THURSDAY AFTER ASH WEDNESDAY (FEBRUARY 18, 2021)

LUKE 9:22-25

Jesus said to his disciples:
“The Son of Man must suffer greatly and be rejected
by the elders, the chief priests, and the scribes,
and be killed and on the third day be raised.”

Then he said to all,
“If anyone wishes to come after me, he must deny himself
and take up his cross daily and follow me.
For whoever wishes to save his life will lose it,
but whoever loses his life for my sake will save it.
What profit is there for one to gain the whole world
yet lose or forfeit himself?”

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We are on the second day of Lent and the Lord invites us to renew our covenant with Him to be his authentic disciples.

In the first reading (Deuteronomy 30:15-20), which is a fragment, which is a fragment with the proclamation of the Deuteronomic law.  It is concluded and is addressed to the exiles of Israel. Deprived of their land, they are exhorted to reflect on the causes of their situation, to renew the covenant with the Lord with all its demands, but trusting more in the Lord. God sent his message to His people through Moses: “I have set before you life and death, the blessing and the curse. Choose life.”  He asks each person and all the people for a responsible option, with serious consequences, where heaven and earth are witnesses. This choice seems obvious, but we continually choose death through our sinful actions. Sin is easy, available, and attractive, but it always leads to misery and death. Virtue requires sacrifice, self-denial, and patience, but it always leads to peace, joy, and life. Once again, being small and sacrificing pays big dividends in the end. “For that will mean life for you, a long life.”

As we enter day two of our spiritual spring training, we reflect on the major league players practicing the sacrifice bunt. The person who lays down a sacrifice bunt sacrifices his at bat to move the runners around the bases. Baseball aficionados will recognize the importance of the sacrifice bunt, but the newspapers seldom report bunts. They are not glamorous. They don’t make the headlines, but they are essential to the success of the team.

In the Gospel today, Jesus says, “If anyone wishes to come after me, he must deny himself and take up his cross daily and follow me.” If we are going to follow Jesus, we must realize that this life is not about us. It is not about our will, pleasure or our desires. This life is meant to be lived for the good of others (our family=community) and for the glory of God. When we perform acts of charity for others, it is not going to make the headlines in the newspaper, but the people of God recognize how beautiful these acts are and how important they are to your family and the humanity.

Jesus continues, “For whoever wishes to save his life will lose it, but whoever loses his life for my sake will save it.” Love is willing the good of the other person. Love is laying down my desires, my wants, and my life for the good of others. Ironically, when we sacrifice for others, we find out how much we are willing  to love.

Los santos entendieron lo que significa amar, sacrificar y seguir a Cristo.

The saints understood what it means to love, sacrifice, and follow Christ.

A virtuous, holy life is built upon small acts of charity that often go unnoticed by the public.  St. John the Baptist had it right. “I must decrease, and He must increase.” St. John recognized that this life was not about him and his ego. The Blessed Mother, model of disciple, wanted to magnify the Lord with her life. She was happy to fade into the background and point us to her son. The saints understand what it means to love, sacrifice, and follow Jesus Christ.

Am I willing to perform the small acts of love without any attention or worldly glory?

Am I willing to decrease so that Jesus can increase?

Have a blessed day!
Fr. Enrique GARCIA ELIZALDE

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JUEVES DESPUES DEL MIERCOLES DE CENIZA (18 de febrero de 2021)

LUCAS 9:22-25

Jesús dijo a sus discípulos: 
“El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser rechazado 
por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, 
y ser asesinado, y resucitado al tercer día”.

Después le dijo a todos, 
“Si alguno desea venir en pos de mí, debe negarse a sí mismo, 
tome su cruz cada día y sígame. 
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; 
pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará. 
¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero 
si se pierde o se destruye a sí mismo?”

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Estamos en el segundo día de la Cuaresma y el Señor nos invita a renovar nuestra alianza con Él para ser auténticos discípulos suyos.

En la primera lectura (Deuteronomio 30, 15-20), que es un fragmento con el que se concluye la proclamación de la ley deuteronómica y tiene como destinatarios a los desterrados de Israel. Privados de su tierra, se les exhorta a reflexionar en las causas de su situación, acoger la alianza con todas sus exigencias pero confiando más en el Señor. Dios envía su mensaje a través de Moisés: “He puesto delante de ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida.” A cada persona y a todo el pueblo les pide una opción responsable, de graves consecuencias, donde cielo y tierra son testigos. Esta elección parece obvia, pero continuamente elegimos la muerte a través de nuestras acciones pecaminosas. El pecado es fácil, disponible y atractivo, pero siempre conduce a la miseria y la muerte. La virtud requiere sacrificio, abnegación, renuncia y paciencia, pero siempre conduce a la paz, la alegría y la vida. Una vez más, ser pequeño y sacrificarnos  nos da más ganancias al final. “Porque eso significará la vida para ti, una larga vida.”

En el Evangelio de hoy, Jesús dice: “Si alguno desea venir en pos de mí, debe negarse a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.” Si vamos a seguir a Jesús, debemos darnos cuenta de que esta vida no se trata de nosotros. No se trata de nuestra voluntad, de placer o lo que queremos. Esta vida está destinada a ser vivida por el bien de los demás (nuestra familia=comunidad) y para la gloria de Dios. Cuando realizamos actos de caridad por los demás, no va a salir en los titulares de los periódicos, pero el pueblo de Dios reconoce cuán hermosos son estos actos y cuán importantes son para tu familia y la humanidad.

Jesús continúa, “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.” El amor está dispuesto al bien de la otra persona. El amor es poner mis deseos, mis quereres y mi vida por el bien de los demás. Irónicamente, cuando nos sacrificamos por los demás, descubrimos para que de lo que estamos dispuestos a amar.

Una vida virtuosa y santa se construye sobre pequeños actos de amor que a menudo pasan desapercibidos para los demás.  San Juan Bautista tenía razón. “Conviene que yo disminuya, para que Él crezca.” San Juan reconoció que esta vida no se trataba de él y su ego. La virgen Maria, modelo de discípulo, glorifica al Señor con su vida. Ella estaba feliz de desvanecerse de la escena y nos muestra a su hijo. Los santos entendieron lo que significa amar, sacrificar y seguir a Cristo.

¿Estoy dispuesto a realizar los pequeños actos de amor sin ninguna atención o gloria mundana?

¿Estoy dispuesto a disminuir para que Jesús pueda aumentar?

¡Tengan un bendecido día!
Padre Enrique GARCIA ELIZALDE

5o Domingo en Tiempo Ordinario 2021 (7 de febrero de 2021)

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, postrada por la fiebre; y le hablan de ella. Él se agachó y, tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y ella se puso a servirles. Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los en­fermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a mu­chos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pue­blos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinago­gas y expulsando a los demonios.

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Hoy celebramos el 5o Domingo del Tiempo Ordinario. Las lecturas de hoy nos invitan a descubrir cuál es el propósito de nuestra vida, qué nos apasiona hacer por los demás después de tener un encuentro personal con Jesucristo y ser sanados física, emocional, psicológica y espiritualmente. ¿Cómo paso mi tiempo? ¿Cómo gasto mi energía? ¿Dónde gasto mi dinero? La respuesta a estas preguntas me llevará a mis ideales. Me mostrarán lo que es importante para mí.

¿Cómo respondió San Pablo a esas preguntas? Pasó todo su tiempo, energía y dinero compartiendo el Evangelio de Jesucristo para que el mayor número posible de personas llegaran a conocer a Jesús. No hay duda acerca de que esto es lo más importante para San Pablo y es un don de Dios. “No tengo por qué presumir… ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!” Hizo todo por la gloria de Dios. ¿Cómo usas los dones del Señor,  para tu gloria o para la gloria de Dios? ¿Presumes de tus dones o sirves humildemente? San Pablo estaba dispuesto a convertirse en “esclavo de todos para ganarlos a todos.” Todo su objetivo era la salvación de las almas. Él quería que cada ser humano conociera a Jesucristo y fuera salvado. ¿Cuál es mi pasión? ¿Tengo un celo por las almas como San Pablo?

¿Te has sentido alguna vez como Job en la primera lectura de hoy (Job 7: 1-4, 6-7)? Había perdido todo lo que quería: su familia, animales y bienes. Describió la vida como “vida de soldado”, “meses de infortunio y noches de dolor”, “inquietud”, “sin esperanza”, y “no volveré a ver la dicha”. Sin embargo, Job confesó: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quito; bendito sea el nombre del Señor! (Job 1,21) Confiaba tanto en Dios que estaba dispuesto a recibir de Él todo para glorificarlo.

En el Evangelio (Marcos 1: 29-39), Jesús sana a la suegra de Simón. “Al salir Jesús de la sinagoga”. En todo el evangelio, la sinagoga (figura equivalente al templo) representa el mundo de la religiosidad judía, la religión como sostenedora del statu quo dominante. La sinagoga favorece el código de la pureza, que establece los criterios de “pureza” que son fundamentales para poder tener acceso al contacto con Yahvé. Jesús no sólo mostrará distancia respecto a la sinagoga, sino que terminará por romper definitivamente con ella. La oposición de Jesús a las instituciones religiosas de su tiempo porque pretenden presentarse como “sagradas”: a partir de ahora no habrá más espacio sagrado que el encuentro entre Dios y el corazón del hombre.

Dos de los discípulos: Santiago y Juan (pescadores acomodados-ricos), continúan suscritos a la institución sinagogal, esperando que el Mesías opere la liberación de Israel desde el interior de sus instituciones sagradas. Los otros dos – Simón y Andrés, pescadores también, pero pobres – han roto con la institución (ellos no van con el grupo a la oración de la sinagoga, sino que lo esperan en casa) y creen que el Mesías transformará a Israel, ellos esperan que venga el cambio tan añorado por parte de Dios y no de las instituciones.

La suegra de Simón estaba en cama, postrada por la fiebre… La postración en la Biblia significa impotencia, esclavitud, incapacidad para conducir la propia vida, dependencia de otros, renuncia a las propias responsabilidades, muerte… El hombre postrado es lo contrario al hombre erguido, libre, dueño de su destino, protagonista de su historia, rey de la creación. Y la causa señalada de la postración es la fiebre. Para los antiguos, las enfermedades, en general, son acción del demonio. 

… y le hablan de ella… Los 4 discípulos juegan un papel prototípico en el evangelio. El número 4 tiene en los textos bíblicos: la referencia a la universalidad, a los cuatro puntos cardinales, a todos aquellos que serán discípulos a lo largo de la historia y, por lo tanto, a la Iglesia como tal y a cada comunidad en particular.

