lloro por ayuda pero no escuchas!” Nos preguntamos por qué Dios permite que sucedan estas cosas si Él es todo bueno, todo lo sabe y todo lo ama. Dios es las tres cosas. Sus caminos están mucho más allá de nuestros caminos. Su plan maestro es mayor de lo que podemos ver desde nuestro punto de vista. Nos pide que tengamos fe. A menudo permite el sufrimiento y las cosas malas para lograr un bien mayor. Hoy fue un día maravilloso porque tuvimos el fin de semana con las familias de los seminaristas aquí en el Seminario de Concepción y vinieron unos amigos de Sedalia, Missouri a festejar mi cumpleaños, ellos me consideran parte de su familia y yo parte de la mía.

 

¿He clamado a Dios como Habacuc?

¿Qué tan fuerte es mi fe en Dios, especialmente en tiempos difíciles?

¿Confío en la providencia de Dios, incluso cuando las cosas parecen imposibles?

 

INVITACION 
Quiero invitarlos a celebrar conmigo un año más de vida y agradecerle a Dios por todas sus bendiciones, especialmente por ustedes mis amigos, por estar conmigo y acompañarme en mi vida y ser la razón de ser sacerdote y entregar mi vida cada día por cada uno de ustedes. La Misa será el domingo 13 de octubre a la 1:00 pm en la Iglesia de San Bonifacio en Waukee, Iowa. Al terminar tendremos una convivencia para toda la familia. Todos son bienvenidos y gracias por sus oraciones y amistad. Si gusta traer algún platillo para compartir.

 

¿Cuándo?: 13 de octubre iniciando con la celebración de la Eucaristía a la 1:00 pm

 

¿Dónde?: Iglesia de San Bonifacio (1200 Warrior Lane, Waukee, IA)

Después de la misa habrá una pequeña convivencia, todos son bienvenidos y si así lo desean pueden traer un platillo para compartir.

 

¡GRACIAS POR SUS ORACIONES Y SU AMISTAD!

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

 

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Sábado 26 del Tiempo Ordinario (6-Oct.-2019)

Evangelio según san Lucas  10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.

Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.

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Sor Faustina Kowalska_05Octubre
Imaginémonos que somos unos de los 72 discípulos y hemos sido enviados a predicar y sanar en el nombre de Jesús. Esto es un gran regalo de parte de Dios. ¿Cómo te sentirías? Pues, ellos se regocijan y le contaron, “incluso los demonios se nos someten en tu nombre”. Sin embargo, Jesús no se sorprende por lo que le cuentan porque Él les había confiado al Espíritu Santo y todo su poder que incluye ordenar a los demonios, serpientes y escorpiones que obedezcan en su nombre. ¡Esto es maravilloso! Porque tú y yo somos uno de sus discípulos, hemos recibido su Espíritu desde nuestro bautismo y hemos sido revestidos de su poder con la plenitud del Espíritu Santo en la confirmación para ser sus apóstoles, y en cada Misa somos enviados a proclamar el Evangelio con nuestra propia vida.

 

Me encanta participar en los retiros o asambleas de oración porque veo como el Pueblo de Dios alaba gozosamente a Dios, algunas veces me han dicho: “Padre, ahora sí el demonio ha sido apaleado y ha de estar muy enojado”, y lo dicen con evidente gusto. Les pregunto: “¿Y es esto bueno?” Y puedo ver su cara de sorpresa. Y lo entiendo y eso es muy “humano”. Es como sentir que por fin alguien (y ese “Alguien” es Dios) pone en su sitio al que nos hacía y pretende seguir haciéndonos tanto daño, nuestro peor enemigo. Pero tal sentimiento de “revancha” quizá no es lo mejor para un cristiano, y por eso Jesús nos enseña a situar nuestra alegría no tanto en el hecho de que el demonio “pierda” su presa, que éramos nosotros, sino en que Dios “gane” a sus hijos, que somos nosotros.

 

Por eso Jesús nos enseña que no nos engrandezcamos en las derrotas de los demás, es decir, debemos aprender a alegrarnos  porque nuestros nombres están escritos en el cielo y por ello necesitamos tener en nuestro corazón los sentimientos de Dios, eso nos hace mayor bien que el simple alegrarnos en la derrota de nuestro enemigo. Somos siervos de Dios, sus discípulos, sus apóstoles y especialmente sus hijos amados que cooperamos en su misión de salvación al mundo. Recuérdalo ¡Esto no es sobre nosotros! Sino sobre Dios y su Reino.

 

Jesús te ha llamado a ti y a mí, a ser sus discípulos y apóstoles misioneros. Nos ha dado al Espíritu Santo y la autoridad sobre los demonios, las serpientes y los escorpiones. Él nos llama a arrepentirnos de nuestros pecados, a confiar en Él y a presentarle nuestras necesidades. Jesús nos quiere prevenir del orgullo porque lo que tenemos es regalo de Dios Padre. Nuestra alegría debe fundarse en nuestra identidad como Hijos Amados de Dios y que hay un lugar preparado en el cielo para ti y para mí. Pero necesitamos ser fieles a su Palabra y confiar totalmente en Él, esto significa hacer su voluntad y no dejarnos vencer por muy difíciles que parezcan las circunstancias o los tiempos.

 

“Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: ‘¡Te doy gracias, Padre’.” Nos enseña a estar en constante comunicación con su Padre, alabando a Dios por su bondad y amor, eso es ORAR. Dios le ha dado todas las cosas a Jesús y a quien Jesús quiera revelárselo también. En otras palabras, todo es regalo. Ustedes son los destinatarios de los mejores regalos. Y el mejor regalo es Jesús que nos ofrece su gracia salvadora por su pasión, muerte y resurrección, además nos da su Santo Espíritu. Nadie de nosotros merecemos este regalo, pero Él nos lo da libremente no porque seamos buenos o hayamos hecho algo muy importante, sino simplemente porque nos ama con todo su amor, como nadie te ha amado y nadie te amará en toda tu vida. Solamente nos pide que le abramos nuestro corazón, confiemos en Él (fe) y actuemos como Él (caridad).
¿Soy agradecido de los dones que Dios me ha dado?
¿Actuó como discípulo y apóstol misionero del Señor para realizar su obra?
¿Estoy en constante oración y alabo a Dios para que el orgullo no entre en mi corazón?
Señor, ayúdame a ser instrumento de tu gloria, a poner mi confianza en ti y no llenarme de soberbia. Ven, Espíritu Santo, a mi vida. Transfórmame de adentro hacia afuera y purifica todo lo malo que hay en mí. Te entrego mi vida para ser tu instrumento y transformar este mundo con tu poder, que todos te conozcan y sanar a tu pueblo de todas sus heridas, inseguridades e incertidumbres. Ayúdanos Señor, porque sin ti no somos nada y contigo todo lo podemos.

 

La Iglesia hoy celebra la memoria de Santa Faustina Kowalska, quien nació en la aldea de Glogoviec, en Swinice Varckie, Polonia, el 25 de agosto de 1905. Fue bautizada dos días después con el nombre de Elena Kowalska. Sus padres tuvieron 8 hijos (Elena es la tercera), a quienes criaron con mucha disciplina, siendo gran ejemplo de vida espiritual. Ella a la edad de 5 años tuvo revelaciones de parte de Dios. Su madre recuerda que en esa época Elena dijo a su familia. “Yo estuve caminando de la mano de la Madre de Dios en un jardín precioso”. Muchas veces, aún antes de los siete años, la niña se despertaba durante la noche y se sentaba en la cama. Su mamá veía que estaba rezando, y le decía que regresara a dormir o terminaría perdiendo la cabeza. “Oh, no madre”, Elena le contestaba, “mi ángel guardián me debe haber despertado para rezar.”

 

Ella recibió la Confesión y la Comunión a los 9 años de edad. Desde aquél entonces, se confesaba todas las semanas. Ella es​ llamada Apóstol de la Divina Misericordia y fue religiosa de la orden de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia.​ Fue llamada por Jesús como la apóstol de la divina misericordia. Está considerada por los teólogos como parte integrante del grupo de los más notables místicos del Cristianismo. Su misión fue preparar al mundo para la segunda venida de Cristo.

 

Su confesor le pidió que escribiese sus vivencias en un diario espiritual. Fue canonizada por Juan Pablo II el 30 de abril de 2000, día en el que también instituyó la fiesta de la Divina Misericordia.

 

En los últimos años de su vida aumentaron los sufrimientos interiores de tipo espiritual, y las dolencias del cuerpo: se desarrolló la tuberculosis que atacó sus pulmones y sistema digestivo. A causa de ello se le internó dos veces en el hospital de Pradnik, durante varios meses. Falleció el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de los cuales 13 fueron vividos en el convento.

 


¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

 

Viernes 26 Tiempo Ordinario. Memorial de San Francisco de Asís. (4-Oct-2019) 

Lucas 10, 13-16

 

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo”.
Luego, Jesús dijo a sus discípulos: “El que los escucha a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado”.

 

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Francisco Asis_04Octubre-1

 

En el Evangelio de hoy, Cristo no tuvo éxito en su primera misión en las ciudades donde pasó mucho tiempo predicando e hizo muchos milagros por ello da una severa advertencia a la gente de las ciudades de Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm. Estas ciudades eran en general judías, el pueblo escogido de Dios, y sin embargo se apartaron del Señor porque prefirieron otros dioses y hacer su voluntad. No reconocieron la presencia de Dios en medio de ellos. Jesús hizo referencia a Tiro y a Sidón, dos ciudades gentiles al norte de Israel en el actual Líbano. Jesús dijo que estas ciudades paganas se habrían arrepentido si lo hubieran oído predicar. De hecho, hay historias en la Escritura donde los paganos creían en Jesús mientras los judíos se negaban a creer.