Lo único que la Iglesia tiene que hacer a lo largo del tiempo es interceder por los postrados, “hablarle de ella”, poner a todos los necesitados de todos los tiempos en contacto con Jesús. La Iglesia será siempre la comunidad que intercede permanente entre los necesitados y Jesús, acercando a los seres humanos el torrente salvífico de la gracia, a través, primordialmente, del amor y de la evangelización, de la práctica de los sacramentos y, cuando Dios así lo permite, del martirio.

Se agachó… Literalmente, Mc dice “se acercó” (proselthón). Dios no salva “desde arriba”, desde lejos, a la distancia, sino que se abaja para compartir la suerte de su pueblo. Hay dos textos que comparten la misma estructura de nuestro pasaje: uno es el clásico pasaje del llamamiento de Moisés desde la Zarza, cuando Dios le dice: «Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto y he escuchado el clamor de mi pueblo bajo sus opresores. Por eso he bajado para librarle y subirle a una tierra espaciosa que mana leche y miel» (Ex 3, 7s.) El segundo texto es el antiguo himno cristológico anónimo que Pablo incorpora en su carta a los Filipenses para motivar en ellos sentimientos de caridad fraterna, y en el que, haciendo referencia a la kénosis (vaciamiento) del Verbo, se dice que él “no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que, despojándose de sí mismo (“ekénosen autón”) tomó la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres… y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp. 2, 6-7.8).

Este agacharse de Dios permitirá a los hombres elevarse hasta Dios, como decía San Ireneo: “Dios se hizo hombre para que el hombre pudiese llegar a ser Dios”. Dios es quien busca al hombre. Charles de Foucould decía, que el camino hacia el cielo no es hacia arriba sino hacia abajo, que hay que descender, para poder, verdaderamente, subir. Evidentemente, esto resulta contrario a todo lo que hemos aprendido en nuestros hogares y a lo que, después, hemos transmitido a nuestros hijos: creemos que la vida consiste en subir, en vencer a los demás, en una competitividad que parece no conocer límite alguno, en un ascenso frenético que nos obliga a buscar nuevos logros y a perseguir nuevas metas. ¡Qué difícil nos resulta pensar en disminuir, en ir hacia abajo, en ser humildes!

… y tomándola de la mano… ¿Era necesario este contacto físico? Podemos ver en ello una bella manera de expresar lo que significa el misterio de la encarnación entre los cristianos. Dios ha querido tocarnos en su Hijo, quien se ha hecho carne precisamente para ello. Porque sabe que no somos espíritu purísimo, sino espíritu corpóreo, encarnado, y, por eso mismo, necesidad de contacto. Todos los sacramentos de la Iglesia son profundamente encarnacionales. Cada uno de los 7 sacramentos tiene, en algún momento preciso, el recurso al contacto físico, justamente cuando se expresa el don de la gracia santificante propia del sacramento en cuestión:

1.       Bautismo: Se toca al niño, primero, en la frente, al momento de la signación. Después se aplica en el pecho la primera unción, la del exorcismo; se le coloca agua en la cabeza (cuando no todo el cuerpo) en el momento bautismal propiamente dicho; se le unge la cabeza con el santo Crisma; se le signa nuevamente, ahora en los oídos y en la boca, para la oración del Effetá

2.      Confirmación: El obispo impone las manos sobre el confirmando y lo “sella” en la frente con el Crisma.

3.       Eucaristía: El pan se come y el vino se sorbe y la comunidad intercambia el ósculo o el abrazo del amor fraterno.

4       Reconciliación: La rúbrica prescribe que, al momento de pronunciar el ministro la fórmula absolutoria, imponga la mano derecha sobre la cabeza del penitente.

5       Matrimonio: No sólo se tocan los esposos al momento de pronunciar las palabras del consentimiento, sino, sobre todo, en la relación sexual, que es cuando se manifiesta plenamente la sacramentalidad del vínculo.

6       Unción: El enfermo recibe la unción en las manos y en la frente mientras escucha las palabras sacramentales.

7       Orden Sacerdotal: El obispo impone las manos sobre el ordenando (y con él los demás obispos y presbíteros concelebrantes) y unge las manos de quien habrá de consagrar y absolver pecados.

… y ella se puso a servirles… Cuando estamos enfermos, es difícil orar o concentrarse en algo. Ciertamente no queremos ir a la iglesia o servir a los demás cuando estamos enfermos. Quien se ha encontrado con Cristo tiene una nueva actitud: el servicio. Renace a una vida nueva, en la que es ya dueño de su destino (“la levantó”), en la que vive como resucitado ya en este mundo, para dedicar su vida a lo único que caracteriza a un cristiano: el servicio.Cuando la suegra de Simón fue sanada, inmediatamente comenzó a servir y usar sus dones para los demás. La suegra de Simón tenía el don de la hospitalidad y el servicio y los usó para dar gloria a Dios.

Dios ha creado todo lo bueno y es la fuente de todo lo que es bueno en nuestra vida. Creo que hay al menos tres respuestas que debemos tener para Dios, que nos ha bendecido abundantemente: buena administración de nuestros bienes, adoración correcta y servicio.

1) Buena administración de nuestros bienes – ¿Qué hago con mi tiempo, talento y tesoro? Si veo mi tiempo como un regalo de Dios, valoro cada minuto y trato de usar mi tiempo para amar a Dios y amar a mi prójimo. Si veo mi talento como un don de Dios, me doy cuenta de que no está destinado sólo a mí, por lo que estoy dispuesto a ofrecer mis servicios a los demás de una manera generosa. Si veo mis finanzas como un regalo de Dios, estoy dispuesto a dar el 10% a mi Iglesia y otras organizaciones caritativas. Soy el dueño de nada. Soy simplemente el mayordomo de los dones de Dios.

2) Adoración correcta – ¿A quién o qué adoro? La respuesta a esta pregunta dice mucho sobre quién soy. Los cuatro sustitutos de Dios son el honor, el poder, el placer y la riqueza. Si adoro el poder, por ejemplo, estaré dispuesto a caminar sobre la gente para obtener poder. Sin embargo, si adoro a Dios, deseo pasar tiempo orando y leyendo las Escrituras. Deseo adorar junto con mi comunidad de la Iglesia. Deseo humillarme y vivir mi vida de una manera que glorifique a Dios.

3) Servicio – ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios me ha dado para compartir con la comunidad? Si tengo el don de enseñar, puedo usar este don para ayudar a los niños o a los adultos a aprender acerca de Dios. Si tengo el don de la administración, puedo ayudar a organizar cosas diferentes en mi iglesia. Si tengo el don de la hospitalidad, puedo saludar calurosamente a las personas de la Iglesia para ayudarles a prepararse para adorar a Dios. Pregúntale a las personas que te conocen bien cuáles son tus dones para que puedas ofrecerlos al servicio de Dios y del prójimo.

¿Dónde gasto mi tiempo, energía y dinero?

¿Ofrezco un porcentaje de mis recursos financieros a mi iglesia y otras organizaciones caritativas?

¿Veo mi oración personal y mi oración comunitaria como parte de mi responsabilidad como discípulo de Jesús?

¿Busco oportunidades para servir a los demás o busco que me sirvan?

¿Cuál de estos sustitutos se me mete en el camino de servir mejor a Dios: honor, poder, placer o riqueza?

¡Que tengan un fin de semana lleno de bendeciones!

Padre  Enrique GARCIA ELIZALDE

Friday IV of the Ordinary Time (St Agatha, Virgen and Martyr)

A reading from the letters to the Hebrews 13, 1-8

Brethren: Keep fraternal love among you and do not forget to practice hospitality, for it, some have hosted angels without knowing it. Remember those in prison, as if you were with them in prison as well. Think of those who are mistreated, for you to have a body that can suffer.

May everyone have great respect for marriage and lead an irreproachable conjugal life, because to those who commit fornication and adultery, God will judge them.

May there be no greed among you of riches, but that everyone is content with what he has. God has said, I will never leave you or abandon you; Therefore, we can say with full confidence: The Lord takes care of me, why should I be afraid of men?

Remember your shepherds, who preached the word of God to you. Consider how your life ended and imit your faith. Jesus Christ is the same yesterday, today, and always.

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Today the Church remembers St. Agatha, who was martyred in the year 251 AD. She was known for her extraordinary beauty and she came from a wealthy family. Quintianus desired her in marriage, but she refused because she had totally dedicated herself to God. Quintianus had her tortured to try to get her to change her mind, but she never did. Agnes remained calm and prayerful, even during extreme torture, but eventually she gave up her spirit and died. Her incorrupt body was exhumed in the 11Th century and moved to Constantinople and then to Catania. There has been a strong devotion to St. Agatha in both the Greek and Latin Church since her death.

This reading from the letter to the Hebrews has a great deal of practical advice for Christians.

  1. Let brotherly love continue. As we know, love is seeking the best for the other person without expecting anything in return. God wants us to shift our focus from ourselves to others. One of the litmus tests for growing in the spiritual life is that I begin to see Jesus in others, even people that I don’t know or who are not like me. Am I a person who truly loves my neighbor or do I seek my own interests?

2. Do not neglect hospitality. I love the image that we may have unknowingly entertained angels when we have shown someone hospitality. If we are all children of God the Father, we are all brothers and sisters in Christ. Do we really see Christ in each person? Do we judge them by the way they dress, speak or act? Do we quickly dismiss people by their outward appearance? Are our homes and our churches places of radical hospitality?

3. Be mindful of prisoners and the ill-treated.  We are all part of the body of Christ.  Do I show preferential treatment for those like me, or those who provide things for me?  Am I able to show the same love for the imprisoned and the ill-treated as I do for my friends and those close to me? Mother Teresa showed us the way to show compassion toward those that society discarded.

4. Let marriage be honored. Do I honor my marriage vows? Am I faithful with my mind, body, and soul to my spouse? Do I seek ways to grow in holiness with my spouse to help him/her get to heaven? Do I lay down my life for my spouse? We see in today’s Gospel that Herod did not respect the marriage of his brother Philip. His sins of adultery and lust led him to killing John the Baptist. Sin always leads to misery and sadness. If you have faltered in this area of marriage, God offers you mercy to begin anew. Confess your sins and return to His grace. His forgiveness is always greater than our sin.

5. Let your life be free from love of money. What role does money play in my life? Am I a slave to money and material things, or do I see money simply as a tool to provide the basics for my family and to help others? How much of my life is focused on making money? If we are filled with the love of money, we will have no room to love God and our neighbor. “I will never forsake you or abandon you.”