 

Además esto nos enseña que la conversión no depende sólo de predicaciones maravillosas, testimonios de vida y hechos prodigiosos. Estas tres cosas las tenía Jesús, pero no pudo cosechar las conversiones que hubiera querido por la dureza de corazón de sus oyentes. Esto nos enseña que debemos de dar lo mejor de nosotros mismos y hacerlo todo para gloria de Dios, el triunfo está en ello mismo, y no el logro exterior, en la reacción o en la aprobación de los demás.

 

Recordemos que todo lo que hacemos debe darle gloria a Dios y deberíamos agradarlo a Él y no a los demás. Nuestra fe está puesta en Él, por eso es nuestra responsabilidad alimentarla con la oración, la lectura de la Palabra de Dios, el estudio del Catecismo, pero sobre todo practicar las actitudes y mandatos de Jesús. Aunque a veces no sintamos nada, no dejemos de orar, porque la oración no es acerca de sentir, sino de creer, confiar, ser fiel y saber que Dios está con nosotros y nos ama. El enemigo quiere que te sientas solo, que no ores, que caigas en la rutina, te quiere mantener ocupado para que no hables con Jesús y le abras tu corazón. Incluso algunos de los santos más grandes como San Juan de la Cruz, San Francisco de Asís, a quien celebramos hoy, el Padre Pio de Pietrechina, Santa Teresa de Calcuta, y muchos otros han pasado por este desierto espiritual pero todos ellos no han dejado de orar, de visitar el Santísimo, de acercarse a la confesión y de alimentarse con su Cuerpo y su Sangre. Cuando le abres tu corazón a Jesús, médico de cuerpo y almas, Él  sana tus heridas más profundas y te dará la paz y la felicidad que tanto anhelas.

 

San Francisco de Asís (1182-1226), nació dentro de una familia adinerada. Un día se encontró con un leproso y le repugnaba cómo se veía y olía el hombre. Luchó contra sus instintos de huir y abrazó al leproso. Esto comenzó la conversión de Francisco. Más tarde, mientras Francisco estaba meditando con el crucifijo, el escucho la voz de Dios decir: “Francisco, ve y reconstruye mi Iglesia”. Él reconstruyó la iglesia físicamente, pero más tarde se dio cuenta de que Dios le estaba pidiendo que reconstruyera su Iglesia espiritualmente. San Francisco no estaba conforme como la gente vivía y sobre todo con la vida rica y alejada que vivían algunas personas dentro de la Iglesia. Fue en contra de la cultura popular de su tiempo y vivió una vida radical de santidad para el Señor que ha inspirado a miles de personas, tanto católicos como cristianos o no creyentes. Francisco era solo un hombre, pero su forma de vivir ha impactado a millones de personas en los últimos 800 años. Su vida de sencillez y pobreza ha inspirado a muchas personas a seguir a Jesús con toda su vida, nos ha enseñado que la riqueza de este mundo no nos proporciona la felicidad y que la perla más preciosa es hacer la voluntad de Dios.

 

¿Alguna vez te has sentido inconforme de como es el mundo o con la cultura actual? Jesús suscita en nuestros corazones el deseo de felicidad, de no estar conforme con nuestras vidas y con el mundo o la cultura, nos invita a todos nosotros de una manera muy particular como lo hizo con San Francisco a luchar por algo mejor, por transformar nuestras vidas y hacer algo grande para el mundo y las futuras generaciones. Jesús no nos pide cosas imposibles, nos pide que le sigamos de una manera radical, dando un SI firme y sostenido, haciendo todas las cosas, incluso las pequeñas, con un gran amor. Por ejemplo: hacer el quehacer del hogar, la tarea de la escuela, ir al trabajo, saludar a los demás, visitar a los enfermos, tratar con respeto y dignidad a los demás, pedir las cosas por favor y dar las gracias, orar por los demás, ser atentos con todos, ser pacientes con quien no nos cae bien, compartir nuestro tiempo, bienes y talentos con los demás, enseñar a leer a quien no sabe, instruir en la fe al que desconoce, enseñarles a leer su Biblia y a rezar el rosario, etc. Cuando alguien me pide que rece por él o ella, normalmente le pido que recemos juntos en ese momento, así no se me olvida y además, rezamos juntos.

 

San Francisco no solo debe ser recordado como alguien que amaba a los animales; debe ser recordado como un hombre radical en sus convicciones y su deseo de que otros se acerquen a entregar sus vidas a Jesús.  El padre de san francisco le ofreció una vida de riqueza y placer, sin embargo, Francisco rechazó la oferta de comodidad y, en cambio, vivió una vida de grandeza para Dios. Seguir a Cristo con TODA nuestra vida nos da una paz que este mundo no puede darnos y la satisfacción de hacer grandes cosas por Dios y por los demás. Ahora San Francisco es recordado como un increíble seguidor de Cristo, viviendo una vida muy simple. Miles de hombres y mujeres han seguido su ejemplo. Si se hubiera quedado con la riqueza de su padre, seguramente ahora nadie lo recordaría. Recuerda que cada quien ofrece y da lo que tiene. ¿Cómo quieres que los demás te recuerden?