6. Imitate their faith. Pick out certain people in your life that have a close relationship with the Lord. These people may be living or dead. Imitate their holy way of life because they are imitating Jesus, who is “the same yesterday, today, and forever.” Who is my hero? Who do I pattern my life after? Which saint(s) would I like to imitate? May our lives mirror the lives of the saints, whose lives mirror the life of Jesus.

God bless you abundantly,

Fr. Enrique

Viernes 4o del Tiempo Ordinario (Memoria de Santa Águeda, virgen y mártir)

Hebreos 13, 1-8

Hermanos: Conserven entre ustedes el amor fraterno y no se olviden de practicar la hospitalidad, ya que por ella, algunos han hospedado ángeles sin saberlo. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes mismos estuvieran también con ellos en la cárcel. Piensen en los que son maltratados, pues también ustedes tienen un cuerpo que puede sufrir.

Que todos tengan gran respeto al matrimonio y lleven una vida conyugal irreprochable, porque a los que cometen fornicación y adulterio, Dios los habrá de juzgar.

Que no haya entre ustedes avidez de riquezas, sino que cada quien se contente con lo que tiene. Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré; por lo tanto, nosotros podemos decir con plena confianza: El Señor cuida de mí, ¿por qué les he de tener miedo a los hombres?

Acuérdense de sus pastores, que les predicaron la palabra de Dios. Consideren cómo terminaron su vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

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Hoy la Iglesia recuerda a Santa Águeda, que fue martirizada en el año 251 d.C. Era conocida por su extraordinaria belleza y provenía de una familia rica. Quinto la deseaba en matrimonio, pero ella se negó porque se había dedicado totalmente a Dios. Quinto la torturó para intentar que cambiara de opinión, pero nunca lo hizo. Águeda permaneció tranquila y en oración, incluso durante la tortura extrema, pero finalmente entregó su espíritu y murió. Su cuerpo incorrupto fue exhumado en el siglo XI y se trasladó a Constantinopla y luego a Catania. Ha habido una fuerte devoción a Santa Águeda tanto en la Iglesia griega como en la latina desde su muerte.

Esta lectura de la carta a los hebreos tiene una gran cantidad de consejos prácticos para los cristianos.

  1. Conserven entre ustedes el amor fraterno.  Como sabemos, el amor busca lo mejor para la otra persona sin esperar nada a cambio. Dios quiere que cambiemos nuestro enfoque de nosotros mismos a los demás. Una de las pruebas de fuego para crecer en la vida espiritual es que empiezo a ver a Jesús en los demás, incluso personas que no conozco o que no son como yo. ¿Soy una persona que realmente ama a mi prójimo o busco mis propios intereses?  

2. No se olviden de practicar la hospitalidad.  Me encanta la imagen que podemos hospedar ángeles sin saberlo. Si todos somos hijos de Dios Padre, todos somos hermanos y hermanas en Cristo. ¿Realmente vemos a Cristo en cada persona? ¿Los juzgamos por la forma en que se visten, hablan o actúan?  ¿Juzgamos rápidamente a la gente por su apariencia externa? ¿Nuestras casas y nuestras iglesias son lugares de hospitalidad radical?

3. Acuérdense de los que están presos y de los que son maltratados.  Todos somos parte del cuerpo de Cristo.  ¿Muestro un trato preferencial para aquellos que son como yo, o para aquellos que me proporcionan cosas?  ¿Soy capaz de demostrar el mismo amor por los encarcelados y los maltratados como lo hago por mis amigos y los que están cerca de mí? La Madre Teresa de Calcuta nos mostró el camino para mostrar compasión hacia aquellos que la sociedad deshechó.

4. Que todos tengan gran respeto al matrimonio.  ¿Honro mis votos matrimoniales?  ¿Soy fiel con mi mente, cuerpo y alma a mi pareja? ¿Busco maneras de crecer en santidad con mi cónyuge para ayudarlo a llegar al cielo?  ¿Entrego mi vida por mi pareja? Vemos en el Evangelio de hoy que Herodes no respetaba el matrimonio de su hermano Felipe. Sus pecados de adulterio y lujuria lo llevaron a matar a Juan el Bautista. El pecado siempre conduce a la miseria. Si han flaqueado en esta área del matrimonio, Dios les ofrece misericordia para comenzar de nuevo. Confiesa tus pecados y regresa a Su gracia. Su perdón es siempre mayor que nuestro pecado.

5. Deja que tu vida esté libre de amor al dinero.  ¿Qué papel juega el dinero en mi vida?  ¿Soy un esclavo del dinero y de las cosas materiales, o veo el dinero simplemente como una herramienta para proporcionar lo básico para mi familia y para ayudar a los demás?  ¿Cuánto de mi vida se centra en ganar dinero?  Si estamos llenos del amor al dinero, no tendremos espacio para amar a Dios y a nuestro prójimo. “Nunca te dejaré ni te abandonaré.”

6. Acuérdense de sus pastores e imiten su fe. Escoge a ciertas personas en tu vida que tengan una relación cercana con el Señor.  Estas personas pueden estar vivas o muertas.  Imiten su santo modo de vida porque están imitando a Jesús, que es “el mismo ayer, hoy y siempre.” ¿Quién es mi héroe?  ¿A quién imito en mi vida? ¿Cuál(es) santo(s) me gustaría(n) imitar? Que nuestra vida refleje la vida de los santos, cuyas vidas reflejan la vida de Jesús.

Dios los bendiga abundantemente,

P. Enrique Garcia

Wednesday of the 3rd Week of Ordinary Time (January 27, 2021)


Mark 4:1-20

On another occasion, Jesus began to teach by the sea.
A very large crowd gathered around him
so that he got into a boat on the sea and sat down.
And the whole crowd was beside the sea on land.
And he taught them at length in parables,
and in the course of his instruction he said to them,
“Hear this! A sower went out to sow.
And as he sowed, some seed fell on the path,
and the birds came and ate it up.
Other seed fell on rocky ground where it had little soil.
It sprang up at once because the soil was not deep.
And when the sun rose, it was scorched and it withered for lack of roots. 
Some seed fell among thorns, and the thorns grew up and choked it

and it produced no grain.
And some seed fell on rich soil and produced fruit.
It came up and grew and yielded thirty, sixty, and a hundredfold.”
He added, “Whoever has ears to hear ought to hear.”

And when he was alone,
those present along with the Twelve
questioned him about the parables.
He answered them,
“The mystery of the Kingdom of God has been granted to you.
But to those outside everything comes in parables, so that
they may look and see but not perceive,
and hear and listen but not understand,
in order that they may not be converted and be forgiven.

Jesus said to them, “Do you not understand this parable?
Then how will you understand any of the parables?
The sower sows the word.
These are the ones on the path where the word is sown.
As soon as they hear, Satan comes at once
and takes away the word sown in them.
And these are the ones sown on rocky ground who,
when they hear the word, receive it at once with joy.
But they have no roots; they last only for a time.
Then when tribulation or persecution comes because of the word,
they quickly fall away.
Those sown among thorns are another sort.
They are the people who hear the word,
but worldly anxiety, the lure of riches,
and the craving for other things intrude and choke the word,
and it bears no fruit.
But those sown on rich soil are the ones who hear the word and accept it and bear fruit thirty and sixty and a hundredfold.”

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Develop your talent, offer it creatively and you’ll see what happens!

Every time I read the Scriptures I ask myself the question, “What can I learn about God and what can I learn about myself?”

In the first reading from the book of Hebrews (10:11-18), the author tells us that God wants to establish a covenant with us through His Son Jesus Christ by placing His law in our minds and hearts. A covenant is much stronger than a contract. I recently saw this comparison between a contact and covenant:

Contract                        

1)    Legal document overseen by the state.

2)    Based upon mistrust between two people.

3)    Embedded with “opt-out” clauses.

4)    Based on what am I getting out of this agreement (selfish motive).

Covenant

1)    Sacred, moral agreement overseen by God.

2)    Based upon trust between one or more people and God.

3)    Intended to be permanent.

4)    Based on what I am giving to the other person (sacrificial, selfless motive).

By offering His blood on the cross, God said to us through Jesus, “their sins and their evildoing I will remember no more.” He offered us the forgiveness of our sins. God has done His part in this covenantal relationship with us. What is my response to this incredible offer?

What can we learn about God from this parable of the sower in the Gospel today?  We see how lavishly God sows His Word.  He is not stingy with His grace, mercy and love. He showers this love on the good and bad.  It is our readiness to receive, that determines whether God’s Word will take root in our hearts.

For example, the grace is objectively present in every Sacrament, but our disposition to receive the grace determines how the Sacrament affects us.  If I am living in sin and do not have faith, the Sacraments will not work like magic bullets. God can work in amazing ways, like He did in my family when we reached out to God and changed our lives. If we have faith and are living in God’s grace, the Sacraments can transform us into the image of Jesus. Once again, we learn that God is always here and wants to be in a loving relationship with us.  We choose, through the gift of our free will, whether we want to receive this abundant gift.

What can we learn about ourselves from these readings?  Despite God’s abundant and abiding love and grace, we use our freedom to sin.  We often choose created things over the Creator of the universe.  God created us with a God-shaped void in our souls that only He can fill. We try to fill this void with created things and they always leave us empty.  We also learn that when we receive God’s gifts with faith and an open heart, the harvest can be amazing.

Do I believe that God wants to be a loving Father to me?

Do I believe that Jesus died on the cross to establish an everlasting covenant with me?

Am I doing my part to keep this covenant relationship with God?

What have I used to try to fill the God-shaped void in my soul?

May you have a good day filled with God’s presence in your lives!

Read the Bible, trust in God’s infinite mercy and your life will be transformed!

Your Servant and Friend in Christ and St. Mary of Guadalupe

Father Enrique GARCIA-ELIZALDE

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Miércoles de la 3ra Semana del Tiempo Ordinario (27 de enero de 2021)

Marcos 4:1-20

Marcos 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía:

“Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se arrepientan y sean perdonados”.

Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra.

‘Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.

‘Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.

‘Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.

Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.

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¡Desarrolla tu talento, ofrécelo creativamente y verás lo que sucede!

Cada vez que leo las Escrituras me hago la siguiente pregunta: “¿Qué puedo aprender sobre Dios y qué puedo aprender sobre mí?”
 