 

San Francisco encontró la perla de gran valor, amó como Cristo y sirvió a todos como si fueran Cristo. Pidámosle a Jesús que seamos dóciles a escuchar su voz, a través de las Escrituras, de la oración, de nuestros maestros, familiares y amigos, para poder cambiar este mundo y dejar huella en la vida de los demás con el poder del Espíritu Santo.  Permanezcamos fieles al llamado que el Señor ha puesto en nuestros corazones y hagamos todo por amor. ¿Cómo te está hablando el Señor a tu corazón hoy?

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

 

Jueves de la 26ª semana del tiempo ordinario (3-Oct-2019)

San Lucas 10,1-12.

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en  dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’.

Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

 

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Jesus predicando

A veces me ha pasado que cuando predico en Misa por más de 10 minutos la gente se queja y hasta me han reclamado. Creo que ellos no han leído la primera lectura de hoy (Nehemías 8, 2-4a, 5-6, 8-10), donde escuchamos cómo Ezra leyó de la Torá y explicó las Escrituras desde el amanecer hasta el mediodía. Oíste bien, ¡desde el amanecer hasta el anochecer! ¡Imagina eso! ¡Y a la gente le encantó! Ellos estaban llorando al escuchar la ley de Dios que se les había proclamado. ¿Por qué esa diferencia entre ellos y nosotros que nos quejamos?  Ellos estaban regresando de un largo exilio, donde habían  pasado por muchas pruebas y sobre todo desgracias; muchas personas habían olvidado la palabra de Dios y la Ley de Dios. Por eso, ellos se sentían muy agradecidos con Dios y querían aprender más de su Palabra para guiar sus vidas. Les gustó adorar a Dios por 6 horas o más. Dios nos ha dado 168 horas cada semana. ¿Cuántas horas a la semana ofrezco a Dios a través de la adoración, la oración, el servicio y el estudio?

 

El 30 de septiembre de 2019, el Papa Francisco emitió un Motu Proprio titulado “Aperuit Illis” en honor a la Palabra de Dios. La carta dice que las Escrituras tienen un lugar central en la Misa, pero también deberían tener un lugar central en nuestras vidas personales. Mientras discutimos el discipulado misionero en nuestra diócesis, creemos que orar diariamente con las Escrituras es esencial para ayudar a alguien a crecer como discípulo de Jesús. (Motu Proprio es latín que significa “por iniciativa propia”, lo que significa que esto fue algo en lo que el Papa tiene un interés especial y lo firmó él mismo. “Aperuit Illis” es latín para las primeras palabras del pasaje de las Escrituras, “abrió sus mentes para entender las Escrituras “(Lucas 24, 45)

 

En el Evangelio de hoy vemos como Jesús es llamado “Señor”, es decir, Jesús habla como quien tiene autoridad que le ha sido dada por su Padre para instaurar su reino, por tal motivo, quiere asociar a sus discípulos con su misión y por ello  “designó a otros setenta y dos discípulos”. Este episodio aparece únicamente en el Evangelio de Lucas. Este es el segundo envío misionero desde que Jesús los envío “a los doce” en una tarea similar (9, 1-6). Jesús sigue el modelo de Moisés, quien comisionó a 70 ancianos para ser profetas en Israel. Los 71 miembros de la corte judía (Sanedrín) han sido moldeados inspirados por la estructura de Moisés y los 70 ancianos. En otro nivel esto alude a Génesis 10, que describe el origen de las 70 naciones del mundo antiguo, no incluyendo Israel. El ministerio de los setenta discípulos es un anticipo de la misión de la Iglesia a las naciones (24, 47).

 

Y los mandó de dos en dos, a todos los pueblos y lugares,” esta es una práctica misionera desde los primeros tiempos de la Iglesia. Jesús los envía de dos en dos  para que  apoyarse entre ellos, para que su testimonio tenga validez y no se sientan solos,  y en los momentos difíciles se apoyen mutuamente. Además, donde dos o tres estén reunidos en su nombre, Jesús estará presente siempre y cuanto pidan en su nombre, el Padre se los concederá. Me sorprende que Jesús sabe y reconoce que Él los está enviando como corderos entre lobos y que ellos no deben traer casi ninguna provisión.  Suena como una misión que está supuesta a fracasar.

 

Les pone sobre aviso que “la cosecha es mucha y los trabajadores pocos”, y al mismo tiempo les da la solución: “Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.” Nos recuerda que Él es quien va a proveer de operarios, quien llama y escoge es Él y no nosotros.

 

¿Alguna vez te has sentido como un cordero entre lobos mientras tratas de compartir tu fe Cristiana?

 

Como los Apóstoles, tenemos que confiar en la buena nueva que Jesús ha resucitado de la muerte y ser envalentonados por el Espíritu Santo.  La verdad nos hará libres.  No debemos diluir nuestra fe por no ofender a los demás.  Al mismo tiempo, no pegarles en la cabeza con el Evangelio. Prediquemos la verdad con amor.

 

Nos invita a confiar en Él y no en nuestros medios: “No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino.” El centro de nuestra misión es Jesús y debemos realizar su obra: curar a los enfermos y anunciar que “Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios”.

 

Ojala podamos salir hoy, fortalecidos por la palabra de Dios, con pasión para compartir el amor que Jesucristo trajo al mundo.  Y podamos no tenerles miedo a los  lobos de afuera, pues el poder de Jesús nos ampara por  todos los obstáculos.

 

¿Estoy dispuesto/a a escuchar el llamado misionero y llevar la buena nueva a los demás?

 

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

 

Memorial de los Santos Ángeles Custodios (2-Oct.-2019)

Mateo 18,1-5, 10

 

Los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron:
“¿Quién es el más grande en el reino de los cielos?”
Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo:
“Les aseguro que si no cambian y no se hacen como los niños,
no entraran en el reino de los cielos.
Cualquiera que se humille como este niño,
es el más grande en el reino de los cielos.
Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a  mí.
“Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños;
porque les digo que sus ángeles en el cielo
ven continuamente el rostro de mi Padre celestial”.

 

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Hoy celebramos a nuestros Ángeles Guardianes o Ángel de la Guarda, a los que se hace referencia en este pasaje del Evangelio. Cuando Jesús coloca a un niño en medio de los discípulos, dice: “Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños; porque les digo que sus ángeles en el cielo ven continuamente el rostro de mi Padre celestial.”

 

En la primera lectura (Ne 2, 1-8), Nehemías, quien es copero del rey Artajerjes, está triste porque la ciudad de Jerusalén se halla en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego. El rey le preguntó: “¿Qué es, pues, lo que quieres?” Es interesante el proceder de Nehemías, primero se encomienda a Dios y después le dice al rey: “Si le parece bien a mi señor, el rey, y si está satisfecho de mí, déjeme ir a Judá para reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres”. El rey le permitió ir y le concedió cartas para los gobernadores de la región, para facilitarle el viaje hasta Judá; además le suministraron madera para las puertas de la ciudadela del templo, para el muro de la ciudad y para la casa donde se iba a instalar. Nehemías termina diciendo: “Gracias a Dios, el rey me concedió todo lo que le pedí.” Es importante como primero pone a Dios en todo lo que realiza y al recibir los favores da gracias a Dios.

 

¿Te encomiendas a Dios en todo lo que realizas en tu vida diaria?

¿Das gracias a Dios por todos los beneficios que recibes?

 

Dios nos ama tanto que nos ha asignado un ángel guardián, es un ser espiritual que no tiene un cuerpo, nos ha sido asignado para protegernos, nos ayuda a evitar los peligros espirituales y alcanzar la salvación. También puede ayudarnos a evitar peligros físicos, particularmente si esto nos ayudará a alcanzar la salvación. Todos tenemos un ángel de la guarda que está constantemente mirando el rostro de Dios, al mismo tiempo que actúa como un mensajero de Dios para nosotros protegernos, guiarnos, e inspirarnos. Esto debería brindarnos un gran consuelo y debería alentarnos a llamar a nuestros ángeles de la guarda con más frecuencia.

 

Los ángeles adoran a Dios constantemente en el banquete celestial, mientras que al mismo tiempo nos ayudan. Los ángeles son una de las muchas formas en que Dios nos muestra su amor y protección incondicional y permanente.

 

Cuatro enseñanzas del Papa Francisco al respecto de los Ángeles Custodios.

1.. El Ángel de la Guarda existe, no es una fantasía. El 2 de octubre del 2014, el Papa Francisco expresó durante la homilía de la Misa en la Casa de Santa Martaque el Ángel de la Guarda sí existe y que es un compañero que Dios otorgó a cada uno para toda la vida.

“Echar a nuestro ángel del camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo. Yo puedo aconsejar a otro, pero no puedo aconsejarme a mí mismo. Está el Espíritu Santo que me aconseja, está el ángel que me aconseja. Por eso tenemos necesidad. Esta no es una doctrina sobre los ángeles un poco fantasiosa: No, es realidad. Lo que Jesús, lo que Dios ha dicho: ‘Yo envío un ángel ante ti para custodiarte, para acompañarte en el camino, para que no te equivoques’”, expresó.

 

2.. Los ángeles luchan contra el demonio. El 29 de septiembre de 2014 el Papa dijo a Radio Vaticanaque Satanás presenta las cosas como si fueran buenas, pero su intención es la de destruir al hombre; y los ángeles luchan contra el demonio y nos defienden.

 

3..Para escuchar a nuestro ángel debemos ser dóciles. El 2 de octubre de 2015 el Papa en la homilía de la Misa de la Casa de Santa Martadijo que “cada uno de nosotros tiene” un Ángel de la Guarda que “nos acompaña”, porque “el Señor se lo ha dado a todos”. Pero para escucharlo uno debe ser dócil: “el cristiano debe ser dócil al Espíritu Santo. La docilidad del Espíritu Santo comienza con esta docilidad a los consejos de este compañero de camino”, añadió después. Para ser dóciles, aconsejó el Papa, hay que hacerse pequeño, como niños. “Pidamos hoy al Señor la gracia de esta docilidad, de escuchar la voz de este compañero, de este embajador de Dios que está junto a nosotros en Su nombre, que nos sostiene con su ayuda”.