En la primera lectura del libro de Hebreos (10, 11-18), el autor nos dice que Dios quiere establecer un pacto con nosotros a través de Su Hijo Jesucristo al poner Su ley en nuestras mentes y corazones. Un pacto es mucho más fuerte que un contrato. Recientemente vi esta comparación entre un contrato y un pacto:

Contrato:

  1. Documento Legal supervisado por el estado.
  2.  Basado en la desconfianza entre dos personas.
  3. Incorporado con cláusulas de “exclusión voluntaria”.
  4. Basado en lo que estoy obteniendo de este acuerdo (motivo egoísta).

Pacto o Alianza:

  1. Acuerdo moral sagrado supervisado por Dios.
  2.  Basado en la confianza entre una o más personas y Dios.
  3. Destinado a ser permanente.
  4. Basado en lo que le estoy dando a la otra persona (motivo de sacrificio desinteresado).  

Al ofrecer Su sangre en la cruz, Dios nos dijo a través de Jesús: “No me volveré a recordar sus pecados y su maldad”. Nos ofreció el perdón de nuestros pecados. Dios ha hecho Su parte en esta relación de pacto con nosotros. ¿Cuál es mi respuesta a esta oferta increíble?

¿Qué podemos aprender acerca de Dios a partir de esta parábola del sembrador en el Evangelio de hoy? Vemos cómo Dios siembra abundantemente Su Palabra. Él no es mezquino con su gracia, misericordia y amor. Él derrama este amor sobre los buenos y los malos. Es nuestra disposición a recibir lo que determina si la Palabra de Dios echará raíces en nuestros corazones.

Por ejemplo, la gracia está presente objetivamente en cada Sacramento, pero nuestra disposición a recibir la gracia determina cómo nos transforma el Sacramento. Si estoy viviendo en pecado y no tengo fe, los Sacramentos no son balas mágicas. Dios puede trabajar de maneras asombrosas, como lo hizo en mi familia cuando nos acercamos a Dios y cambio nuestras vidas. Si tenemos fe y estamos viviendo en la gracia de Dios, los Sacramentos pueden transformarnos en la imagen de Jesús. Una vez más, aprendemos que Dios siempre está ahí y quiere tener una relación amorosa con nosotros. Nosotros elegimos, a través del don de nuestro libre albedrío, si queremos recibir este abundante regalo.

¿Qué podemos aprender acerca de nosotros mismos a partir de estas lecturas? A pesar del amor y la gracia abundantes y permanentes de Dios, usamos nuestra libertad para pecar. A menudo elegimos las cosas creadas en lugar del Creador del universo. Dios nos creó con un vacío en nuestras almas que solo Él lo puede llenar. Tratamos de llenar este vacío con cosas creadas y siempre nos dejan vacíos. También aprendemos que cuando recibimos los dones de Dios con fe y un corazón abierto, la cosecha puede ser asombrosa. 

¿Creo que Dios quiere ser un Padre amoroso para mí?
¿Creo que Jesús murió en la cruz para establecer conmigo un pacto eterno?
¿Estoy poniendo de mi parte para mantener esta relación de pacto con Dios?
¿Qué he usado para tratar de llenar el vacío en forma de Dios en mi alma?

¡Lee la Biblia, confía en la infinita Misericordia de Dios y tu vida se transformará!

Su servidor y amigo en Santa Maria de Guadalupe

Padre Enrique GARCIA-ELIZALDE

Memoria de Santa Inés, Virgen y Mártir (21 de enero de 2021)

HEBREOS 7:25—8:6

Hermanos: Durante la antigua alianza hubo muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer en su oficio. En cambio, Jesucristo tiene un sacerdocio eterno, porque él permanece para siempre. De ahí que sea capaz de salvar, para siempre, a los que por su medio se acercan a Dios, ya que vive eternamente para interceder por nosotros.

Ciertamente que un sumo sacerdote como éste era el que nos convenía: santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos; que no necesita, como los demás sacerdotes, ofrecer diariamente víctimas, primero por sus pecados y después por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque los sacerdotes constituidos por la ley eran hombres llenos de fragilidades; pero el sacerdote constituido por las palabras del juramento posterior a la ley, es el Hijo eternamente perfecto.

Ahora bien, lo más importante de lo que estamos diciendo es que tenemos en Jesús a un sumo sacerdote tan excelente, que está sentado a la derecha del trono de Dios en el cielo, como ministro del santuario y del verdadero tabernáculo, levantado por el Señor y no por los hombres.

Todo sumo sacerdote es nombrado para que ofrezca dones y sacrificios; por eso era también indispensable que él tuviera algo que ofrecer. Si él se hubiera quedado en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrecieran los dones prescritos por la ley. Pero éstos son ministros de un culto que es figura y sombra del culto celestial, según lo reveló Dios a Moisés, cuando le mandó que construyera el tabernáculo: Mira, le dijo, lo harás todo según el modelo que te mostré en el monte. En cambio, el ministerio de Cristo es tanto más excelente, cuanto que él es el mediador de una mejor alianza, fundada en mejores promesas.

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¡Desarrolla tu talento, ofrécelo creativamente y verás lo que sucede!

Hoy la iglesia recuerda a Santa Inés que fue martirizada a los 13 años en el año 304 d. C. Cuando rechazó a un joven, este la entregó a las autoridades romanas. Fue torturada y martirizada públicamente. Es patrona de la castidad, de los novios, los jardineros, las niñas Scouts, las víctimas de violación, las vírgenes, las jovencitas y la Congregación de las Hermanas de Santa Inés, entre otros. Ella aparece en la primera Plegaria de la Consagración Eucarística del Misal Romano.

Hoy en la carta a los Hebreos continuamos leyendo sobre el don del sacerdocio, el sacerdocio de Jesucristo en particular. Porque Jesús es “santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos,” Él es diferente a cualquier otro sacerdote, quien está lleno de pecado.  Los sacerdotes del Antiguo Testamento tenían  que “ofrecer diariamente sacrificio, primero por sus pecados y después por los del pueblo”. Jesús es sin pecado y por lo tanto sólo tuvo que ofrecer el sacrificio “una vez para siempre” para el perdón de los pecados por el mundo.

Cuando nosotros los sacerdotes de hoy celebramos la Misa, estamos actuando en la persona de Jesucristo, el Sumo Sacerdote. No es el padre Enrique quien ofrece la Misa, sino que es verdaderamente Jesucristo quien es el Sacerdote y la Víctima. Jesús se ofreció a sí mismo una vez en la cruz y regresamos a ese momento del Calvario cada vez que celebramos Misa. Afortunadamente, la eficacia de los Sacramentos no depende de la santidad del sacerdote. A pesar de nuestra pecaminosidad, La Misa es eficaz porque Jesús obra a través del sacerdocio.

El día en que fui ordenado sacerdote, me conformé de manera especial a la persona de Jesucristo. Todavía soy un pecador, pero a través de la ordenación puedo ofrecer el sacrificio de Jesús en primera persona. Cuando bautizo a un niño, es Jesús quien está bautizando. Cuando yo unjo a una persona enferma, es Jesús quien unge al enfermo. Cuando absuelvo a alguien de sus pecados, es Jesús quien está absolviendo sus pecados.

Recientemente alguien me preguntó: “¿Qué sientes cuando estás celebrando Misa?” Me siento humilde hasta los pies poder actuar en la persona de Jesucristo. Mientras rezo la oración Eucarística, me imagino en la Última Cena y en el Calvario. Me imagino lo que Jesús estaba experimentando mientras Él se ofreció a Sí mismo para el perdón de nuestros pecados. Para mí es un momento increíblemente íntimo como siento el amor de Dios por mí personalmente y por el pueblo de Dios a través de mí.

Cuando estoy escuchando confesiones, me imagino a Jesús perdonando los pecados de la mujer sorprendida en adulterio sin juzgar ni condenar. Me imagino el gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente de sus pecados. Y de hecho siento el amor y la misericordia de Dios recorrer mi cuerpo hacia el penitente que confiesa sus pecados. ¡Qué privilegio tan increíble!

En el seminario a veces temía si podría o no hacer las cosas que hacen los sacerdotes. Mi temor vino de la idea de que tenía que hacerlo yo mismo. Yo era demasiado egoísta. Lo que he llegado a entender es que el sacerdocio no es sobre mí en absoluto. Sí, traigo los dones y talentos que Dios me ha dado al sacerdocio. Pero al final confío en el poder de Jesús obrando a través del sacerdocio cada vez que hago algo en Su nombre. Me ha quitado la presión y me ha ayudado a confiar totalmente en Él. Yo trato de desaparecer para que las personas encuentren a Jesús a través de mí.

¿Creo que Jesús puede actuar a través de los sacerdotes hoy en día?

Cuando voy a Misa, ¿me imagino yendo a la Última Cena y al Calvario?

¿Creo que estoy confesándole mis pecados directamente a Jesús cuando voy a un sacerdote?

¡Qué tengan un buen día lleno de la presencia de Dios en sus vidas!

¡Lee la Biblia, confía en la infinita misericordia de Dios y tu vida se transformará!

Su Servidor y Amigo en Cristo y Santa María de Guadalupe

Padre Enrique GARCIA-ELIZALDE

Memorial of Saint Agnes, Virgin and Martyr (January 21, 2021)

HEBREWS 7:25—8:6

Jesus is always able to save those who approach God through him,
since he lives forever to make intercession for them.

It was fitting that we should have such a high priest: 
holy, innocent, undefiled, separated from sinners, 
higher than the heavens.
He has no need, as did the high priests, 
to offer sacrifice day after day,
first for his own sins and then for those of the people; 
he did that once for all when he offered himself.
For the law appoints men subject to weakness to be high priests, 
but the word of the oath, which was taken after the law, 
appoints a son, who has been made perfect forever.

The main point of what has been said is this: 
we have such a high priest, 
who has taken his seat at the right hand of the throne
of the Majesty in heaven, a minister of the sanctuary 
and of the true tabernacle that the Lord, not man, set up.
Now every high priest is appointed to offer gifts and sacrifices; 
thus the necessity for this one also to have something to offer.
If then he were on earth, he would not be a priest, 
since there are those who offer gifts according to the law.
They worship in a copy and shadow of the heavenly sanctuary,
as Moses was warned when he was about to erect the tabernacle.
For God says, “See that you make everything 
according to the pattern shown you on the mountain.”
Now he has obtained so much more excellent a ministry 
as he is mediator of a better covenant, 
enacted on better promises.

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Develop your talent, offer it creatively and you’ll see what happens in your life!

Today the Church remembers St. Agnes who was martyred at the age of 13 in the year 304 A.D. When she spurned the attention of a young man, he turned her over to the Roman authorities. She was tortured and martyred publicly. She is the patron saint for chastity, engaged couples, gardeners, Girl Scouts, rape victims, virgins, young girls, and the Congregation of the Sisters of Saint Agnes, among others. She is listed in the First Consecration Eucharistic Prayer in the Roman Missal.

Today in the letter to the Hebrews we continue to read about the gift of the priesthood, particularly the priesthood of Jesus Christ.  Because Jesus is “holy, innocent, undefiled, separated from sinners, higher than the heavens,” He is different from every other priest, who is sinful. The priests of the Old Testament had “to offer sacrifice day after day, first for his own sins and then for those of the people.” Jesus is sinless and therefore only had to offer the sacrifice “once for all” for the forgiveness of sins for the world.

When we priests today celebrate Mass, we are acting in the person of Jesus Christ, the High Priest.  It is not Fr. Enrique who offers the Mass, but it is truly Jesus Christ who is the Priest and the Victim.  Jesus offered Himself one time on the cross and we return to that moment at Calvary every time we celebrate Mass.  Fortunately, the efficacy of the Sacraments does not depend on the holiness of the priest. Despite our sinfulness, the Mass is effective because Jesus is working through the priesthood.

The day I was ordained a priest, I was conformed in a special way to the person of Jesus Christ.  I am still a sinner, but through ordination I am able to offer the sacrifice of Jesus in first person.  When I baptize a child, it is Jesus who is baptizing.  When I anoint a sick person, it is Jesus who anoints the sick person.  When I absolve someone from their sins, it is Jesus who is absolving their sins.

Someone recently asked me, “What do you feel when you are celebrating Mass?”  I am humbled to my toes to be able to act in the person of Jesus Christ.  As I am praying the Eucharistic prayer, I imagine myself at the Last Supper and at Calvary.  I imagine what Jesus was experiencing as He offered Himself for the forgiveness of our sins.  It is an incredibly intimate moment for me as I feel the love of God for me personally and for the people of God through me.

When I am hearing confessions, I imagine Jesus forgiving the sins of the woman caught in adultery without judgment or condemnation.  I imagine the joy in heaven over a sinner who repents from their sins.  And I actually feel the love and mercy of God course through my body toward the penitent who is confessing his/her sins.  What an incredible privilege it is!

In the seminary I sometimes feared whether I could do the things that priests do.  My fear came from the thought that I had to do it myself.  I was too self-reliant.  What I have come to understand is that the priesthood is not about me at all.  Yes, I bring the gifts and talents that God has given me to the priesthood.  But ultimately, I trust in the power of Jesus working through the priesthood every time I do something in His name.  It has taken the pressure off me and helped me to rely totally on Him. I try to disappear so that people can encounter Jesus through me.

Do I believe that Jesus can act through priests today?

When I go to Mass do I imagine myself going to the Last Supper and to Calvary?

Do I believe that I am confessing my sins directly to Jesus when I go to a priest?

You have a blessed day and peace in your heart!

Read the Bible, trust in God’s mercy and your life will be transformed!

In Christ and in St. Mary of Guadalupe

Fr. Enrique GARCIA-ELIZALDE

Wednesday of the 2nd Week of Ordinary Time (January 20, 2021)

Heb 7, 1-3. 15-17

Brethren: Melchizedek, king of Salem and priest of the most high God, went out to meet Abraham, when Abraham returned from defeating the kings, and blessed him. Abraham then gave him one-tenth of all the loot.

The name Melchizedek, means king of justice and the title king of Salem, means king of peace. Neither his father nor his mother is mentioned, and he appears without ancestors. Nor is the beginning or end of his life found. He is the figure of the Son of God, and like him, he remains a priest forever.

Indeed, like Melchizedek, Jesus Christ has been made a priest, by virtue of his own indestructible life and not by law, which pointed out that priests should be of the tribe of Levi. The very word of God attests to it, when it says: You are a priest forever, as Melchizedek.

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Develop your talent, offer it creatively and you’ll see what happens in your life!

Who is this mysterious figure Melchizedek that we read about in Hebrews and the Psalms? He appears in Genesis 14:18 after Abraham wins a great military battle. Melchizedek is the King of Salem and “a priest of God most high”. His name means “my king is righteousness” and Salem means “peace”. Melchizedek met Abraham with gifts of bread and wine and blessed Abraham in the name of “God most high”.

Even though Melchizedek was technically a pagan priest, he recognized the one true God of the Israelites. Abraham gave Melchizedek one tenth of the spoils he returned with after the battle. Melchizedek then disappears from the story, so he is often referred to as “without father, mother, or ancestry, without beginning of days or end of life, made thus to resemble the Son of God, he remains a priest forever.”

Melchizedek is mentioned again in Psalm 110:4, “The Lord has sworn, and he will not repent: ‘You are a priest forever, according to the order of Melchizedek.'” This psalm is known as a “Messianic psalm,” referring to Jesus as King, Priest and Conqueror.

Aaron and his descendants from the House of Levi were priests because of their family ancestry. Christ, like Melchizedek, is a priest chosen by God, not based on being born in a line of priests. The same is true for priests today.  We are chosen by God to be his priests, not because our fathers and grandfathers were priests. We are priests in the order of Melchizedek.

The fact that Abraham gave tithes to Melchizedek foretold that there would be a priesthood greater than the one from his lineage. Abraham was the father of Isaac, who was the father of Jacob. One of Jacob’s sons was Levi, which is where the order of priests came in the Old Testament. The Levitical priesthood was replaced ultimately by Jesus Christ, the High Priest, who has handed on His priesthood to the apostles and all those He has called and have been ordained through apostolic succession over the last 2000+ years.

It is not a coincidence that Melchizedek offered bread and wine to Abraham, the same elements Jesus used at the Last Supper, and the same elements we offer at every Mass. The author of Hebrews is trying to tell us that the priesthood of Jesus Christ will overshadow the Levitical priesthood and it will last forever.

Priests offer sacrifices on behalf of the people. Prior to Jesus, priests offered sacrifices also for themselves, for they were sinners too. Jesus, being the perfect union of divinity and humanity without, offered the one sacrifice for all time, His own body and blood. This is the new covenant that lasts forever. Since Christ’s sacrifice on the cross, priests have offered that one sacrifice that Jesus offered for the salvation of the world.

When you hear about Melchizedek, think of Jesus as the King of Righteousness and the Prince of Peace. He came to save the world from its slavery to sin and to bring about a new order of sacrifice. We give Him thanks for His great love, that He would die on the cross to save us from our sins. Even though we are sinners, Jesus gave His very last drop of blood for us.

What is my response to Jesus’s sacrifice on the cross?

 Do I see the beauty of the Mass, as it dates back to the Last Supper?

Am I living out my common priesthood by offering prayer and sacrifice for others in the name of Jesus?

You have a blessed day and peace in your heart!

Read the Bible, trust in God’s mercy and your life will be transformed!

In Christ and in St. Mary of Guadalupe

Fr. Enrique GARCIA-ELIZALDE

Spanish Translation

Miércoles de la II Semana del Tiempo Ordinario (20 de enero de 2021)

Hebreos 7, 1-3. 15-17

Hermanos: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham, cuando Abraham regresó de derrotar a los reyes, y lo bendijo. Entonces Abraham le dio una décima parte de todo el botín. El nombre Melquisedec, significa rey de justicia y el título de rey de Salem, significa rey de paz. No se menciona a su padre ni a su madre, y aparece sin antepasados. Tampoco se encuentra el principio o el final de su vida. Es la figura del Hijo de Dios y, como él, sigue siendo sacerdote para siempre. De hecho, como Melquisedec, Jesucristo ha sido hecho sacerdote, en virtud de su propia vida indestructible y no por la ley, que señalaba que los sacerdotes debían ser de la tribu de Leví. La misma palabra de Dios lo atestigua, cuando dice: Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec.

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¿Quién es esta misteriosa figura de Melquisedec sobre la que leemos en la carta a los Hebreos y los Salmos? Aparece en Génesis 14,18 después de que Abraham gana una gran batalla militar. Melquisedec es el Rey de Salem y “sacerdote del Dios Altísimo”. Su nombre significa “mi rey es justicia” y Salem significa “paz”. Melquisedec recibió a Abraham con regalos de pan y vino y bendijo a Abraham en el nombre del “Dios Altísimo”.

Aunque Melquisedec era técnicamente un sacerdote pagano, reconoció al único Dios verdadero de los israelitas. Abraham le dio a Melquisedec el diezmo (una décima parte) del botín con el que regresó después de la batalla. Melquisedec luego desaparece de la historia, por lo que a menudo se le llama “sin padre, sin madre o sin ascendencia, sin comienzo de días ni final de vida, de hecho se  parece al Hijo de Dios, sigue siendo sacerdote para siempre”.

 Melquisedec se menciona nuevamente en el Salmo 110, 4, “El Señor ha jurado, y no se arrepentirá: ‘Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec'”. Este salmo se conoce como un “Salmo mesiánico”, refiriéndose a Jesús como Rey, Sacerdote y Conquistador.

Aarón y sus descendientes de la casa de Leví eran sacerdotes debido a su ascendencia familiar. Cristo, como Melquisedec, es un sacerdote elegido por Dios, no por haber nacido en una línea de sacerdotes. Lo mismo ocurre con los sacerdotes de hoy. Somos elegidos por Dios para ser sus sacerdotes, no porque nuestros padres y abuelos fueran sacerdotes. Somos sacerdotes según el orden de Melquisedec.

El hecho de que Abraham le dio el diezmo a Melquisedec predijo que habría un sacerdocio mayor que el de su linaje. Abraham fue el padre de Isaac, quien fue el padre de Jacob. Uno de los hijos de Jacob fue Leví, que es de donde vino la orden de los sacerdotes del Antiguo Testamento. El sacerdocio levítico fue reemplazado finalmente por Jesucristo, el Sumo Sacerdote, quien ha entregado Su sacerdocio a los apóstoles y a todos aquellos a quienes Él ha llamado y han sido ordenados mediante sucesión apostólica durante los últimos 2000 años.

No es una coincidencia que Melquisedec ofreciera pan y vino a Abraham, los mismos elementos que Jesús usó en la Última Cena, y los mismos elementos que ofrecemos en cada Misa. El autor de la carta a los Hebreos está tratando de decirnos que el sacerdocio de Jesucristo eclipsa el sacerdocio levítico y durará para siempre.