 

4.. Se debe respetar al Ángel de la Guarda. En la misma homilíael Santo Padre aseguró que el Ángel de la Guarda “está siempre con nosotros” y que “el Señor nos dice: ‘¡Ten respeto por su presencia! Escuchar su voz, porque él nos aconseja”. También dijo que nuestro ángel es “un amigo que no vemos, pero que escuchamos”. Un amigo que un día “estará con nosotros en el Cielo, en la alegría eterna”.

“Y cuando nosotros, por ejemplo, hagamos una maldad y pensemos que estamos solos: ‘no, él está’. Cuando sentimos la inspiración: ‘haz esto… esto es mejor… esto no se debe hacer…’ ¡Escucha! ¡No te rebeles a él!”, manifestó.

 

¿En algún o varios momentos de tu vida has olvidado a tu Ángel de la Guarda? Aquí hay ocho razones contundentes para que siempre lo tengas presente.

 

A) Te acompaña desde la concepción. Cada ser humano desde el momento de su concepción tiene un Ángel de la Guarda (Catecismo de la Iglesia Católica # 336): “Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión”. Asimismo, añade una frase de San Basilio Magno: “Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un Ángel como protector y pastor para conducir su vida”. La misión del Ángel de la Guarda es la de velar por cada uno, protegiéndonos de los peligros y alentando nuestra vida en Cristo. Por ello San Juan María Vianney (el Cura de Ars) indicaba: “Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa”.

B) Su existencia no es un invento, se fundamenta en la Biblia. La existencia de los ángeles, una verdad de fe. En la Biblia, desde el Antiguo Testamento hay numerosas citas que hablan de los ángeles que custodian, como en Éxodo (23, 20-21): “Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz”. En el Nuevo Testamento, Jesús dice (Mt. 18,10): “Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”.

Son compañeros cercanos de los santos. Muchos santos han dado testimonio de la inseparable relación que tuvieron con sus Ángeles Custodios. Entre ellos tenemos a San Francisco de Sales, Santa Teresita del Niño Jesús, San Pío de Pietrelcina, San Josemaría Escrivá, entre otros. Se dice que Santa Francisca Romana (1384-1440), patrona de los conductores, tuvo la fortuna de ver a su Ángel de la Guarda.

C) Protege en los momentos difíciles. En el siglo IV San Basilio Magno decía que “todo fiel tiene a su lado un Ángel como protector y pastor, para llevarlo a la vida”. Por su parte, San Bernardo de Claraval enseñaba que los Ángeles Custodios son demostración de que “el cielo no descuida nada que pueda ayudarnos”, por lo cual pone “a nuestro lado estos espíritus celestes para que nos protejan, nos instruyan y nos guíen”.

En una ocasión San Juan Bosco narró que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio. En aquella semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y ambos se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo del santo y exclamó: “¡Ángel de mi guarda!”. Cayeron sin sentido y cuando sus compañeros fueron a verlos, encontraron que uno había muerto, pero el que había invocado al Ángel Custodio recobró el conocimiento y subió la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Luego el muchacho contó que al invocar a su ángel sintió que le ponían por debajo una sábana, que lo bajaban suavemente y que después de eso ya no recordaba más.

D) Son poderosos servidores de Dios. En el Catecismo n. 329 especifica que “con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan ‘constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos’ (Mt 18, 10), son ‘agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra’ (Sal 103, 20).

E) Acuden velozcemnete cuando se les llama. Si le pides al ángel Custodio que te ayude, este estará de vuelta inmediatamente.

F) La veneración a los Ángeles Custodios es legítima. En el 2002 la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos declaró en el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia que la devoción popular a los Santos Ángeles “es legítima y buena”.

Sin embargo, precisó, el fiel debe tener cuidado con algunos pensamiento erróneos, como: “creer que el mundo y la vida están sometidos a una lucha incesante entre Ángeles y demonios, en la cual el hombre resulta arrollado por poderes superiores a él, ante los que no puede hacer nada; o interpretar de una manera esquemática y simplista, casi infantil, algunas acontecimientos de su vida atribuyendo al Maligno incluso las pequeñas contradicciones, y por el contrario, al Ángel Custodio los éxitos y logros”.  También hay que rechazar, señala, “el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura”.

G) Se les puede invocar en todo momento y lugar. La tradición de la Iglesia recomienda saludar e invocar al Ángel de la guarda durante el día, especialmente con las siguientes oraciones:

Ángel de Dios,

que eres mi custodio,

pues la bondad divina

me ha encomendado a ti,

ilumíname, guárdame, defiéndeme

y gobiérname. Amén.