Los sacerdotes ofrecen sacrificios en nombre del pueblo. Antes de Jesús, los sacerdotes también ofrecían sacrificios por sí mismos, porque también eran pecadores. Jesús, siendo la unión perfecta de la divinidad y la humanidad externa, ofreció el único sacrificio para siempre, Su propio cuerpo y sangre. Esta es la nueva alianza que dura para siempre. Desde el sacrificio de Cristo en la cruz, los sacerdotes han ofrecido ese único sacrificio que Jesús ofreció por la salvación del mundo.

Cuando escuche acerca de Melquisedec, piense en Jesús como el Rey de Justicia y el Príncipe de Paz. Vino para salvar al mundo de la esclavitud del pecado y para establecer un nuevo orden de sacrificio. Le damos gracias por su gran amor, que murió en la cruz para salvarnos de nuestros pecados. Aunque somos pecadores, Jesús dio Su última gota de sangre por nosotros.

 ¿Cuál es mi respuesta al sacrificio de Jesús en la cruz?

¿Veo la belleza de la Misa, ya que se remonta a la Última Cena?

¿Estoy viviendo mi sacerdocio común al ofrecer mi oración y mis sacrificios por otros en el nombre de Jesús?

¡Que tengas un buen día y paz en tu corazón!

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

En Cristo y en Santa María de Guadalupe

 P. Enrique GARCÍA-ELIZALDE

Solemnity of the Epiphany of the Lord (January 3, 2021)

MATTHEW 2:1-12

When Jesus was born in Bethlehem of Judea,
in the days of King Herod, 
behold, magi from the east arrived in Jerusalem, saying, 
“Where is the newborn king of the Jews?
We saw his star at its rising
and have come to do him homage.”
When King Herod heard this,
he was greatly troubled, 
and all Jerusalem with him.
Assembling all the chief priests and the scribes of the people, 
He inquired of them where the Christ was to be born.
They said to him, “In Bethlehem of Judea, 
for thus it has been written through the prophet:
And you, Bethlehem, land of Judah,
are by no means least among the rulers of Judah;
since from you shall come a ruler,
who is to shepherd my people Israel.”
Then Herod called the magi secretly 
and ascertained from them the time of the star’s appearance.
He sent them to Bethlehem and said, 
“Go and search diligently for the child.
When you have found him, bring me word, 
that I too may go and do him homage.”
After their audience with the king they set out.
And behold, the star that they had seen at its rising preceded them, 
until it came and stopped over the place where the child was.
They were overjoyed at seeing the star, 
and on entering the house
they saw the child with Mary his mother.
They prostrated themselves and did him homage.
Then they opened their treasures 
and offered him gifts of gold, frankincense, and myrrh.
And having been warned in a dream not to return to Herod, 
they departed for their country by another way.

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Today the Church celebrates the Epiphany. Officially, Epiphany falls on January 6, twelve days after Christmas, but the Church moves it to the nearest Sunday so that more people will take part in this important celebration. The word “epiphany” means “a moment of sudden revelation or insight”. We often say, “I had an epiphany!” Jesus was consistently revealing Himself as the Son of God throughout His life on earth, so we celebrate this Epiphany with the magi as the first of many epiphanies.

We have heard the story of the magi many times and we can lose the significance of their arrival in Bethlehem. They’re pagans, but they came “to do him homage” and they bring Him their best gifts. This was not a normal occurrence at all. They had been studying the prophecies and everything pointed to this child in Bethlehem as their fulfillment.

King Herod was not the only one that was “greatly troubled” by the birth of Jesus. Scripture says that “all Jerusalem” was concerned as well. Was this child a threat to everyone? There was good reason for everyone to take notice of this child, for He was the author of creation and would change human history forever. Only those who are focused on themselves see Jesus as a threat. For others, He is the answer to our prayers.

Herod sent the magi to do homage to this newborn baby, but secretly he wanted to find the boy and kill him. This little baby posed a great threat to Herod’s power. If only Herod knew to worship the child rather than try to kill Him, Jesus would have made Herod a better king. The star led the magi to Jesus, Mary and Joseph. “They prostrated themselves and did him homage,” offering him their most precious treasures of gold (for a king), frankincense (for God) and myrrh (for one who was going to die). They did not return to Herod as he demanded, but we were warned in a dream to return to their country another way.

What can we learn from this story?

1) The magi were actively looking for the star, and when they saw it, they traveled a long distance to see Jesus. Some people make great sacrifices to worship the Lord. Some people will wake up at 4am to go golfing, but have a difficult time waking up for an 11am Mass. Am I willing to wake up early to pray or go to church? Think in one of your goals will be to pray for an hour each day. If that is too much, start somewhere and begin to increase. Can you commit to making sacrifices to worship Jesus every day? Are we aware of the times that we encounter Jesus in others, in the Eucharist, in nature and other ways throughout the day?

2) The kings offered Jesus their most precious gifts. We can offer to Jesus our time, talent and treasure. God has given us many talents such as cooking, playing sports well, singing, playing an instrument like the piano, being helpful, friendly, teaching others, or being patient with the children. How am I going to offer the talents that God has given me to build His kingdom here on earth? Do I put my talents at the service of His Church? Do I bring to Jesus my finest gifts, especially the gift of myself with all my time, talent, and treasure? We can offer Jesus more time in prayer, visit the Blessed Sacrament, go to Mass more often, read the Bible, read a good spiritual book, or do some of the spiritual or corporal works of mercy. Do I hold anything back from Jesus? Do I trust the Lord enough to offer everything to Him? Do I measure out carefully what I give to the Lord or do I surrender everything to Him?  St. Paul is a great example for us. He received freely from the Lord and freely he preached the Gospel, offering everything back to the Lord and His people. St. John Paul II was an athlete, a philosopher, a playwright, and he offered everything to the Lord and changed the world. The saints are sinners like you and me who offered to Jesus everything that Jesus had already given to them. I believe that every good thing can be traced back to the generosity of God. What good things do you have that cannot be traced back to the generosity of God to you?

3) The kings went back by a different route after meeting Jesus. When we meet Jesus our hearts are changed forever and we will never be the same. We should reflect on whether our thoughts, desires, actions, friendships, deeds, and motivations bring us closer to Jesus o should we return this year on a different path to grow in holiness. Have I allowed the Lord to completely transform my life?  Have I encountered Jesus personally in my life?  Have I gone back to my old way of life after meeting Jesus?  Has my life been changed?  Have I allowed the Lord to completely transform my life?

Let us make Jesus our top priority of 2021. Let us seek Him with our hearts. Let us worship Him freely. Let us offer to Him our very best gifts. I guarantee you will never regret any of these things.

You have a blessed weekend and peace in your heart!

Read the Bible, trust in God’s mercy and your life will be transformed!

In Christ and in St. Mary of Guadalupe

Fr. Enrique GARCIA

Solemnidad de la epifanía del Señor (3 de Enero de 2020)


MATEO 2:1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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¡Desarrolla tu talento, ofrécelo creativamente y verás lo que pasa en tu vida!

Hoy la Iglesia celebra la Epifanía. Oficialmente, la Epifanía cae el 6 de enero, doce días después de Navidad, pero la Iglesia la traslada al domingo más cercano para que más personas participen en esta importante celebración. La palabra “epifanía” significa “un momento de revelación o perspicacia repentina”. A menudo decimos: “¡Tuve una epifanía!” Jesús se estaba revelando constantemente como el Hijo de Dios a lo largo de Su vida en la tierra, por lo que celebramos esta Epifanía con los magos como el primero de muchas epifanías.

Hemos escuchado la historia de los magos muchas veces y podemos perder el significado de su llegada a Belén. Son paganos, pero vinieron “a rendirle homenaje” y a traerle sus mejores regalos. Esto no fue un hecho normal en absoluto. Ellos habían estado estudiando las profecías y todo apuntaba a este niño de Belén como su cumplimiento.

El rey Herodes no fue el único que estaba “muy turbado” por el nacimiento de Jesús. La Escritura dice que “toda Jerusalén” también estaba turbada. ¿Era este niño una amenaza para todos? Había una buena razón para que todos tomaran nota de este niño, porque Él era el autor de la creación y cambiaría la historia de la humanidad para siempre.  Sólo aquellos que están enfocados en sí mismos ven a Jesús como una amenaza. Para otros, Él es la respuesta a nuestras oraciones.

Herodes envió a los magos a rendir homenaje a este bebé recién nacido, pero en secreto quería encontrar al niño y matarlo. Este pequeño bebé representaba una gran amenaza para el poder de Herodes. Si solo Herodes supiera adorar al niño en lugar de tratar de matarlo, Jesús habría hecho de Herodes un rey mejor. La estrella llevó a los magos a Jesús, María y José. “Se postraron y le rindieron homenaje”, ofreciéndole sus tesoros más preciados de oro (para un rey), incienso (para Dios) y mirra (porque iba a sufrir y a morir). No regresaron a donde estaba Herodes como él exigió, pero les advirtieron en un sueño que regresáramos a su país por otro camino.

¿Qué podemos aprender de esta historia?

1) Los magos buscaban activamente la estrella, y cuando la vieron, viajaron una gran distancia para ver a Jesús. Algunas personas hacen grandes sacrificios para adorar al Señor. Algunas personas se despertarán a las 4 de la mañana para ir a jugar golf, pero tienen dificultades para despertarse para una misa de las 11 de la mañana. ¿Estoy dispuesto a levantarme temprano para orar o ir a la iglesia? Piensa que uno de tus propósitos de año nuevo sea rezar durante una hora cada día. Si eso es demasiado, comienza en algún punto y empieza a aumentar. ¿Puedes comprometerte a hacer sacrificios para adorar a Jesús todos los días? ¿Somos conscientes de los tiempos en que encontramos a Jesús en los demás, en la Eucaristía, en la naturaleza y en otros caminos a lo largo del día?

2) Los reyes ofrecieron a Jesús sus dones más preciados. Podemos ofrecer a Jesús nuestros talentos, tiempo y tesoro. Dios nos ha dado muchos talentos como el cocinar, jugar bien algún deporte, cantar, tocar algún instrumento como el piano, ser servicial, amigable, organizado, enseñar bien a los demás, ser paciente con los niños, etc. ¿Cómo voy a ofrecer los talentos que Dios me ha dado para construir su Reino aquí en la tierra? ¿Mis talentos los pongo al servicio de Su Iglesia?  ¿Le ofrezco a Jesús mis mejores dones, especialmente el don de mí mismo con todos mis talentos? Podemos ofrecerle más tiempo a Jesús en la oración, visitar el Santísimo Sacramento, ir más de seguido a Misa, leer la biblia o un buen libro espiritual, o hacer alguna de las obras espirituales o corporales de misericordia, etc. ¿Le oculto algo a Jesús? ¿Confío lo suficiente en el Señor para ofrecerle todo? ¿Mido cuidadosamente lo que doy al Señor o se le entrego todo a Él? San Pablo es un gran ejemplo para nosotros. Recibió gratuitamente del Señor y libremente predicó el Evangelio, ofreciendo todo de nuevo al Señor y a su pueblo. San Juan Pablo II fue un atleta, un filósofo, un dramaturgo, y ofreció todo al Señor y cambió el mundo. Los santos son pecadores como tú y yo que ofrecieron a Jesús todo lo que Dios les había dado. ¿Qué cosas buenas tienes que no las hayas recibido de Dios? La genta más feliz es la más generosa, la más tacana es menos.  

3)    Los reyes regresaron por un camino diferente después de conocer a Jesús. Cuando nos encontramos con Jesús, nuestros corazones cambian para siempre y nunca volveremos a ser iguales. Deberíamos de reflexionar sobre si nuestros pensamientos, deseos, acciones, amistades, obras y motivaciones nos acercan más a Jesús o deberíamos de regresar este año por diferente camino para crecer en santidad. ¿He permitido que el Señor transforme mi vida por completo?  ¿He encontrado personalmente a Jesús en mi vida?  ¿He vuelto a mi antigua forma de vida después de conocer a Jesús?  ¿Jesús ha cambiado mi vida?  ¿He permitido que el Señor transforme completamente mi vida?

Hagamos de Jesús nuestra máxima prioridad de este año 2021. Busquémoslo con todo nuestro corazón. Adorémoslo libremente. Ofrezcamos a Él nuestros mejores dones. Les garantizo que nunca se arrepentirán de ninguna de estas cosas.

¡Que tengan un fin de semana lleno de bendiciones y paz en su corazón!

¡Lea la Biblia, confíe en la misericordia de Dios y su vida se transformará!

En Cristo y Santa María de Guadalupe

P. Enrique García Elizalde

January 2, 2021 – Memorial of Saints Basil the Great and Gregory Nazianzen, Bishops and Doctors of the Church

1 John 2:22-28

Beloved:
Who is the liar?
Whoever denies that Jesus is the Christ.
Whoever denies the Father and the Son, this is the antichrist.
Anyone who denies the Son does not have the Father,
but whoever confesses the Son has the Father as well.

Let what you heard from the beginning remain in you.
If what you heard from the beginning remains in you,
then you will remain in the Son and in the Father.
And this is the promise that he made us: eternal life.
I write you these things about those who would deceive you.
As for you,
the anointing that you received from him remains in you,
so that you do not need anyone to teach you.
But his anointing teaches you about everything and is true and not false;
just as it taught you, remain in him.

And now, children, remain in him,
so that when he appears we may have confidence
and not be put to shame by him at his coming.

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Develop your talent, offer it creatively and you will see what happens in your life!

As we continue in this wonderful time of Christmas and the New Year, we have a sense of new beginnings all around us.  God gives us many new beginnings, chances to start over – a new year and the Sacrament of Reconciliation are two of them.  Let’s make 2021 the best year we’ve ever had spiritually and physically.

This language from the 1st letter of St. John can get a little confusing.  He keeps telling us to remain in Jesus.  What does he mean?

Jesus gave us the Eucharist, the bread of life to eat physically.  Jesus said to them, “Amen, amen, I say to you, unless you eat the flesh of the Son of Man and drink his blood, you do not have life within you.” (John 6:53) When we receive the Eucharist, we remain in Jesus in a physical and spiritual way.

There are other ways that we can remain in Jesus. Just like a tree that is planted near a never-ending water supply, we can plant ourselves by the living water of Jesus by investing time in prayer, especially praying with the Scriptures, receiving regularly the Sacraments of Eucharist and Reconciliation, studying the teaching of the faith, and being a part of a community of believers that inspire us to holiness. (see Acts 2:42) 

The more time we spend with someone, the better we get to know them.  In fact, we often take on characteristics of our friends and family when we spend a lot of time with them. Married couples start to talk alike, walk alike and think alike. Best friends do the same thing. That is what happens when we remain with Jesus in these different ways – we begin to look like Him, act like Him, talk like Him and love like Him.  That is amazing! St. Paul said, “Be imitators of me, as I am of Christ.” (1 Corinthians 11:1) St. Paul was so united with Jesus that he could confidently invite others to imitate him because he was imitating Christ.

The question is:  am I remaining/abiding in Christ these days?  Life can get very busy, but Covid has dramatically changed our lives. We have more time at home with our family. There are many ways that we can stay connected online to one another and to the Lord through prayer.

Before Covid, I would guess that 95% of the people were too busy. This quarantine may be a gift from God to reorder our lives. How can invest some time in prayer, study, community and the Sacraments?

With the dawn of a new year, I have resolved once again to spend a quiet Holy Hour every day with Jesus in prayer.  I intend to immerse myself in the Bible during this time, as well as just spend quiet time listening to His voice in my heart. I intend to journal for a few minutes at the end of this hour to record what the Lord is speaking to me. Each month I will read this journal as I prepare to go to spiritual direction.

Have you made a New Year’s resolutions? 

What do I need to do less of in 2021 (cell phone, TV, sweets, alcohol, shopping, games) to make room for Jesus? 

What do I need to do more of in 2021 (sleep, exercise, water, prayer, Scripture, Sacraments, study, service) to become a better disciple of Jesus?

I guarantee it will change your life if you give yourself to Jesus more each day.  Remain in Jesus and let Him transform your heart.

You have a blessed weekend full of blessings and peace in your heart!

Read the Bible, trust in God’s mercy and your life will be transformed!

In Christ and St. Mary of Guadalupe


Father Enrique García Elizalde

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Memoria de San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, Obispos y doctores de la Iglesia

1 Juan 2, 22-28

Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es Cristo? Ése es el anticristo, porque niega al Padre y al Hijo. Nadie que niegue al Hijo posee al Padre; pero quien reconoce al Hijo, posee también al Padre.

Que permanezca, pues, en ustedes lo que desde el principio han oído. Si permanece en ustedes lo que han oído desde el principio, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre. Ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Les he escrito esto, pensando en aquellos que tratan de inducirlos al error. Recuerden que la unción que de él han recibido, permanece en ustedes y no necesitan enseñanzas de nadie; esta unción, que es verdad y no mentira, los ilustra a través de todas las cosas; permanezcan, pues, en él, como la unción les enseña.

Así pues, hijos míos, permanezcan en él, para que, cuando él se manifieste, tengamos plena confianza y no nos veamos confundidos por él en el día de su venida.

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¡Desarrolla tu talento, ofrécelo de forma creativa y verás lo que pasa en tu vida!

A medida que continuamos en este maravilloso momento de la Navidad y el Año Nuevo, tenemos una sensación de nuevos comienzos a nuestro alrededor.  Dios nos da muchos nuevos comienzos, posibilidades de empezar de nuevo – un nuevo año y el Sacramento de la Reconciliación son dos de ellos.  Hagamos del 2021 el mejor año que hemos tenido espiritual y físicamente.

Este lenguaje de la primera carta de San Juan puede ser un poco confuso.  Nos sigue diciendo que permanezcamos en Jesús.  ¿Qué quiere decir?

Jesús nos dio la Eucaristía, el pan de vida para comer físicamente.  Jesús les dijo: “Amén, amén, yo les digo, a menos que coman la carne del Hijo del Hombre y beban su sangre, no tienen vida en ustedes.” (Juan 6,53) Cuando recibimos la Eucaristía, permanecemos en Jesús de una manera física y espiritual. 

Hay otras maneras en que podemos permanecer en Jesús. Al igual que un árbol que se planta cerca de un suministro interminable de agua, podemos plantarnos por el agua viva de Jesús invirtiendo tiempo en la oración, especialmente orando con las Escrituras, recibiendo regularmente los Sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, estudiando las enseñanzas de la fe, y siendo parte de una comunidad de creyentes que nos inspiran a la santidad. (véase Hechos 2, 42)

Cuanto más tiempo pasemos con alguien, mejor lo conoceremos.  De hecho, a menudo tomamos las características de nuestros amigos y familiares cuando pasamos mucho tiempo con ellos. Las parejas casadas empiezan a hablar por igual, caminar igual y pensar por igual. Los mejores amigos hacen lo mismo. Eso es lo que sucede cuando permanecemos con Jesús de estas maneras diferentes: comenzamos a parecernos a Él, a actuar como Él, a hablar como Él y a amar como Él.  ¡Eso es increíble! San Pablo dijo: “Sean imitadores de míos, como yo soy de Cristo.” (1 Corintios 11, 1) San Pablo estaba tan unido a Jesús que podía invitar con confianza a otros a imitarlo porque estaba imitando a Cristo.  

La pregunta es: ¿Estoy permaneciendo en Cristo en estos días?  La vida puede ser muy ocupada, pero el Covid ha cambiado drásticamente nuestras vidas. Tenemos más tiempo en casa con nuestra familia. Hay muchas maneras en que podemos permanecer conectados en línea unos con otros y con el Señor por medio de la oración.

Antes de Covid, supongo que el 95% de las personas estaban demasiado ocupadas. Esta cuarentena puede ser un regalo de Dios para reordenar nuestras vidas. ¿Cómo puedo invertir algún tiempo en la oración, el estudio, la comunidad y los Sacramentos?

Con el despertar de un nuevo año, he decidido una vez más pasar una Hora Santa en frente del Santísimo todos los días. Tengo la intención de sumergirme en la Biblia durante este tiempo, así como simplemente pasar tiempo en silencio escuchando Su voz en mi corazón. Tengo la intención de hacer un diario durante unos minutos al final de esta hora para registrar lo que el Señor me está hablando. Cada mes leeré este diario mientras me preparo para ir a la dirección espiritual.

¿Has hecho una resolución del Año Nuevo? 

¿Qué necesito evitar en 2021 (celular, TV, dulces, alcohol, compras, juegos) para hacer tiempo para Jesús? 

¿Qué debo hacer más en 2021 (dormir, ejercicio, tomar agua, oración, Escritura, Sacramentos, estudio, servicio) para llegar a ser un mejor discípulo de Jesús?

Les garantizo que cambiarán su vida si se entregan más a Jesús cada día. Permanezcan en Jesús y dejen que transforme su corazón.

Señor, conoces mi corazón y mi deseo de encontrar sabiduría, paz, alegría y sobre todo la felicidad. He tratado de encontrar todo ello en las cosas de este mundo, pero siempre me quedo vacío, buscando siempre algo más. Gracias por mostrarme que solo dejándome llevar por tu Santo Espíritu encontraré la verdadera felicidad. Ayúdame durante este nuevo año a buscar tu voluntad y entregar mi vida en tus manos.