Oración II

Ángel de mi guarda,

dulce compañía,

no me desampares

ni de noche ni de día.

No me dejes solo

que me perdería.

Hasta que amanezca

en los brazos

de Jesús, José y María

Amén.

 

Probablemente estas oraciones las hemos aprendido de nuestros padres y aun las recordamos, por ello démosle gracias a Dios y a nuestros padres, oremos por ellos e invoquemos a nuestro ángel guardián.
¿Rezo para la protección y orientación de mi ángel de la guarda?

 


¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

Martes 26 del Tiempo Ordinario. Memorial de Santa Teresita del Niño Jesús. (1º-Oct.-2019)

Evangelio según san Lucas 9, 51-56

 

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?”

Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.

 

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Hoy podemos titular “el mensaje del Señor es amor” a las lecturas y a la liturgia que celebramos. En la primera lectura del profeta Zacarías (8, 20-23) nos muestra como los pueblos de todas partes vendrán “a implorar el favor del Señor…vendrán para buscar al Señor”. El profeta dice que diez hombres de todas las nacionalidades vendrán a cada judío, agarraran su ropa y dirán: “Iremos con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes.”

 

¿No sería genial si la gente de todo el mundo vinieran a nosotros, los Cristianos Católicos, nos agarren de la ropa nos digan: “Iremos con ustedes, porque quiero lo que tienen” o “queremos ser como ustedes”? Si realmente viviéramos nuestra fe como Jesús nos pide que lo hagamos, la gente vendría a decirnos: “Quiero lo que tú tienes: paz, amor, fortaleza, sabiduría, templanza, esperanza, es decir, a Dios en tu vida.”

 

Gandhi era un hindú practicante, pero estaba intrigado por la persona de Jesús a quien conoció en los Evangelios. Queriendo saber más sobre Jesús, un domingo intentó ingresar a una iglesia cristiana en Calcuta. Las personas encargadas le impidieron entrar, diciéndole que solamente era para personas de la India que fueran blancas de posición social alta. Debido a este rechazo, Gandhi le dio la espalda al cristianismo y dijo: “Si no fuera por los cristianos, sería cristiano.” Por el maltrato y arrogancia de algunos hemos perdido a muchos en la Iglesia Católica, porque se les ha olvidado servir y amar a Cristo en los demás. Nuestro llamado es a ser como Jesús, estamos llamados a la santidad. Imagínese cuántas personas se sentirían atraídas a nuestra iglesia por nuestra fe si nos convirtiéramos en la persona que Jesús nos creó para ser.

 

¿Alguna vez alguien te dijo: “Quiero lo que tienes”, refiriéndose a tu paz, alegría y amor?

¿Estás viviendo tu fe de una manera que atraiga a otros a Jesús?

 

Cuando Jesús dio el Gran Mandato: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28, 19) Él no solo les estaba hablando a los Doce Apóstoles. Él nos estaba hablando a ti y a mí.  Esto no significa que tenga que ser un orador pulido. Simplemente vivir la vida de un cristiano amoroso atraerá a la gente a Jesús. Al mismo tiempo, podemos y debemos ser intencionales para hacer amigos y presentarles a Jesús.

 

Vemos en el Evangelio como los samaritanos le niegan alojamiento a Jesús y no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Pero aun algo más vergonzoso es como sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?” ¿Dónde quedó todo lo que habían aprendido de parte del Maestro? No dejan que el amor de Dios actúe en sus vidas, no dejan salir al hombre nuevo sino el hombre viejo. Por ello, Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió, porque quiere enseñarnos que el amor es más importante y la misericordia. “Después se fueron a otra aldea”, eso significa que no debemos estancarnos en lo que no vale la pena y debemos seguir adelante.

 

Lo mismo hizo Santa Teresita del Niño Jesús o la “Pequeña Flor”, Santa Teresita de Lisieux (1873-1897). Ella es conocida por su “forma de actuar”: hacer pequeñas cosas con un gran amor por Jesucristo. Sus hermanas religiosas a menudo la encontraban cantando mientras lavaba los baños o realizaban otros trabajos serviciales. No podían entender cómo encontraba tanta alegría haciendo las tareas que nadie más quería hacer. Ella les respondió diciendo que ella hacia todo, incluso las tareas más humildes, con gran amor, pensando en nuestro Señor Jesús. Dijo que su vocación era amar. Ella también pasó tiempo intencionalmente con una hermana que le molestaba, para que pudiera crecer en virtud y santidad.  Esta humilde hermana religiosa, que murió a la edad de 24 años, es doctora de la Iglesia por sus poderosos escritos y enseñanzas en la vida espiritual.

 

En 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada “Doctora de la Iglesia” por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones) «Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».


¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde

Lunes XXVI del Tiempo ordinario (30 de septiembre de 2019). Memoria de San Jerónimo.

 

Evangelio según san Lucas 9, 46-50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.

Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.