¡Qué tengan un día lleno de bendiciones y de paz en su corazón!

¡Lean la Biblia, confíen en la misericordia de Dios y su vida se transformará!

En Cristo y Santa María de Guadalupe

P. Enrique GARCIA

   

30 de diciembre de 2020 (día sexto dentro de la Octava de Navidad)

1 Juan 2, 12-17

Les escribo a ustedes, hijitos, porque han sido perdonados sus pecados en el nombre de Jesús. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al demonio. Les he escrito a ustedes, hijitos, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al demonio.

No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo: las pasiones desordenadas del hombre, las curiosidades malsanas y la arrogancia del dinero, no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.

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¡Desarrolla tu talento, ofrécelo con creatividad y veras lo que sucede en tu vida!

Hace poco tiempo me llamó la atención cuando un joven de unos 22 años me detuvo después de la Misa y me dijo: “Padre, tu homilía fue muy relevante”. Por supuesto, eso me llamó la atención, así que le pregunté: “¿Algo que específicamente haya hablado a tu corazón?” Respondió: “Usted dijo que nada puede llenar con sus deseos más profundos. Eso me llamó la atención porque nunca he oído eso.” Me hizo pensar cómo el mundo trata de hacernos creer que nuestra felicidad se puede encontrar en el poder, el honor, el placer y la riqueza, los cuatro sustitutos de Dios.

Cuando tenía 17 años, me sentí llamado al sacerdocio y mi deseo de server a Dios y ayudar a Su pueblo a conocerlo, amarlo y servirlo. Mis amigos y algunos de mis maestros en la preparatoria me dijeron: “Vas a cometer un gran error porque tienes un gran potencial para ser un abogado exitoso. Si tu eres abogado vas aganar mucho dinero y tener una familia. Entonces serás feliz.”  Sin embargo, cuando yo vi la alegría y la paz en el rostro de mi párroco  cuando el servía a los demás, especialmente a la gente cuando tenía problemas o estaban pasando por momentos muy difíciles. Fue maravillos ver su alegría y felicidad. También, no vi en ninguno de mis maestros de derecho y jueces esa alegría. No tengo muchas cosas, pero tengo a mi familia en México y una gran familia espiritual y muchos amigos por todo el mundo. La alegria y felicidad que he experimentado como sacerdote ha excedido en mucho mis propias expectaciones.  

Ahora me doy cuenta de que la alegría no es producto de cosas materiales o circunstancias externas. La alegría viene de adentro al poner a Jesucristo en el centro de nuestras vidas. Uno puede experimentar alegría incluso en las circunstancias más difíciles o dolorosas. Jesús nunca dijo que seguirlo sería fácil. De hecho, Él dijo que debemos tomar nuestra cruz diariamente y seguirlo. Hay gozo y paz cuando llegamos a confiar completamente en Él y cuando compartimos su amor con los demás.

Al acercarnos a este nuevo año del 2021, escuchemos las palabras de San Juan:

“No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo: las pasiones desordenadas del hombre, las curiosidades malsanas y la arrogancia del dinero, no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.”

Centremos nuestras resoluciones de año nuevo en nuestras vidas espirituales.

¿Cómo puedo tener a Jesús como el centro de mi vida en el 2021?

¿Le he preguntado a Dios cuáles son Sus planes para mí en el 2021?

Señor, conoces mi corazón y mi deseo de encontrar paz y alegría. He tratado de encontrar paz y alegría en las cosas de este mundo, pero siempre me han dejado vacío, buscando siempre algo más. Gracias por mostrarme que solo al seguirte sin reservas encontraré verdadera alegría y paz. Ayúdame durante este nuevo año a buscar tu voluntad y entregar mi vida en tus manos.

¡Qué tengan un día lleno de bendiciones y de paz en su corazón!

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

En Cristo y Santa María de Guadalupe


Padre Enrique García Elizalde

December 30, 2020 (Day six within the octave of Christmas)

1 John 2:12-17

I am writing to you, children,
because your sins have been forgiven for his name’s sake.
I am writing to you, fathers,
because you know him who is from the beginning.
I am writing to you, young men,
because you have conquered the Evil One.
I write to you, children,
because you know the Father.
I write to you, fathers,
because you know him who is from the beginning.
I write to you, young men,
because you are strong and the word of God remains in you,
and you have conquered the Evil One.

Do not love the world or the things of the world.
If anyone loves the world, the love of the Father is not in him.
For all that is in the world,
sensual lust, enticement for the eyes, and a pretentious life,
is not from the Father but is from the world.
Yet the world and its enticement are passing away.
But whoever does the will of God remains forever.

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I was struck recently when a young man about 22 years old stopped me after Mass and said, “Father, your homily was very relevant.” Of course, that caught my attention, so I asked him, “Anything specifically speak to your heart?” He replied, “You said that nothing can fulfill your deepest desire. That struck me because I’ve never heard that.” It made me think how the world tries to make us believe that our happiness can be found in power, honor, pleasure, and wealth, the four substitutes for God.

When I was 17 years old, I felt called to the priesthood and my desire it was to serve the Lord and help His people to know Him, love Him, and serve Him. My friends and some of my teachers in high school told me: “you will make a big mistake because you have potential to be a good lawyer. If you be a lawyer you make a lot of money and you can have a family, so you will be happy.” However, when I saw the joy and peace in the face of my pastor when he served others, especially when the people in difficult moments or mourning. It was amazing his joy and happiness. Also, I didn’t see in anybody of my teachers of the law and attorneys. I don’t have many things, but I have a big spiritual family and many friends. The joy and happiness that I have experienced as a priest has far exceeded even my own high expectations.

I now realize that joy is not a product of material things or external circumstances.  Joy comes from within by making Jesus Christ the center of our lives. One can experience joy even in the most difficult or painful circumstances. Jesus never said that following Him would be easy.  In fact, He said that we must pick up our cross daily and follow Him.  There is a joy and peace that comes when we place our complete trust in Him and when we share His love with others.

As we approach this new year of 2021, let us listen to the words of St. John:

Do not love the world or the things of the world.
If anyone loves the world, the love of the Father is not in him.
For all that is in the world,
sensual lust, enticement for the eyes, and a pretentious life,
is not from the Father but is from the world.
Yet the world and its enticement are passing away.
But whoever does the will of God remains forever.

Let us focus our new years’ resolutions on our spiritual lives.

How can I make Jesus the center of my life in 2021?

Have I asked God what His plans are for me in 2021?

Lord, you know my heart and my desire to find peace and joy.  I have tried to find peace and joy in the things of this world, but they have always left me empty, searching for more. Thank you for showing me that only by following you unreservedly will I find true joy and peace. Help me during this new year to seek your will and surrender my life into your hands.

Have a blessed day!

 Fr. Enrique GARCIA-ELIZALDE

30 de diciembre de 2020 (día seis dentro de la Octava de Navidad)

1 Juan 2, 12-17

Les escribo a ustedes, hijitos, porque han sido perdonados sus pecados en el nombre de Jesús. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al demonio. Les he escrito a ustedes, hijitos, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al demonio.

No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo: las pasiones desordenadas del hombre, las curiosidades malsanas y la arrogancia del dinero, no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.

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¡Desarrolla tu talento, ofrécelo con creatividad y veras lo que sucede en tu vida!

Hace poco tiempo me llamó la atención cuando un joven de unos 22 años me detuvo después de la Misa y me dijo: “Padre, tu homilía fue muy relevante”. Por supuesto, eso me llamó la atención, así que le pregunté: “¿Algo que específicamente haya hablado a tu corazón?” Respondió: “Usted dijo que nada puede llenar con sus deseos más profundos. Eso me llamó la atención porque nunca he oído eso.” Me hizo pensar cómo el mundo trata de hacernos creer que nuestra felicidad se puede encontrar en el poder, el honor, el placer y la riqueza, los cuatro sustitutos de Dios.

Cuando tenía 17 años, me sentí llamado al sacerdocio y mi deseo de server a Dios y ayudar a Su pueblo a conocerlo, amarlo y servirlo. Mis amigos y algunos de mis maestros en la preparatoria me dijeron: “Vas a cometer un gran error porque tienes un gran potencial para ser un abogado exitoso. Si tu eres abogado vas aganar mucho dinero y tener una familia. Entonces serás feliz.”  Sin embargo, cuando yo vi la alegría y la paz en el rostro de mi párroco  cuando el servía a los demás, especialmente a la gente cuando tenía problemas o estaban pasando por momentos muy difíciles. Fue maravillos ver su alegria y felicidad. Tambien, no vi en ninguno de mis maestros de derecho y jueces esa alegría. No tengo muchas cosas, pero tengo una gran familia spiritual y muchos amigos. La alegria y felicidad que he experimentado como sacerdote ha excedido en mucho mis propias expectaciones.  

Ahora me doy cuenta de que la alegría no es producto de cosas materiales o circunstancias externas. La alegría viene de adentro al poner a Jesucristo en el centro de nuestras vidas. Uno puede experimentar alegría incluso en las circunstancias más difíciles o dolorosas. Jesús nunca dijo que seguirlo sería fácil. De hecho, Él dijo que debemos tomar nuestra cruz diariamente y seguirlo. Hay gozo y paz cuando llegamos a confiar completamente en Él y cuando compartimos su amor con los demás.

Al acercarnos a este nuevo año del 2021, escuchemos las palabras de San Juan:

“No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo: las pasiones desordenadas del hombre, las curiosidades malsanas y la arrogancia del dinero, no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.”

Centremos nuestras resoluciones de año nuevo en nuestras vidas espirituales.

¿Cómo puedo tener a Jesús como el centro de mi vida en el 2021?

¿Le he preguntado a Dios cuáles son Sus planes para mí en el 2021?

Señor, conoces mi corazón y mi deseo de encontrar paz y alegría. He tratado de encontrar paz y alegría en las cosas de este mundo, pero siempre me han dejado vacío, buscando siempre algo más. Gracias por mostrarme que solo al seguirte sin reservas encontraré verdadera alegría y paz. Ayúdame durante este nuevo año a buscar tu voluntad y entregar mi vida en tus manos.

¡Qué tengan un día lleno de bendiciones y de paz en su corazón!

¡Lee la Biblia, confía en la misericordia de Dios y tu vida se transformará!

En Cristo y Santa María de Guadalupe


Padre Enrique García Elizalde