 

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Jeronimo_30Sept

 

Cuanto más leemos las Sagradas Escrituras y especialmente los Evangelios tanto más percibimos la intencionalidad de Dios de cambiar y transformar profundamente la manera como el hombre percibe la realidad, así como la manera concreta como entiende y vive la vida. La enseñanza de Jesús tiene como objetivo fundamental reorientar las fuerzas egoístas del corazón humano para convertirlas en acogida para el prójimo  y en fidelidad al amor y a su fuente: el Padre celestial.

 

Maestro, hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos“. Los Doce no han reaccionado a las palabras y acción de Jesús en la escena precedente (9,33b-37), donde les ponía al «niño» como ejemplo. Por única vez en este evangelio, toma la palabra Juan y es para interrumpir a Jesús, no para comentar su enseñanza anterior, introduciendo un tema diferente que desvía la atención. Llama a Jesús «Maestro», afirmando su vínculo con Él e implicando la aceptación de su enseñanza, aceptación que en realidad no existe, a juzgar por sus palabras. Juan, el autoritario (3,17: «el Trueno»), se hace portavoz de los Doce («hemos visto»), que comparten su actitud («se lo prohibimos»).

 

La enseñanza de Jesús, simplemente, ha sido ignorada; consistente en la necesidad de abrazar la pequeñez para poder recibirle a Él y a quien le ha enviado, ella se topa con la obsesionada búsqueda de privilegios por parte de la comunidad de discípulos. No están de ningún modo listos ni dispuestos a emprender el camino del Maestro que intenta hacerles comprender a profundidad. Juan representa a la parte dura del discipulado que no entiende la obra de salvación y liberación.

 

En su actitud exclusivista quieren impedir que la liberación siga adelante, por el solo hecho de que no son ellos sus impulsores. Ni hacen ni dejan hacer; es la actitud estéril de quien no comprende la amplitud en la que se mueve la vida y la fe. Es la actitud de todos los intransigentes que a lo largo de la historia se han considerado a sí mismos poseedores absolutos de la verdad y quieren controlar los dones de Dios.

 

Jesús, para desilusión de sus discípulos, sostiene que quien libera al débil, sea quien sea, está en los parámetros del Evangelio, ya que esto no depende del componente religioso sino de la actitud del corazón ante la necesidad del otro (v.39). Quien libera se conmueve ante el débil; quien mira desde la ideología se hace duro ante la necesidad del otro.

 

Hoy la Iglesia celebra a San Jerónimo (347-420 d. C.), conocido por su traducción de la Biblia del griego y el hebreo al latín (Vulgata). También es conocido por su dicho: “La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo” o “Quien desconoce las Sagradas Escrituras desconoce a cristo”. Estas palabras hicieron eco en mi corazón cuando las escuché por primera vez en el Curso de Biblia e Historia de la Salvación del Padre Luis Butera. El conocer las Escrituras me hizo conocer a Cristo y enamorarme de Él, porque nadie ama lo que no conoce. Por ello después de seis meses de leer, conocer y orar con la Palabra de Dios decidí irme al  seminario. Cuando entré al seminario, no conocía a profundidad la Biblia. Deseaba conocer más la Palabra de Dios y tener una relación profunda e íntima con la  persona de Jesucristo. Gracias a Dios, mi formación en el seminario me llevó a una relación personal, profunda y amorosa con Cristo a través del estudio y la oración con las Escrituras. Ahora tengo un gran deseo porque todos lean y conozcan la Biblia y como puedan interpretarla de acuerdo al mensaje revelado por Dios. Recomiendo que todos los católicos deberíamos de hacer un viaje en nuestra vida a Tierra Santa y recorrer los lugares donde Jesús vivió, predicó, sanó, caminó, pero sobre todo en peregrinación, es decir, en el deseo de encontrarse y descubrir a Jesús en cada momento de nuestro viaje. Te aseguro que eso va a cambiar tu vida.

 

Me admira mucho que san Jerónimo pasó unos 30 años en una cueva cerca del lugar de nacimiento de Jesús en Belén mientras traducía la Biblia porque quería empaparse de todo lo que Jesús vivió. Por eso cuando fui a Tierra Santa visité esta capilla debajo de la Basílica de la Natividad. Descubrí que san Jerónimo cada vez que necesitaba inspiración, caminaba por el pasillo y pasaba tiempo orando en el lugar donde nació Jesús. Jerónimo es doctor de la Iglesia por sus prolíficos escritos que han impactado durante siglos a los cristianos. Cuando murió por causas naturales, fue enterrado debajo de la iglesia en Belén. Sus restos fueron trasladados a Constantinopla y finalmente a Roma, donde ahora se puede visitar su tumba en la Basílica de Santa María la Mayor.

 

San Jerónimo es uno de mis santos favoritos y empecé este blog de las reflexiones del evangelio pidiendo su intercesión y ayuda. En un par de semanas quiero empezar un Curso Bíblico desde el Génesis hasta el Apocalipsis, en el cual reflexionaremos con profundidad el mensaje de las Sagradas Escrituras.


¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

 

En Cristo y Santa María de Guadalupe

 

Padre Enrique Garcia Elizalde